1. Hacer vida en la calle

Está claro que en muchas ciudades del mundo la vida se hace en la calle, pero también es cierto que en muchos otros lugares la gente tiene la costumbre de ir de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, e incluso en los días libres los mejores planes se quedan en casa. Esto pasa, generalmente, en lugares en los que hace mucho frío y/o pocas horas de sol. Al contrario que la inmensa mayoría de los almerienses que estamos deseando de salir del curro para tomarnos unas cervecitas, salir a hacer deporte al aire libre o simplemente quedar con algún amigo para echar un rato de cháchara en alguna terracita indistintamente de bar o de casa.

2. La buena costumbre de comprar en los mercadillos

Los mercadillos almerienses son esos sitios de puestos ambulantes en los que puedes encontrar de todo, desde cosas básicas, ropa y comida, ¡hasta puestos de ferretería! Sí, sí, que tengo el martes libre, pues me voy al mercao, que el domingo no ha surgido ningún plan, pues me voy al mercao, que tienes antojo de churros, pues ¡vámonos al mercao! Además de contribuir con la economía local, continúas practicando lo del punto uno, hacer vida en la calle.

3. Prolongar las tertulias de la sobremesa

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Esta es otra costumbre que se da en muchos otros lugares. Lo que ocurre es que en Almería, gracias al buen tiempo, comemos, tomamos el café y los pasteles, nos bebemos la primera copa para tener una buena digestión, y ya como se nos calienta el paladar, así que salimos y continuamos con las copas de las 18:00, las de las 19:00, las de las 20:00… Así hasta que se nos hace la hora de la cena. Incluso hay quienes continúan después de esta última comida. Los almerienses tenemos muchas cosas que contarnos.

4. Vivir el cachondeo

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No podemos evitarlo, los almerienses somos así, alegres, vivarachos, nos gusta la guasa y la jarana tanto como las cervezas, las tapas y la playa. Será porque hacemos mucha vida en la calle o por la prolongación de las tertulias, el caso es que no podemos vivir sin el cachondeo. De cualquier cosa, por simple que sea, nos reímos, hacemos un chiste o sacamos un meme. ¿No sería bueno que todo el mundo adoptara este estilo de vivir el día a día?

5. Salir a tapear

Sí, también lo sabemos, no sólo hay tapas en Almería, también las hay en otros lugares, pero todo hay que decirlo, no es el mismo rollito que tenemos aquí. Pues en cualquier bar, de cualquier pueblo, barrio o zona de Almería la pregunta del camarero va a ser siempre la misma al tomarte nota, ¿qué quieres de tapa? Pues la tapa va siempre, siempre, siempre, incluida en el precio con la bebida.

6. Llevar la música a toda pastilla en el coche

Sí, esta es una de las costumbres más arraigadas entre muchos almerienses, el llevar la música a todo volumen en el coche con las ventanillas bajadas por las calles principales para que se note la potencia de nuestros subwoofers y para que a los transeúntes les revienten los tímpanos, ya sabéis, por el rollo este de hacer vida en la calle. Así que por esto, mejor no. ¡No adoptéis esta costumbre, por favor!

7. Sacar la ropa de invierno en septiembre y la de verano en abril

No sabemos el origen de estas dos costumbres, pero lo que sí es irremediable es que una vez finalizada la feria de Almería en agosto, nuestras madres, abuelas, bisabuelas y tatarabuelas nos han inculcado la fantástica idea de sacar la ropa de invierno una vez comienza septiembre, aunque el termómetro marque 30 grados a la sombra. Y lo mismo ocurre una vez finalizada (o según el año puede producirse entre medias) la Semana Santa, es decir, se guarda toda la ropa de invierno y aparece de un día para otro toda la ropa de verano (shorts, tirantes…) aunque hagas vida en la calle en pleno mes de abril con los pelos de gallina 😉

8. Ir todos el mismo día a la nieve

Esta costumbre seguro que es muy típica en las ciudades en las que eso de nevar no ocurre con mucha frecuencia, así pues cuando sucede este acontecimiento todos los almerienses al unísono, a través de la intuición, nos ponemos todos de acuerdo para ir el primer domingo de nieve, no importa la fecha, al Puerto de la Ragua o al Calar Alto (los dos lugares donde caen las primeras nieves en Almería). Es divertido, sí, sí, hay amigos que si no llega a ser por ese día no los ves el resto del año.

9. Hacer migas los días de lluvia

Y, por excelencia, la costumbre más enraizada de los almerienses y que se debería adoptar en el resto del mundo en los días de lluvia es la de hacer migas, pero ¡ojo! de sémola, si no el plato se desvirtúa y pierde la tradición. Así es, quizás sea porque llueve muy poco, porque las migas nos encantan, porque es un plato muy tradicional y sencillo, o simplemente como ritual gastronómico, el caso es que esta costumbre-manía que tenemos los almerienses los días de lluvia no hay quien nos la quite.