Crédito de la imagen: Laura Bernhein

Te sorprende que los pollos estén amarillos.

Amarillos-amarillos. Recuerdo la primera vez que vi los pollos amarillos en los mercados mexicanos y pensé que los habían pintado. Después me enteré que aparentemente se ponen de ese precioso tono radioactivo debido a su dieta de semilla de cempazuchitl (caléndula).

 

Te formas para que te atiendan.

En un mercado mexicano, tienes que ser proactivo y empujar a la gente para que te atiendan (decentemente, claro), ya que esperar y formarte en la “fila” significa esperar para siempre. Con un simple “¿en cuánto los jitomates?” descubrirás que te atienden inmediatamente y puedes comprar tus verduras como todo un profesional.

 

No les pides consejos de cocina a los comerciantes.

Muchos de los vendedores también son excelentes chefs que conocen recetas con ingredientes que ni siquiera sabías que existían. Pídeles consejos y comenzarás a cocinar como un experto.

 

Te da asco caminar por el pasillo de la carne.

Si el pollo amarillo no fue suficiente, súmale las patas de cerdo, las orejas, los intestinos y los estómagos, además de un intenso olor a carne y sangre coagulada. Tu primer viaje a la sección de carnes del mercado será, sin dudas, inolvidable.

 

 No tenías idea de que existían tantos chiles.

Los chiles son solo verdes y rojos, ¿cierto? Mentira. La primera vez que compres chiles en un mercado mexicano te sorprenderá ver la inmensa variedad disponible. Frescos, secos, chicos, grandes, rojos oscuro, rojos brillante, amarillos, negros, redondos, largos, picantes, no muy picantes, extremadamente picantes y otros,tan violentamente picantes que te quedará el recuerdo para siempre.

 

Se te dificulta distinguir las hierbas sin etiqueta.

Estamos acostumbrados a que en los supermercados nos guíen en nuestra compra de hierbas, pero en un mercado mexicano tendrás que usar tus sentidos para distinguirlas. Claro que si tu vista y tu olfato no te ayudan, puedes pedirle ayuda a alguien.

 

Te acarician tanto el ego que la sensación te dura hasta una semana.

“¿Qué le doy Chulita?”, “¡Aquí tienes bonita!” “¿Quieres tortillas guapa?”. Los mercados mexicanos son un lugar donde los cumplidos van y vienen, al igual que el dinero. Prepárate para sentirte muy especial, hasta que descubres que a todas les tocan cumplidos por igual.

 

Te emociona ver, oler, sentir y saborear tortillas recién hechas.

Bueno, eso en realidad nunca cambia. No importa cuántas veces hayas ido a un mercado mexicano…