Viajar es una experiencia fascinante, pero existen algunas actitudes comunes de los mexicanos que no nos favorecen mucho a la hora de salir a conocer el mundo y que más que abrirnos, bloquean nuestra capacidad de absorber lo mejor de los lugares que visitamos y su cultura. Si quieres que tus viajes sean más un disfrute y menos un suplicio, ten en cuenta estos consejos.

 

1. Sacúdete el Síndrome del Jamaicón.

El Síndrome del Jamaicón hace referencia a esas crisis nostálgicas, casi depresivas, que asolan a los mexicanos en cuanto se alejan ligeramente del nido. Deben su nombre al futbolista mexicano, José Villegas Tavares “El Jamaicón”, quien al estar fuera México durante las giras mundialistas sufría de estos terribles achaques. Tampoco se trata de que no extrañes a tu familia, amigos o la comida, pero si te vas a enfocar en todo lo que echarás de menos, mejor no salgas de tu casa. Este síndrome es muy parecido a una “mamitis aguda” y es una situación que se vuelve todavía más ridícula si hablamos de un viaje de sólo dos o tres semanas por Europa.

Viajar se trata es de abrir los ojos y dejarte sorprender por los lugares que vas conociendo, no de estar atado a nostalgias exageradas e innecesarias.

 

2. Evita las comparaciones odiosas.

Sí, sí, sabemos que como México no hay dos y que tiene muchas cosas para presumir. Pero, por favor, cuando estés de viaje evita las comparaciones del tipo: “qué bonito lugar, pero en México tenemos…”, especialmente si un local es el que te está guiando por su ciudad.

 

3. Olvídate de “ser chingón”.

Octavio Paz, al reflexionar sobre la chingada en una de sus muchas acepciones, decía que para el mexicano “la vida es una posibilidad de chingar o ser chingado”. Posiblemente, este tipo de conciencia es uno de nuestros peores males culturales. Si piensas irte a vivir o pasar una temporada en el extranjero, lo mejor es que trates de quitarte de encima esa percepción del mundo. Pronto te darás cuenta que los logros de otras sociedades son resultado de un trabajo colectivo y solidario, más que una cuestión de “chingar” para sobresalir individualmente.

 

4. No viajes como muégano.

Viajar con amigos tiene cosas positivas y negativas. Por una parte tienes la posibilidad de compartir muchas anécdotas y experiencias, pero por otro lado, te mantiene en tu zona de confort, inhibiendo tu capacidad de valerte por ti mismo en un lugar desconocido, con un idioma y cultura diferentes. Una de las mejores maneras de descubrir el mundo es viajando solo y, créeme, harás muchos amigos en el camino.

 

5. Deja los tacos en México.

Si te vas al otro lado del mundo es porque quieres conocer algo diferente, ¿cierto? Entonces, por qué insistir en encontrar un restaurante mexicano en sitios donde sabes que tal vez no hay, y en el supuesto de que encuentres uno, seguramente la comida no pasará de burritos, fajitas o una burda imitación de quesadillas. Ya tendrás tiempo de comerte todas las garnachas que quieras cuando regreses a México, mejor aprovecha para probar sabores distintos y de paso ampliar tu cultura culinaria.

 

6. Quítate el miedo a comunicarte.

Una excelente manera de abrir puertas en donde sea es romper la barrera del idioma. Esto no quiere decir que te vuelvas un experto en alemán, francés o checo, pero bien puedes aprender algunas expresiones de uso común. En muchos países se valora el hecho de que los visitantes intenten comunicarse en el idioma local, aunque sólo sea con un “buenas tardes”, un “gracias” o un “encantado de conocerte”.

 

7. Sé amable y agradecido… sin exagerar.

En México tenemos la costumbre de darle las gracias hasta al que se nos acercó a pedir una moneda. Y ni qué decir de aquellas situaciones en las que queremos reforzar nuestro agradecimiento y repetimos más de cinco veces un “gracias” que se entendió desde la primera. En algunos lugares, como en la mayoría de los países europeos, moderar tu agradecimiento sin dejar de ser amable puede ser la mejor carta de presentación. Las exageradas muestras de gratitud pueden ser incómodas e incluso generar desconfianza.

 

8. Sé puntual.  

La puntualidad no es una de la principales virtudes de los mexicanos. Ten en cuenta que en muchos países la puntualidad es una carta de presentación y una muestra de respeto hacia la persona que te espera. También olvídate de cancelar o posponer planes a diestra y siniestra. No todo el mundo se toma tan a la ligera los compromisos.

 

9. Para que te digo que no, si sí.

En nuestro país una negativa rotunda puede verse mal y a veces nos da vergüenza decir “no” por querer “quedar bien”. Antes de salir de viaje, mentalízate a decir que no en las situaciones que lo ameriten. No andes con miramientos innecesarios que sólo te van a complicar la vida.