Foto: Gabriel Flores Romero

1. Te va a faltar paciencia para esperar a que termine de arreglarse.

Así sea una cena formal o una ida a los tacos en viernes por la noche, la mayoría de las sonorenses solemos esmerarnos y cuidar nuestra imagen personal todo el tiempo y en cualquier ocasión. Aunque no nos caracterizamos por usar kilos de maquillaje ni por ser exageradas con el peinado (nuestro estilo da prioridad a lo clásico), no esperes que pongamos un pie afuera de casa sin darnos una “arregladita”. Lo que da pie al siguiente punto…

 

2. Si eres celoso, mantente alejado.

Según Zack, un amigo estadounidense oriundo de Carolina del Sur, las mujeres más guapas del mundo son las de Hermosillo. Yo -como sonorense- puedo decir que sí, hay mujeres guapísimas en Sonora y en el resto de México, y no hay necesidad de generar controversia con respecto al tema; pero como dijimos en el punto anterior, la mayoría de las sonorenses cuidamos mucho nuestra imagen personal. Esto aunado a nuestra naturaleza abierta, conversadora y buena onda, provoca que los galanes no se hagan esperar. Somos varias a las que, estando en otros estados, nos han confundido la amabilidad con coqueteo. Y si crees que con una escenita o drama montado vas a lograr que la mujer en cuestión se arregle menos o que se ponga una falda más larga, prepárate para recibir una patada en tu inseguro y machista trasero. Si por el contrario eres un ser humano inteligente y seguro de ti mismo, es posible que tengas una relación bastante próspera y sana.

 

3. Si crees que las malas palabras y el alcohol son derecho exclusivo de los hombres, ni te acerques.

Una sonorense va a hacer despliegue cultural con su lenguaje magistralmente florido y te va a dejar claro que con un macho ignorante no le interesa salir ni a la esquina.  

 

4. Vas a engordar.

La mejor carne asada de México, mariscos espectaculares, hot dogs reconocidos internacionalmente… calcula cuatro kilos más en cada visita.

 

5. Te va a decir todo lo que no quieres escuchar.

Si nos gusta algo te lo haremos saber. Si no nos gusta, te lo vamos a repetir hasta que lo entiendas. El cliché de la mujer visiblemente molesta que intenta disimular su furia no aplica para la mayoría de las sonorenses. Sabrás qué esperar de nosotras y te dejaremos claro qué esperamos de ti.

 

6. Te vas a enamorar de su familia.

Como foráneo, es posible que te sorprenda lo cálidas, hospitalarias y buena onda que son las familias sonorenses. Te harán sentir como en casa, te volverás adicto al pozole colorado de tu suegra, a las tardes de domingo y carne asada y a los fines de semana en San Carlos o Kino. Y bueno, si un día tu relación termina, es posible que vivas dos duelos.

 

7. Sé tú mismo.

Nada nos da más flojera a las sonorenses que un tipo fantoche que aparenta ser lo que no es. Nos gusta la sinceridad y la honestidad. Un chiste que nos saque una carcajada nos importa más que la presunción y la ostentación.

 

8. Prepárate para inventarte chaperones confiables en cada viaje.

Las familias sonorenses se rigen por valores bastante tradicionales y no precísamente equitativos en cuanto a género. Mientras que tu cuñado probablemente tenga carta abierta para llegar al día siguiente o dormir donde le plazca, tu amada sonorense no la tendrá tan fácil; y si planean viajar juntos, tendrá que ser con un chaperón real o imaginario, pero convincente. ¿La razón? Tu novia no querrá pelearse con el mundo y preferirá acceder a su libertad de formas más diplomáticas que aceptar abiertamente frente a la abuelita de noventa años y riesgo de infarto, que planea dormir contigo sin haberse casado antes.

 

9. Respétala en todo sentido.

Debes respetar nuestra manera de ser, de expresarnos, nuestras opiniones, ideas y hasta nuestro acento. Tu novia no va a cambiar por ti, así que no trates de imponerte. Date la oportunidad de conocernos. Te darás cuenta de que somos mujeres fuertes, con gran personalidad y carácter, que más que imponer nuestras ideas y tener el control, buscamos a alguien con quien compartir, que nos trate como iguales y nos valore como seres humanos.