Foto: jmoya

1. Te vas de cañas como quien va a la compra

Irse de cañas es una de las actividades más comunes de la vida en sociedad en Madrid, así que cuando te apetece dar una vuelta y no tienes claro qué hacer, acabas en el bar. Cañas con tus amigos, cañas con los suyos, cañas con la familia, cañas en pareja, cañas con los del trabajo, la penúltima…

2. Conoces su barrio como si hubieses crecido en él

Aunque Madrid es muy grande, la mayor parte de la vida se hace en el barrio. En el bloque, en la comunidad de vecinos y en los parques. Por eso, aunque no seáis del mismo barrio, irás, lo conocerás y te harás una más, seguramente. De hecho, si eres de fuera, lo más seguro es que te engañe para irte a vivir allí con él.

3. Y has escuchado una y mil veces las historias de su barrio

La infancia y la adolescencia marcan. ¡Y de qué manera! Tu novio madrileño este te hablará de los lugares que recorría cuando era un jovenzuelo y te sabrás las mil y una historias que vivió. Los nombres de los lugares, los apodos de sus amigos, las aventuras prohibidas…

4. Siempre tienes un evento al que ir

Si algo define a Madrid es que tiene cientos de planes que hacer. Como gran ciudad tiene muchos cines, teatros, presentaciones de tiendas o proyectos, cumpleaños, bares que conocer, lugares diferentes… y si tu novio madrileño es un poco activo, desde luego, no pararás.

5. (A él) De vez en cuando le sale un ramalazo de chulería

Por mucho que haya vivido fuera y se le haya suavizado el acento, cuando menos te lo esperas le sale: su ramalazo de chulería madrileña. Y aunque sea de una forma liviana, muchas veces se presenta en una conversación. Es una chulería simpática; que no suele molestar, pero muy característica.

6. A veces te sorprendes hablando “madrileño”

Además del acento, que has adoptado rápidamente llegando incluso al famoso «ejjjjque…», con el tiempo tendrás expresiones madrileñas que serán fáciles de reconocer. “Debuti”, “la kely”, “el teki”, “tronco” o “en cero coma” son algunas de ellas. ¿Verdad que alguna vez las has llegado a decir?

7. Te invita a ir al Retiro, Casa de Campo o al Templo de Debod para pasear

Aunque la gente asocie a Madrid con el caos de la ciudad, hay un montón de zonas verdes donde las parejas pueden pasear y disfrutar de un momento de privacidad. Por eso, será común que tu novio te invite a acompañarlo a lugares como el Retiro, Casa de Campo o al Templo de Debod, lugares donde hay calma en Madrid, zonas de campo y mucha tranquilidad.

8. No entiendes por qué es de Madrid pero huye del centro

A la gente de Madrid no le gusta especialmente el centro de la ciudad. En cambio, a la gente de fuera, suele ser lo que más nos gusta. Por eso, un novio madrileño hará normalmente más vida de barrio y menos de centro de Madrid, aunque siempre hay excepciones.

9. Eliges Madrid para siempre

Te gusta Madrid, su ruido, su tráfico, su cielo, sus bares, su vida, sus mil planes… pero parece que nadie es nunca definitivamente de la ciudad. Eso cambia cuando conoces a un madrileño y acaba siendo en ancla definitiva. Es tu ciudad; para siempre.