Foto: Fernando Guillen

1. Pedirte una cerveza pequeña

Aprendes a pedir una cerveza pequeña en alemán: “Klein bier bitte”, para que luego te traigan una jarra de medio litro. Se te queda la cara de póker, como es normal. Aquí no se conoce el concepto caña –para ellos sería como un chupito.

2. Pedirte una cerveza “fresquita” (y de verdad esperar lo esté)

Aquí la cerveza se bebe normalmente del tiempo. Consideran que fría pierde su sabor, y son tan dogmáticos con su bebida como muchos españoles con sus vinos.

3. No llevar encima suficiente dinero suelto en efectivo

Aún hoy día, muchos bares, restaurantes y tiendas pequeñas no aceptan tarjetas. Si, ¡en la capital de Alemania!

4. Dar propina mal

Aquí lo normal, en caso de dejar propina, es sobre un 10% del total de la cuenta. Es verdad que en muchos locales este importe ya va incluído en la cuenta, por lo que no te dejan opción. En los que no, no estás obligado a dejar nada, pero si decides dejar no hagas el ridículo dejando ese sobrante de 30 céntimos, porque no te van a mirar nada bien.

5. Vestir mal

A ver, entendedme, no estoy diciendo que vuestro estilo al vestir sea de mamarracha o fuera de la moda, no. Me refiero a no venir preparado, sobre todo en meses de invierno, para las condiciones climáticas. Hay un dicho berlinés: “No hay mal tiempo, hay mala ropa”. Pues eso, que hay que informarse bien sobre qué traer en la maleta para no pasarlo mal.

6. Subirte a hacerte una foto o saltar sobre los bloques de hormigón del Memorial del Holocausto

Cuando estés en pleno goce del momento selfie, o robado posado, es probable que escuches un grito potente y gutural –no es un atentado, es el guardia de seguridad –que no entenderás, pero que viene a decirte que te bajes de ahí inmediatamente. Prohibido, forbidden, verboten!

7. Venir totalmente desinformado

Hay que entender que el atractivo de Berlín no reside precisamente en la belleza de sus calles y la calidez de sus habitantes, no. Su principal atractivo reside en la Historia europea del S. XX. No se entiende esta ciudad, ni se puede disfrutar sin unas mínimas nociones históricas. Aunque bueno, la fiesta puede salvarte, y de fiesta en Berlín saben un montón.

8. Hacer el tonto levantando la mano tipo saludo Nazi

Por fortuna no es que sea algo muy habitual, pero tampoco sería la primera ni última vez que se ve gente estirando el brazo derecho – en la mano izquierda una botella a medio terminar- colocando un dedo de su mano izquierda a modo de bigote y gritando un “Heil Hitler”, todo así como de broma. Bien, amigos, en Alemania este tema no solamente no es broma, sino que está castigado. Puede caerte una multa, incluso ser llevado a comisaría. Cuidado.

9. Tirar las botellas vacías a la basura

¿Qué haces, insensata?. En Berlín se recicla a tope y además te incentivan mucho por ello. El llamado “pfand” es un recargo que te cobran en las botellas al comprarla y que luego puedes recuperar en cash, en cualquier máquina de reciclaje. Por cada botella de plástico son 25ct… ¡calcula!. Hay personas que reúnen pequeñas fortunas dedicándose, como un trabajo, a este menester. Mendicidad: casi nula. Carteristas y atracos de poca monta: nulas. Desayunos gratis: muchos. Conciencia ecológica: muy alta.