Foto: Maria Grazia Montagnari

1. El bed time.

Las mamá americanas normalmente tienen al niño dormido a las siete de la tarde. Nosotras las mexicanas solemos tener a nuestros hijos despiertos hasta por ahí de las diez u once, mientras, tenemos al chiquillo viendo la tele con nosotras. Ojalá pudiera mandar a dormir a mi niño también a las siete o a las seis. ¿Será muy temprano a las cinco?

 

2. Sleeping with baby.

Aquí en USA tienen diferentes términos para definir cómo duermes con él bebé: si duerme en su cuna o si duerme contigo (co-sleeping) y es such a big deal! De verdad, cada consulta con el pediatra te preguntan si duerme en su cuna, a lo que yo mentía con un “sure!” (ojalá mi pediatra no lea esto). Para nosotras las mexicanas no hay mayor lío, como que es lo más normal dormir con tu bebé y hasta por ahí de los cinco o siete años mandarlos a su cuarto. Es verdad, dormimos como muéganos, con el marido y los chiquillos en la cama matrimonial. No nos importa amanecer con un pie en la cara y con tortícolis. Total, un Lonol y listo.

 

3. Las nannies.

Aquí les revisan hasta las muelas a las pobres candidatas a niñeras. Que si tienen el CPR, referencias, casi un PhD… Nosotras mexicanas se los dejamos a la tía, a la prima, a la prima de la tía, a la tía de la prima, bueno, you get the idea! Ya quisiera yo tener aquí al primo de un amigo que me cuidara a mi retoño. No para ir a un date night con mi esposo, no, sino para ir al baño tranquila un día.

 

4. Los car seats… ¿Como pa qué?

El asiento del coche es algo bastante opcional en México, pero aquí en Estados Unidos te vas al bote derechito si traes al niño sin la silla. Y no crean que sólo a los bebés, puedes traer al chamaco de doce años e igual se espera que traigas un booster seat.

 

5. La súper fiesta para el primer año del niño…

Y para el segundo y el tercero, el bautizo, la confirmación, en fin, nos gusta la pachanga y qué. El pretexto es lo de menos. El niño ni invitados tiene, todos son amigos de la mamá, el papá, las tías, las abuelas y los compadres. Lo más común es que el festejado se quede dormido en su propio festejo, pero eso no impide que el papá esté armado con pisto como si se avecinara la peor ley seca. Es por esto que me cuesta adaptarme a las fiestas de dos horas. De dos a cuatro no da tiempo ni de ambientarse, y eso si te dejan quedarte porque probablemente te digan que es para “kids only”. Pero viendo el lado positivo, free childcare!

 

6. Las sesiones fotográficas.

Están bien de vez en cuando, pero es que aquí abusan. Encima de las de cada año, están las de la escuela, las de Santa, las del conejo de Pascua, las del verano, las del otoño, la del invierno, claro que cada una con su respectivo price tag que no es nada barato. Obvio, una no quiere que su hijo sea el único que no tenga foto con Santa, sin importar si al niño le da miedo y sale con cara de terror en el la foto.

 

7. El Día de Reyes.  

Aquí en Estados Unidos esa tradición brilla por su ausencia. Nada de rosquita de reyes, nada de juguetes de regalo y obvio olvídense de los tamales de la Candelaria.

 

8. El remedio artesanal para toda enfermedad.

En México somos más dadas a remedios naturales. Siempre que a mi hijo le da algo, mi suegra me recomienda que si un té de manzanilla, de gordolobo, agua de arroz, un baño con eucalipto, híjole, hasta unos masajes que suenan como marca diablo, pero disque son para curar el empacho. No son muchas las mamás americanas que se aventuran con este tipo de remedios.

 

9. Coffee and Coke.

Esta me la dijo una amiga americana, dice que su suegra en México le dio café a su niña de año y medio. A mí, eso del café no me ha tocado, pero lo del refresco sí. Mi mamá le compró su Sidral a mi niño ¡de un año! Según ella, se le antojó al niño.
Al final de cuentas, una cosa si tenemos en común. Aquí, en México y en China, todas intentamos hacer lo mejor que podemos (o creemos) por nuestros chiquillos-mocosos-nalgas-meadas. También he conocido mamis americanas muy lindas que me han pasado muy buenos tips. Y ustedes ¿Qué diferencias notan?