Photo: Martin Panahi/Shutterstock

9 costumbres malagueñas que el resto del mundo desearía tener

Málaga
by Nacho Sánchez 20 Oct 2018

1. Los domingos en Los Montes

Los Montes de Málaga son un paraje natural con senderos, pequeños pueblos blancos y estampas bucólicas. Pero los domingos allí no son tanto de hacer deporte como de comer. Porque en esta zona están algunas de las mejores ventas (restaurantes de carretera) que poseen todo un regalo gastronómico: el plato de los montes. Se compone básicamente de migas (de pan), chorizo, morcilla, huevo, pimiento y lomo, aunque existen variantes. Alimentarse así cada domingo da calorías para quemar durante toda la semana.

2. Homenajear cualquier producto del campo

En la provincia malagueña hay 103 municipios y la práctica mayoría tiene una fiesta gastronómica dedicada a algún producto. En Málaga hay costumbre de homenajear las buenas labores del campo y por eso se ensalza al espárrago, el níspero, la zanahoria morada, la castaña, el conejo, la uva moscatel, la pasa, las chacinas, el queso, el hinojo, las tagarninas, el aceite, la haba, la miel de caña, el gazpacho, el ajoblanco, la cereza, el caracol… y así hasta el (casi) infinito.

3. Abrir museos

En esto somos como con los productos del campo: nos gusta tener un museo para cada cosa. Para Picasso, para los artistas rusos, para el vino, para el vidrio, para la música, para la Semana Santa…

4. Mirarnos el ombligo

Pues sí, porque Málaga es el mejor lugar del mundo para vivir, es la provincia con el mejor clima del planeta, es la ciudad con mayor felicidad por habitante, su gastronomía es de diez, tiene más museos que nadie y todo lo que quieras pensar es mejor aquí. Hasta las fiestas gastronómicas de los pueblos.

5. Criticar a Sevilla

Principalmente, porque Málaga es mejor en todo. Y punto.

6. Las moragas

Nada de llamarles barbacoas en la playa o de botellones a orilla del Mediterráneo, en Málaga es costumbre hacer moragas. Y lo habitual es hacerla en las noches de verano, sobre la arena, asando unas sardinas y preparando algo de carne a las brasas, conversando sobre lo bien que se vive en Málaga tomándose unas cervezas de Málaga y dándose un baño para refrescarse de tanto terral.

7. Resistir toda la Feria

Es cierto que existen ferias por toda la geografía española, pero la que llaman «la feria más grande de Europa» es diferente. Lo es por sus dos ubicaciones, en el centro de la ciudad y a las afueras, en Cortijo de Torres. Lo es por durar diez jornadas. Y lo es porque se celebra en pleno agosto, cuando las únicas brisas existentes son las de los abanicos. Y, a pesar de compartir espacio con miles de personas, no hay mejor costumbre que ir, día y noche, día tras día, sobreviviendo desde el pregón hasta la despedida final dando ejemplo al turismo. ¡Y que no se acabe esta costumbre!

8. Ir al mercado

Los diferentes climas de la provincia hacen que en cada comarca se produzcan productos de muy diferente calado. Desde las huertas hasta los subtropicales, hay de todo made in Málaga. Por eso tenemos costumbre de ir al mercado, al de Atarazanas o a los de los barrios, para pedir el pescado a nuestro pescadero, la carne a nuestro carnicero y las verduras y hortalizas a nuestro verdulero. Y, de paso, nos tomamos una caña, que para eso hay ya puestos gastronómicos.

9. Espetar los pescados

Es cierto que la costumbre más conocida es la del espeto de sardinas, esos bonitos pescados plateados asados sobre leña de olivo ensartadas en cañas. Es el pescado más común, pero también se espetan calamares, lubinas, doradas, borriquetas, pargos o casi cualquier pescado del mar de Alborán. Sin duda, la costumbre más sabrosa.

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