1. Chacho

La palabra canaria multiusos por excelencia. Definirla es tan sencillo como enhebrar una aguja con los ojos cerrados. Acortación de la palabra “muchacho”, se suele asociar con la expresión de sorpresa o llamada de atención, pero lo cierto es que “chacho” es como un pincel: el límite no está en la herramienta, sino en tu creatividad y talento a la hora de usarla para expresar lo que te apetezca. Desde el “chacho…” suavito que uno suelta cuando a una amiga le deja el novio, al popular trío “chacho, chacho, chacho…” que suelta uno condescendientemente al ver cómo ha quedado el piso a la mañana siguiente de una fiesta, pasando por el “¡Chaaaacho!” que te sale cuando te encuentras una multa sobre el coche o la mítica metralleta de “¡CHACHO! ¡CHACHO! ¡¡¡CHACHO CHACHO CHAAAACHO!!!” que uno recita a pleno pulmón cuando un coche conducido por un inútil te tira la moto al suelo dando marcha atrás para aparcar. ¡Descubre tu uso preferido usándola en distintos contextos y coleccionalos!

2. Guagua

La mirada del que es de fuera cuando oye esta palabra nunca es indiferente. “¿Qué es una guagua?” preguntan extrañados, tratando de imaginar ese animal místico que los isleños nombramos a los cuatro vientos para desplazarnos grupalmente entre lugares. Desvanecido el aura de misterio al descubrir que se trata de un simple autobús de toda la vida, es curioso cómo siguen sin creerse que ese es el nombre oficial que damos a los buses en Canarias, no una simple expresión coloquial.

3. Se me fue el baifo

Una poética referencia a la cría de la cabra, el baifo, la cual podía extraviarse con facilidad si el pastor no estaba atento al rebaño. En realidad no tengo ni idea si es cierto, pero me gusta pensar que sí, ya que la imagen de un baifo libre y aventurero creciendo en libertad me enternece. Una expresión ancestral, de raíces ganaderas, que retrata ese lapso mental que todos sufrimos alguna vez en el que nuestra mente pues, estar, lo que es estar, no está. Perder la atención, olvidar lo que uno quería expresar o decir algo desintencionadamente pueden ser algunas situaciones en las que esta expresión puede salir a brillar de las lenguas más autóctonas de las islas.

4. Agüita

Bien es conocida la afición de los canarios de usar las palabras en diminutivo, como en este caso. Imagina que estás en el agua sobre una tabla de surf y de repente en el horizonte, ves un terrorífico muro de agua para el que no estabas preparado acercándose a una velocidad mayor de la que tú eres capaz de llegar a la orilla. Una ocasión perfecta para utilizar esta expresión, cuyo significado no tiene necesariamente que estar ligado a una situación acuática, que principalmente usamos para mostrar preocupación, estupefacción o excitación ante algo. “Agüita”, como muchas expresiones canarias, cobra su significado dependiendo del contexto y motivo por el que se emplea y hasta admite modificaciones: también podemos expresar felicidad o alegría añadiendo un toque de frescura exclamando “¡Agüita de coco, hermano!”.

5. Fos, chos, ños

Sí, son palabras, te lo juro. “FOS” es una expresión reivindicativa en contra de los malos olores que pueden cruzarse con nuestro delicado olfato. “CHOS” y “ÑOS” son modismos de similares características, aunque considero que el primero encaja más con la expresión de sorpresa imprevista y la segunda como manifestación de estar impresionado. Chos, que difícil es explicar esto. Ños, llevo dos páginas ya.

6. Oss

Los canarios vemos a demasiada gente gastando saliva cuando se alegran por algo. Para qué decir cosas como “Hala tío no sabes cuánto me alegro de que te hayan subido el sueldo, han valorado tu continuo esfuerzo, te lo mereces papi sigue así porque vas a llegar lejos y ahí estaré yo siempre para apoyarte porque te quiero” cuando puedes sencillamente preparar un buen abrazo, tomar aire y gritar “¿¿OSSSSSSS??”. Esta expresión canaria engloba toda la emoción que uno puede sentir por algo que nos produce alegría o nos emociona de cualquier manera.

7. Bajar pa abajo

Ya sé lo que estás pensando. Esta frase es un poco redundante. Pero es que en algunas cosas los canarios somos unos perfeccionistas, ¿que tiene de malo dejar las cosas bien claritas? Que una cosa es decirle a Lucía que baje y otra decirle a dónde tiene que bajar. ¡Ahá! En este caso, pabajo. Ella sabe dónde es eso, hazme caso.

8. Ya el conejo me enriscó la perra

He de confesar que nunca he usado esta expresión porque mi familia es extranjera y mi adaptación canaria tiene sus límites. Pero es una de las expresiones que más me llaman la atención cuando la oigo, cuyo origen, según Luis Rivero proviene de “…cuando el conejo, huyendo de la jauría, se mete por lugares escarpados y de difícil acceso, puede resultar peligroso para los perros. En ocasiones —presumimos— se habrá dado algún contratiempo en el curso de la persecución, en el que el conejo en su huida precipitada haya puesto en peligro la integridad física del can. Cuando alguien va a agredir u ofender a otro, se lleva un revés y sale acobardado y escarmentado por la retribución que recibe”. Vamos, lo que yo llamo irse calentito de toda la vida.

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