Crédito: Roberto Ornelas Orozco

 

1. De nuestra comida.

Nuestra cocina es considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y es fácil entender por qué. La comida mexicana es versátil, llena de ingredientes únicos y se transforma de manera impresionante a lo largo de las muchas regiones del país. Desde los restaurantes de cocina contemporánea que siguen innovando y ampliando la concepción que tenemos sobre la comida mexicana, hasta el señor de los esquites con harto, harto chile y con harto, harto limón, pasando por las señoras que preparan quesadillas con ingredientes frescos y masa azul… Tenemos para todos los gustos y nos encanta presumir al respecto.   

 

2. De nuestros símbolos patrios.

Los mexicanos le tenemos gran aprecio a nuestro himno nacional y a nuestra bandera. Ante cualquier cuestionamiento, responderemos -y haremos énfasis en que estamos siendo objetivos- que son los más hermosos del mundo. ¿Han visto a un mexicano entonando el himno en algún evento internacional? Díganme si no se le nota el orgullo brotando de sus poros medio tapados por pintura tricolor.

 

3. De la diversidad cultural y natural de nuestro país.

México es considerado un país megadiverso, manteniendo cerca del 12% de biodiversidad del planeta. Pasear por México equivale a disfrutar de paisajes únicos, como los bosques de cactus columnares de la reserva del Vizcaíno, la exuberante vegetación de los Tuxtlas o las playas de arena blanca del Caribe; sin embargo, el atractivo de México va más allá de la belleza natural, ya que cada uno de sus paisajes integra perfectamente la identidad cultural de los pueblos que ahí habitan.

 

4. De la música mexicana.

Aunque el mariachi es el máximo representante de la música tradicional mexicana, no está solo en este rubro, todo lo contrario. Nuestro repertorio nacional incluye rancheras, huapangos, sones, chilenas, corridos, banda y hasta nuestra gran adaptación del danzón.  México tiene una tradición musical muy rica que empalma perfectamente con la identidad de los mexicanos. Nuestra música es desmadrosa, alegre, llena de simbolismo, juegos de palabras, picardía y, cuando la ocasión amerita, sufrida hasta decir basta.

 

5. De nuestra historia y de nuestra identidad mestiza.

¡Faltaba más! Nuestra identidad histórica es riquísima y tiene raíces muy profundas. Basta con salir a recorrer la zona arqueológica más cercana para darnos cuenta de la magnificencia de las antiguas civilizaciones; pero eso es sólo el comienzo, el pueblo de México es una fusión de culturas que ha ido adquiriendo una identidad más compleja a lo largo de la historia, convirtiéndonos en esta gran mezcla de lenguas, costumbres y creencias que somos los mexicanos.

 

6. De nuestros Pueblos Mágicos.

No importa en qué caótica ciudad de México te encuentres, es muy probable que a un par de horas de distancia tengas un pueblito en donde las cosas se mueven con un ritmo mucho más tranquilo, donde las casas están pintadas de colores vivos y donde prevalecen las costumbres de un México no tan globalizado.

 

7. Del espíritu festivo y alegre de nuestra gente.

Obviamente, lo mejor de México somos los mexicanos. Un pueblo fiestero, alegre y con ganas de compartir todo lo bueno que tenemos. Muchos extranjeros quedan perdidamente enamorados de México debido a la amabilidad y familiaridad con la que los recibimos. México es como tener una familia gigante y vivir en una casa donde siempre hay algo que celebrar.

 

8. De nuestra capacidad de improvisación.

Quien haya aprendido a manejar en un vocho, sabe que siempre es necesario cargar con un cartoncito por si se truena en chicote del acelerador. Tal vez no entendamos la mecánica detrás de esta y otras extrañas soluciones que solemos utilizar, pero sabemos que funcionan. Nuestras formas pueden no ser las más ortodoxas y nuestros planes no son los más sencillos, pero sabemos resolver problemas… aunque sea “por mientras”. “¿Cómo no se va a poder?” es más que una frase, es toda una filosofía.

 

9. De nuestra tradición agavera y sus productos.

Nuestros destilados nacionales, principalmente el tequila y el mezcal, supieron darle la vuelta a la mala reputación en la que estaban arrinconadas hasta hace algunos años y actualmente son reconocidos por su calidad en todo el mundo. ¡Una tradición que quema la garganta y eleva el espíritu!

 

Y ahora vamos con el lado obscuro…

 

1. La corrupción rampante.

México es el país donde todo es posible… con el suficiente dinero de por medio y los conectes adecuados. Los mexicanos nos hemos acostumbrado a vivir en medio de actos de corrupción constantes que son comunes en nuestro día a día y que escalan hasta las altas esferas políticas y empresariales. El compadrazgo, las mordidas, una clase política cuya principal misión es asegurar su propia persistencia, el influyentismo y muchos otros problemas de nuestro país se resumen en una palabra: corrupción.

 

2. El narcotráfico.

Nuestra peculiar situación geográfica y la misma corrupción que mencioné en el punto anterior han sido determinantes en el desarrollo de uno de los mayores problemas del país en tiempos recientes: el narcotráfico. Un problema que ha empañado la imagen del país a nivel internacional y que cada vez más gente asocia con México, incluso por encima de cuanto motivo de orgullo se nos pueda ocurrir.