1. Será el monolito de piedra más grande del mundo, pero ¡es solo una roca! Puede que desde su cima tengas unas vistas increíbles del Estrecho de Gibraltar, pero ¿y si tienes vértigo?

2. Eso de estar cruzando todo el rato las pistas del aeropuerto para entrar y salir de la ciudad y del país puede hacer que luego no quieras más que saltarte los controles de seguridad de todos los sitios. Mejor te quedas tranquilito, no vayamos a tener problemas.

3. Escucharás el “llanito”, una mezcla entre inglés y andaluz que te hará revolcarte por el suelo de la risa. Después no le encontrarás la gracia ni la chispa a ninguna otra forma de hablar, ni acento, ni dialecto del mundo.

4. No le ves ninguna gracia a poder interactuar con los únicos monos en libertad de toda Europa. Los animales deberían estar encerrados todos, ¿qué es eso de andar por ahí en culos quitándole las manzanas a la gente?

5. Puedes visitar las cuevas prehistóricas de San Miguel, una maravilla de la naturaleza con unas increíbles formaciones rocosas. Pero qué manía con las rocas, ¿no?

6. También puedes explorar con guía la parte baja de la cueva, meterte en sus secretos, tocar donde Churchill tomó el té escondido en tiempos de guerra… Pero tú no bajas ahí ni aunque sea por escuchar al guía decirte: “Illo, be careful con er sharco”

7. Desde su cima podrás contemplar en una sola toma el espectáculo de tres países, dos continentes, dos mares y un estrecho. Nada que no puedas ver en las postales del aeropuerto.

8. Podrás comprar un montón de cosas muy baratas, libres de impuestos: tabaco, alcohol, aparatos electrónicos… ¡Qué barbaridad, ya no hay moral ni ética! ¿Adónde vamos a ir a parar? ¡Los impuestos hay que pagarlos!

9. Podrás pasear por la Reserva Natural más meridional del continente europeo, pero es que eso de las aves y las plantas a ti te parece un rollo, y además subir tanta cuesta para ver animalejos… para eso busco vídeos en internet comiendo pizza.

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