Crédito: Nan Palmero

Cantar hace bien.

Esta es la razón principal. Nadie dice que solo cantar “bien” hace bien. A lo mejor cantar bien hace mejor, sobre todo a los demás, pero cantar nos hace bien a todos. Dicho esto, las siete razones restantes se derivan de la siguiente pregunta: ¿Por qué hace bien cantar? Y ahí van las respuestas.

 

Favorece la expresión emocional.

Cantar nos expresa más allá de los conceptos, desde la médula misma de nuestro ser. Si estás alegre, celebra cantando, como hacen los pájaros al amanecer. Si estas triste, canta también. Como dice la canción: “Hay que sacarlo todo afuera como la primavera, nadie quiere que adentro algo se muera”.

 

Incentiva la creatividad.

Cuando cantes, no te pongas rígido ni serio. No quieras ser como Gardel. No te compares con nadie más, tú eres único. No compitas ni te juzgues. Entrégate al placer de experimentar con la voz. Susurra, inventa palabras, balbucea, diviértete, escucha los mil sonidos de tu voz. Acéptate como eres ¡y compártete con el mundo!

 

Amplia y fortalece la respiración.

Si descubres que por momentos tu respiración es más parecida a la de un pez recién sacado del agua que a la de un bebé durmiendo, prueba cantar. De todas las maneras de trabajar sobre la respiración, cantar seguramente es de las más amenas y naturales. No hace falta ser Pavarotti ni Shakira. Entona las vocales y mantenlas sonando con la misma calidad hasta la última gota de aire. Prueba y verás.

 

Libera tensiones musculares.

Las tensiones musculares limitan la vibración de la voz. Hazte un favor, afloja los hombros y el cuello con suaves rotaciones. Masajéate el rostro y la mandíbula. Ahora, con la boca abierta pero los labios cerrados, entona una eme haciéndola vibrar en el rostro. Relájate en esa suave vibración. ¿Ya notas la diferencia?

 

Estimula el sistema inmunológico a través de la vibración interna.

Cantar es vibrar. Así como la vibración de nuestra voz se expande por el exterior, también lo hace en el interior de nuestro cuerpo, realizando un masaje vibratorio que estimula los órganos internos y las glándulas endocrinas, actuando directamente a nivel bioquímico. Prueba entonando las vocales y percibiendo con las manos donde resuenan en tu cuerpo (una pista, pone una mano en tu pecho y otra en la cabeza, después canta una A y una I). Experimenta con las demás…

 

Alivia el estrés.

Podríamos definir el estrés como un exceso de tensión física, psicológica y emocional. Cuando el estrés es crónico, empobrece nuestra calidad de vida y favorece que aparezcan enfermedades. Hazte un favor e inhala profundamente y estirándote como un gato. Exhala relajando todo el cuerpo. Hazlo varias veces y después canta. Canta un poco todos los días días. En la ducha, en el auto, por la calle, en tu casa, con tus hijos… ¡Que cantando se alegran los corazones!

 

Y, por último, quizás la razón más importante de todas…

Aunque suenes como un perro… ¡Todo el mundo quiere a los perros!