Foto: Luna sin estrellas
 
Vivir México es despertar con los sentidos puestos en las cumbres de los volcanes, en el rugido de las selvas, el aullido del desierto, el murmullo de los bosques y el palpitar de mares, lagos, ríos y manglares que, en conjunto, nos brindan paisajes inspiradores e inolvidables. Dentro de toda esta mega diversidad ocurren fenómenos maravillosos y México es un sitio privilegiado para admirarlos. Aquí te mostramos los más bellos.

 

1. Bioluminiscencia de la Laguna de Manialtepec.

A post shared by Fer Mtz Zurita (@fermtzurita) on

La bioluminiscencia es la capacidad que tienen algunos organismos para producir luz  gracias a una enzima llamada luciferasa. Un ejemplo de estos organismos son las luciérnagas y los dinoflagelados, microorganismos presentes en el fitoplancton de agua dulce. La laguna de Manialtepec, en el estado de Oaxaca, es uno de los pocos lugares en el mundo donde se puede presenciar este singular fenómeno al anochecer.

La bioluminiscencia de estos microorganismos se activa al agitar las aguas de la laguna, por lo que al nadar en ella durante la noche, se tiene la sensación de estar inmerso en un mar de estrellas; sin duda, una experiencia para recordar toda la vida.

 

2. Migración de la mariposa monarca.

A post shared by Jonas (@jonepls) on

Cada año, un acontecimiento incomparable ocurre en México. Millones de mariposas monarca provenientes de Canadá terminan su migración coloreando de amarillo y naranja los bosques de Michoacán y el Estado de México. La larga travesía de estos increíbles insectos es el cierre de su ciclo de vida, pues la generación de mariposas que volverá a Canadá no será la misma que llegó a México.

El inicio de la temporada de la mariposa monarca coincide con un acontecimiento cultural muy importante: el Día de Muertos. Algunas culturas prehispánicas como los mexicas, creían que este tipo de mariposas representaban a la diosa de las flores y la maternidad, pero también eran la representación del fuego y de los espíritus de los difuntos que volvían para visitar a sus seres queridos.

 

3. Temporada de luciérnagas en Tlaxcala.

A post shared by Zapoteco (@zapotekco) on

Como si se tratara de un sitio encantado por hadas, los bosques del municipio de Nanacamilpa en Tlaxcala, se convierten durante el verano en un santuario de luz. La presencia de luciérnagas en los bosques de Nanacamilpa se vuelve más espectacular entre junio y agosto, durante su temporada de reproducción, cuando una danza de luz intermitente ayuda a estos insectos a encontrar a sus parejas.

Para poder presenciar este hipnotizante espectáculo en el Santuario de las Luciérnagas de Nanacamilpa, es necesario extremar el silencio y el cuidado al moverse entre el bosque, ya que las luciérnagas son sumamente sensibles al ruido y otras fuentes de luz artificial que pueden perturbar su cortejo.

 

4. Llegada del tiburón ballena.

El tiburón ballena es el pez más grande del mundo. Aunque su nombre puede asustar a muchos, este gigante de los mares es una de las criaturas más pacíficas y dóciles que existen. Su alimentación consiste mayormente en plancton y esta es la razón por la que el tiburón ballena llega a las costas del Caribe mexicano entre los meses de mayo y julio: aquí encuentra la cantidad de alimento suficiente para sobrevivir.

Para poder nadar junto al tiburón ballena es necesario contratar tours especiales desde Holbox o Isla Mujeres. En la zona también se encuentran mantarrayas gigantes, por lo que la experiencia puede convertirse en un espectáculo doble para algunos afortunados.

 

5. El sol naciendo del Popocatépetl.

A post shared by Sergio Müller (@mullermx) on

Durante el amanecer del solsticio de invierno ocurre un fenómeno visual que deja atónito a cualquiera: desde la cima del cerro Xochitepec, ubicado en Xochimilco, al sur de Ciudad de México, puede observarse al astro rey emergiendo del cráter del  Popocatépetl, como si fueran las entrañas del volcán el vientre donde se gesta y nace el sol.

Esta ilusión óptica también es estudiada como un acontecimiento arqueo astronómico, pues se sabe que  los antiguos xochimilcas ya utilizaban en tiempos remotos el observatorio del cerro de Xochitepec para medir la duración del año y predecir sus solsticios.  

 

6. Nubes rosadas en Celestún.

La península de Yucatán está llena de sitios inspiradores y uno de ellos es Celestún, un pequeño pueblo pesquero ubicado al oeste de Mérida. Además de su atmósfera hospitalaria, en Celestún el cielo es capaz de volverse rosado de un momento a otro y debido al vuelo de cientos de flamingos que emprenden el vuelo en desbandada sobre la ría donde se alimentan.  

La población de flamingos rosados de Celestún es una de las más grandes del mundo y comparten su hábitat con numerosas especies de aves marinas, reptiles y mamíferos.

 

7. Arribazón de tortugas marinas en Ixtapilla.

A post shared by Marco A Castro (@castro.marcoa) on

Las costas mexicanas son el hábitat de cinco de las siete especies de tortugas marinas que existen. Gracias a esto, nuestro país tiene la fortuna de ser un sitio perfecto para el avistamiento de tortugas. En las costas del Pacífico Mexicano se puede presenciar el arribo masivo de tortugas marinas a las playas entre los meses de junio y diciembre; sin embargo, este acontecimiento resulta mucho más impresionante en Ixtapilla, una playa ubicada en las costa de Michoacán donde cientos de tortugas golfinas hacen su aparición de un momento a otro tapizando en su totalidad la playa para excavar sus nidos y desovar los huevos que más tarde se convertirán en pequeñas tortuguitas buscando volver al mar.

 

8. Temporada de la ballena gris.

A post shared by Eric J. Smith (@esmith_images) on

El célebre oceanógrafo francés Jacques Cousteau, quedó tan impresionado por la biodiversidad marina de la península de Baja California, que se atrevió a calificarla como el Acuario del Mundo.  Y no es para menos, con todos los espectáculos marinos que ocurren en este lugar, como es el caso de la migración anual de la ballena gris, que viaja desde las gélidas aguas de Alaska para dar a luz a sus ballenatos en las costas mexicanas durante el invierno.

La sociabilidad de estos mamíferos es tal, que en ocasiones se acercan a los botes para dejarse acariciar por los turistas. Si quieres vivir esta experiencia, uno de los mejores sitios para el avistamiento de ballenas es la laguna San Ignacio, dentro de la reserva El Vizcaíno.

 

Con estas maravillas naturales es imposible no amar a México, ¿no te parece?