1. Disfruta de todas las formas posibles del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar

Lo ideal para conocer este prestigioso enclave natural es disfrutarlo a ser posible haciendo alguna actividad de moda como rutas en 4X4 por caminos habilitados, explorando calas recónditas solo accesibles en barco o kayak por ejemplo, practicando el snorkel o el buceo, paseando por la playa a caballo, o si prefieres hacer algo con los pies puestos en la tierra, todo el Parque está lleno de senderos y muchos de ellos aptos para todos los públicos. Por otro lado, simplemente puedes gozar de este entorno, sin mover un solo músculo, tomando el sol y refrescándote en sus playas paradisiacas de arenas volcánicas y aguas cristalinas.

2. Visita los museos de la ciudad

Para aquellos que aún no lo sepan, no todo en Almería es sol y arena, también es cultura e historia. Si eres de los viajeros que no se pierden un museo te recomiendo que te des una vuelta por la capital en donde te encontrarás distintos museos con diferentes temáticas. Los más conocidos son entre otros: el Museo de La Guitarra, Antonio de Torres; Museo de Almería (de arqueología), La Casa del Cine, Museo de Arte Doña Pakita, y el Centro de Arte Museo de Almería.

3. Sométete ante la belleza del pasado árabe almeriense

Y es que es una visita obligada conocer la Alcazaba y las Murallas del Cerro de San Cristóbal de la capital almeriense, uno de los conjuntos monumentales arqueológicos árabes más importantes e interesantes de la Península Ibérica. Con más de mil años de antigüedad, refleja en su construcción distintas fases y épocas pasando desde el origen de la ciudad, fundada en el siglo X por el primer califa del Al-Ándalus Abd al-Rahman III quien mandó a construir esta fortaleza sobre los restos de una anterior, hasta pasando por el reinado de los mismísimos Reyes Católicos quienes reconstruirían una antigua mezquita para convertirla en la Ermita de San Juan, o pasando por el mandato de Carlos III de España, quien mandaría construir el Muro de la Vela.

4. Sumérgete en las profundidades del subsuelo almeriense

Otros de los lugares imprescindibles de la capital son la vista a los refugios de la Guerra Civil que hay por gran parte del subsuelo del casco antiguo de la ciudad, en concreto hay más de cuatro kilómetros de éstos, pero sólo un kilómetro aproximadamente está abierto al público. Una visita, sin duda, sobrecogedora, en la que podrás ponerte en la piel de todos aquellos almerienses que tuvieron que protegerse de los 52 bombardeos que sufrió la ciudad durante la contienda. ¡Recuerda que las visitas son guiadas!

5. Planea una ruta cultural-histórica

Además de los ya indispensables enclaves culturales e históricos mencionados, planea una o varias rutas por la ciudad en la que incluyas conocer los monumentos y edificios más representativos de ésta como la Antigua Estación de Almería, El Cable Inglés, la Catedral de la Encarnación, la Plaza de la Constitución, el Edificio de las Mariposas, los Aljibes de Jairán, la Escuela de Artes Aplicadas, el Mercado Central, la Rambla de Belén, el Parque Nicolás Salmerón, la Basílica de Santo Domingo y Santuario de la Virgen del Mar, y en general, todo el casco histórico de la capital.

6. Prueba nuestra variada gastronomía

Todo viajero debe de acompañar sus visitas con la gastronomía del lugar para integrarse de lleno en la cultura local, así pues, no te olvides de degustar las tapas y los platos más típicos de cualquier bar a lo largo y ancho de toda la provincia almeriense. Tapas de pescao frito o a la plancha en todas sus variedades: brótolas, bacalaíllas, salmonetes, jureles, jibia, calamares, chipirones… O el tabernero, la carne con tomate, las bravas, las papas a lo pobre, las migas de sémola… O también la comida casera como los gurullos con conejo, el pimentón o caldo colorao, patatas en ajopollo, la olla de trigo, o el pisto… O sus míticos chérigans que consisten en una rebanada de pan tostado, generalmente “pan de pueblo”, con cobertura de lomo Sajonia, tortilla de patatas, atún, melva, queso… ¡Y no olvides que las tapas y la bebida están incluidas en el mismo precio!

7. Conoce la noche almeriense

Salir de marcha en Almería es también una tarea reglamentaria para el viajero. Hay diferentes áreas de fiesta según el estilo de las zonas y el momento del año. Si vas en verano, el puerto deportivo de Aguadulce y todo el poniente almeriense en general, hasta la zona de Almerimar, está llena de vida nocturna. En verano también, todo el levante almeriense es un espectáculo de juerga en zonas como San José, Los Escullos, o unos cuantos kilómetros más lejos, todo el paseo marítimo de Mojácar (muy de moda en los últimos años) está lleno de discotecas y pubs donde la noche se acaba con los primeros rayos de sol. Por lo general, en invierno, el casco antiguo tiene más vida nocturna que las zonas de playa, así que, en esta estación, pregunta por las “Cuatro Calles” (zona céntrica de restaurantes, bares y pubs de la capital).

8. Explora los pueblos almerienses de montaña

Si eres un viajero-aventurero-explorador-curioso entiendo que tus viajes no se limitan sólo a probar la gastronomía del lugar y las zonas de mayor afluencia, por lo que te recomiendo explorar cada rinconcito de cada pueblo de La Alpujarra Almeriense. ¡Te sorprenderás, y mucho! Casas blancas con muchas macetas en las ventanas, artesanía local, patrimonio histórico, fiestas populares, tradiciones y folklore, aparte de cumbres y senderos de alta montaña en donde poder desconectar y practicar todo tipo de actividades y deportes, serán las cosas que más te vas a encontrar por el camino de esta expedición.

9. Doblégate ante el desierto más grande de Europa

Por último, si pensabas que el territorio almeriense es una provincia cualquiera donde disfrutar de unas vacaciones junto al mar, te has equivocado por completo, ya que Almería es una de las provincias españolas con más diversidad geomorfológica. Así pues, como última recomendación te digo que te hagas un tour por el Desierto de Tabernas (escenario del famoso Espagueti Western) y compruebes por ti mismo este variopinto entorno donde el sol, la falta de agua y la aridez del terreno hacen de este lugar uno de los espacios protegidos más bonitos de toda Europa lleno por doquier de especies de flora y fauna como la culebra de herradura, el lagarto ocelado o la tortuga mora; la chumbera, el esparto o el tomillo entre otras cientos de especies. Así como también, podrás ver todo un espectáculo natural compuesto por ramblas de rocas areniscas sedimentarias formadas a causa de la erosión que las lluvias torrenciales se dan en esta zona.