Crédito: Len Hurtado

Vas a temer que exista una nueva enfermedad: la adolescentitis.

En Argentina, el día del estudiante se celebra el 21 de septiembre, que es, también, el día de comienzo de la primavera. Esta estación, además, cierra el año y el ciclo lectivo: en diciembre empieza el verano, terminan las clases y termina el año. Este combo explosivo de despertar hormonal y buenas noticias hace que los estudiantes, en septiembre, estén un poquito más eufóricos que de costumbre. Todo es un poquito más ruidoso, un poquito más juguetón. Por eso es que, de un día para el otro, la ciudad se convierte en el reino de los adolescentes y sus hormonas.

 

Notarás que las calles se empapelan con publicidades de preservativos.

La verdad es que, durante la primavera, todos nos volvemos un poco más adolescentes. Es la estación del amor y la seducción, según dicen. Salimos con menos ropa, pasamos más tiempo fuera de casa, las moscas copulan sobre nuestras cabezas, los palomos se inflan todos y cortejan a las palomas, en fin: la maravilla de la vida florece a nuestro alrededor. Y las marcas de preservativos lo saben y nos advierten muy explícitamente sobre la importancia del sexo seguro. Porque se ve que, al final, somos animalitos cuyo ciclo vital se organiza de manera muy similar al de esas mosquitas que vemos revolotear al lado nuestro. Qué se le va a hacer…

 

Vas a conocer a Crónica TV en todo su esplendor.

Crónica TV es un canal de noticias que se caracteriza por hacer una interpretación bastante libre del concepto de relevancia de la información. En realidad, vendría a ser un híbrido de canal de noticias, museo televisivo (es la reina de las repeticiones de recitales y entrevistas vintage) y divague bizarro. Entre sus muchas particularidades, una de las más conocidas es la cuenta regresiva hacia la primavera, que empieza muy temprano en el año.

Aunque recién estemos sacando los abrigos y frazadas para encarar el invierno, Crónica TV, lejos de dejarnos vivir el presente, ya nos está diciendo que no desesperemos, que ese frío que está arrancando va a pasar pronto, porque faltan solamente 258 días -170 días, 83 días- para que llegue la primavera. La forma que encuentra de comunicarnos semejante información es con unas placas muy coloridas, con fotos de lugares emblemáticos de la ciudad, como el Rosedal, llenos de flores y pajaritos, montadas a su vez con más flores, mariposas y bichitos voladores sonrientes hechos en computadora. Y con la canción “Bienvenida Primavera”, de Palito Ortega, de fondo. Todo muy sutil.

 

Tendrás la impresión de que los porteños son super saludables: todos corren y andan en bici.

Desde hace un par de años, el uso de bicicletas y el running se empezaron a poner muy de moda en Buenos Aires. Los grandes parques y las plazas se llenan de corredores todos los días de la semana y las bicisendas son cada vez más transitadas. Están los que son muy responsables y sanitos y corren o andan en bicicleta todo el año. Y después estamos los demás: los que pasamos el invierno bajo mantas y nos acordamos de hacer ejercicio cuando se aproxima el verano. Hola, ¿qué tal?

 

La ciudad cambiará de color.

Crédito: Beatrice Murch

Buenos Aires es una ciudad bastante arbolada, pero no tiene muchos árboles con flores. Sin embargo, hay uno que es muy emblemático a pesar de no ser oriundo de ella: el Jacarandá. Este árbol empieza a florecer en primavera y saca unas florcitas color lila. Por eso, si visitas Buenos Aires en primavera, puede que notes que el cielo y el suelo se tiñen de ese color. Señal inequívoca de que estamos en primavera.

 

Por momentos creerás que los porteños están relajados ¡y siempre de buen humor!

El porteño tiene fama de melancólico. Y puede que algo de eso sea cierto. Pero también es verdad que se hace muy notorio cómo nos mejora el estado de ánimo en cuanto las condiciones meteorológicas mejoran. Nos gusta sufrir, disfrutamos de la lluvia y el frío cuando podemos estar en casa mirando una película y comiendo guiso de lentejas. Pero apenas tenemos un día de sol, ya estamos todos afuera, en remerita y ojotas, tomando mate en las plazas o andando en bicicleta, de lo más contentos. Es automático. Nos gusta meternos para adentro, hibernar, ¡pero también nos encanta volver a salir! Después, en enero, cuando el calor araña los 40 grados, volvemos a sufrir (sí, hay muy pocas cosas que nos conforman), pero en primavera estamos hechos una seda.

 

También experimentarás la ansiedad exagerada del fin de año.

Somos un poquito ansiosos también, ¿para qué negarlo? Empieza la primavera y ya sentimos que el año está terminado: ya es fin de año, ya hay que hablar de las vacaciones, ya hay que organizar con quién pasamos las fiestas. ¡Ya! Los comercios y supermercados van a llenarse, rápidamente, de referencias navideñas: el aroma del pan dulce nos llega desde el mostrador de la panadería, las lucecitas navideñas parpadean en las góndolas, Papá Noel nos saluda desde las vidrieras. ¿No será un poco temprano? ¡No! Con la primavera, todo se acelera, ¡no hay tiempo que perder! Y así llegamos a fin de año: exhaustos.

 

La bebida implícita en “¿nos juntamos a tomar algo?” mutará de café a birra bien helada.

Entre el calor y ese relax que nos empieza a agarrar, de repente un día nos damos cuenta de que nos estamos juntando a “tomar algo” con amigos todos los días. Nuestra heladera está mejor provista de bebidas espirituosas de lo que estuvo en todo el resto del año. Todavía es temprano para las reuniones de fin de año, es cierto, pero algo de ese espíritu nos empieza a contagiar. Queremos brindar, reencontrarnos después del aislamiento del invierno. ¿Estamos más optimistas? Puede seeeeer. Entonces los bares sacan más mesas a la calle, las noches empiezan más tarde, y la cerveza al atardecer se nos hace, sencillamente, irresistible.