América Latina tiene, entre otras cosas, lugares paradisíacos con aguas cristalinas, tanto en sus mares como en sus aguas dulces tierra adentro. El orden de la siguiente lista no indica orden de belleza o de importancia… es decir, todos estos sitios son maravillosos, cada uno con sus particularidades de paisaje, fauna, flora y cultura. Estamos seguros de que los lectores del artículo conocen lugares tan bellos como estos, que deberían ser incluidos. Dejen sus comentarios con sugerencias, así entre todos ayudamos a difundir los mejores sitios con aguas cristalinas de nuestro continente 🙂

Parque Nacional Tayrona, Colombia.

Ubicado en el caribe colombiano, es el lugar soñado para quienes buscan la contemplación y el descanso. El Parque Tayrona ofrece magníficas playas y el relajante panorama de un mar intensamente azul, playas de arenas blancas delimitadas por atolones rocosos, manglares, matorrales o bosques.

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Playa Norte, México.

Haciendo parte de la famosa Riviera Maya, Playa Norte es una joya del Caribe con cristalinas aguas, largas distancias para caminar en el mar y espectaculares atardeceres. Cuenta con una gran variedad de servicios turísticos, es de fácil acceso y tiene opciones para todos los presupuestos.

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Isla de Cozumel, México.

A sólo 45 minutos en ferry desde Playa del Carmen, encuentras la tercera isla más grande México y una de las zonas en donde el buceo es la principal actividad turística. Esto es así debido a la claridad de sus aguas, con más de 30 metros de visibilidad durante todo el año, a la cálida temperatura del mar, superior a los 24 grados centígrados, y a la abundante vida marina y sus paredes submarinas.
Hogar del Famoso Arrecife Palancar, “El Reino del Coral Negro“, cuya visibilidad alcanza en algunos lugares hasta los 50 metros, esta paradisíaca isla también se destaca por la Laguna de Chankanaab.

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Roatán, Honduras.

Roatán es la mayor de las Islas de la Bahía donde se encuentra el segundo arrecife coralino más grande del mundo, el Arrecife Mesoamericano. Allí se concentra el 90% de las especies marinas identificadas del caribe. Su arena blanquísima y sus aguas cristalinas y cálidas en tono azulado convirtieron a esta isla hondureña en un destino visitado por miles de personas cada año.

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Malpaís, Costa Rica.

Este pequeño pueblo costero se encuentra en el extremo sureste de la Península de Nicoya, en la parte norte de Puntarenas. Posee calas rocosas y seductoras, y muchas oportunidades para surfear día y noche. El nombre de Malpaís se debe a que durante la temporada de verano los ríos y arroyos que desembocan en la región se secan, lo que era considerado un mal de la tierra por los primeros habitantes. Esta playa con poca gente es perfecta para aquellos que desean unas vacaciones tranquilas y lejos de las multitudes.

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Playa del Carmen, México.

La vecina de Cancún, es un antiguo pueblo pesquero que creció en popularidad a una velocidad impresionante. Las playas de Playa del Carmen han sido catalogados por medios especializados varias veces como de las más bellas del mundo por su arena blanca y su mar cálido color azul turquesa. Algunas de ellas son: Playa Paamul, Playa Paraíso, Playa Tukan y Playa Mamitas.

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Baia do Sancho, Brasil.

Si el paraíso existe, debe ser muy parecido a Fernando de Noronha. Se trata de un archipiélago virgen en medio del Atlántico, a 300 kilómetros de las costas de Pernambuco y Rio Grande do Norte. Considerada la playa más bonita del país carioca, combina aguas transparentes con olas y arenas suaves, y una vegetación pomposa. Su magia radica en un paredón rocoso, en forma de medialuna que la protege como el tesoro que es. Además ofrece un espectáculo subacuático deslumbrante: rayas, tiburones y toda clase de peces.

Isla San Andrés, Colombia.

El lugar del mar de los siete colores, ofrece aguas con distintas tonalidades que combinan azul, celeste, turquesa, verde y sedimentos calizos. La Isla de San Andrés es la más grande de las islas que forman parte del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. El lugar donde el verano no termina jamás es considerado además como una las mejores playas del continente.

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Anakena, Chile.

Anakena, la principal playa de Isla de Pascua, representa la típica postal que todos tenemos cuando pensamos en una playa paradisíaca. Invita a bañarse en cualquier época del año, ya que la temperatura del agua se mantiene en una media de unos agradables 20ºC, con pequeñas variaciones en el verano y el invierno. Así que uno puede imaginarse qué miran fijamente estas figuras de piedra…

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El mar que está más allá…

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Little Corn Island, Nicaragua.

Lo llaman “el Caribe desconocido”. Quien tiene la suerte de poner sus pies allí puede disfrutar de unos fondos marinos increíbles repletos de tiburones martillo, de playas solitarias y sobre todo, de no divisar ningún auto en el horizonte. Aquí no existen carreteras, sólo un pequeño paraíso de no más de 3 kilómetros en su punto más largo.

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Baia dos Porcos, Brasil.

Como decíamos unos puntos más arriba, las playas de Fernando de Noronha están en la cabecera de cualquier ranking de playas brasileñas. Luego de Sancho, esta se le considera la segunda playa más bonita del país carioca, gracias a su geografía rocosa con piscinas naturales donde pueden verse peces multicolores.

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Cabo San Lucas, México.

Uno de los mayores atractivos de este lugar es El Arco de Cabo San Lucas, una formación rocosa que separa el Golfo de California del Océano Pacífico, una zona conocida como Fin de la Tierra.

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Muy cerca también alberga una de las playas más hermosas de Baja California, que hasta hace pocos años era conocida por pocos, la Playa del Amor (accesible sólo por mar).

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Bocas del Toro, Panamá.

Bocas del Toro es un destino ideal en la costa norte del caribe de Panamá, una región por descubrir, llena de islas y piscinas naturales por doquier (incluyendo una playa famosa por sus estrellas de mar). Además, las comunidades de Bocas del Toro están llenas de lugares con magia, más allá de sus preciosas aguas.

Crédito: rawmeyn

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Arraial do cabo, Brasil.

La transparencia de las aguas de Arraial do Cabo hace que este sea el sitio ideal para la práctica del buceo. Se dice que hay nada menos que 1.200 puntos para explorar, entre buques hundidos, cavernas submarinas y cientos de atractivos.

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Archipiélago de Los Roques, Venezuela.

Este alucinante conjunto de islas y cayos es considerado el parque marino más grande de América Latina y sus playas sobresalen además por su blanca arena. Destaca entre ellas Cayo Agua, con una lengua de arena blanca que resguarda una laguna en color turquesa de aguas cristalinas, considerada por algunos como uno de los lugares más perfectos de Caribe por su belleza y soledad.

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Dog Island San Blas, Panamá.

La Isla Perro de San Blas se encuentra frente a la costa caribeña de Panamá Este. Aunque no ofrece alojamiento ni espacio para acampar por las noches, es la mejor opción para visitar durante el día. Te enamorarás de sus encantadoras aguas cristalinas…

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Cayo Coco, Cuba.

Ubicada en la región central de Cuba, es la cuarta isla más grande de este país y hace parte de una cadena de islas conocidas como Jardines del Rey. Esta posee su propio aeropuerto internacional, así que los turistas pueden volar directamente a este destino en lugar de hacerlo a través de la isla principal de Cuba.

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Cayos Cochinos, Honduras.

Los Cayos Cochinos son un grupo de islas formado por dos pequeñas islas y 13 cayos más chicos de origen coralino situados en la costa norte de Honduras. Son un área marina protegida y también forman parte del segundo arrecife de coral más grande del mundo.

Crédito: Scott Sporleder

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Río Azul, Argentina.

Este río nace en el glaciar Hielo Azul, en la cordillera de los Andes, y desemboca en el lago Puelo en la frontera con Chile. Destaca por su color esmeralda y sus formaciones rocosas, y es concurrido por la pesca de truchas.

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Playa Blanca, Colombia.

Esta playa virgen pertenece a la isla Barú, cerca de Cartagena, y es considerada una de las más bonitas de Colombia. Allí se pueden explorar las cuevas que la rodean, practicar windsurf, buceo o esnórquel, y visitar el acuario.

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Pozo Azul, Brasil.

Cerca de la ciudad de Bahía, en Brasil, se encuentra el Parque Nacional Chapada Diamantina, un paisaje famoso por sus curiosas formaciones de roca y cavernas. Además, el terreno está bañado por numerosos ríos cuyas corrientes crean arroyos, cataratas y piscinas naturales. Bajo tierra, también hay numerosas sorpresas en forma de pozos, algunos inundados con aguas tan cristalinas que permiten ver hacia la profundidad con total facilidad. Ese es el caso del Pozo Azul, donde nadar entre sus aguas transparentes te dará la sensación de estar levitando.

Semuc Champey, Guatemala.

El pequeño cañón del río Cahabón brinda un increíble espectáculo natural que se asemeja a un paraíso escondido: sobre una formación rocosa conocida como Semuc Champey se erigen una serie de piscinas naturales escalonadas increíblemente bellas de color turquesa, separadas por suaves cascadas en medio de un espeso bosque subtropical.

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Río da Prata, Brasil.

Bonito es un lugar que se ha convertido en uno de los destinos más atractivos de Brasil para todos aquellos interesados en el ecoturismo y el turismo de aventura. Ubicada a 300 kilómetros de Campo Grande, la capital del estado de Mato Grosso do Sul se caracteriza por sus cascadas, grutas, aguas cristalinas y paisajes ideales para practicar trekking, rafting, avistamiento de aves y buceo en excepcionales acuarios y pozos naturales.

Río Tioyacu, Perú.

Su nombre significa “agua fría” en Quechua y es literalmente agua helada. Este río nace desde las montañas y en sus inicios forma pequeñas cascadas y pozos de agua totalmente cristalina, rodeada de vegetación frondosa. Es un paisaje muy hermoso que motiva a los valientes a meterse al agua, nadar y bucear.

Las Grietas, Ecuador.

Este es uno de esos lugares de visita obligada en tu viaje a las Islas Galápagos. Estas grietas escavadas de forma natural, ofrecen una mezcla de agua muy evidente, siendo dulce en la superficie, proveniente desde la parte alta de la roca volcánica, mientras que el agua del fondo es salada que entra desde el mar.

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Río Sucuri, Brasil.

Conforma también uno de los atractivos naturales de Bonito en Mato Grosso do Sul. Ubicado en la Sierra da Bodoquena, su nombre lo debe a una especie de serpiente típica del lugar.

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