Uno de los héroes más emblemáticos del México prehispánico es Cuauhtémoc, el último huey-tlatoani mexica, el valiente joven de 21 años que se encargó de la última defensa de Tenochtitlan. Sin embargo, detrás de la leyenda se encuentra la figura de Ahuizotl, su padre, un hombre que durante sus primeros años de vida le mostró el mundo al gran tlatoani y quien le legó la visión de un guerrero digno que no le temía a la muerte.

El nombre Ahuizotl significa “el espinoso del agua” y alude a un ser mitológico mexica. No se tiene noticia cierta sobre su fecha de nacimiento. Fue nieto de Motecuhzoma Ilhuicamina, el primero de los dos Motecuhzoma. Su madre era hija de este tlatoani y su padre, Tezozómoc, hijo de Itzcóatl, el cuarto gobernante mexica. Era hermano de Axayácatl y de Tízoc, quienes también gobernaron antes que él. Ahuízotl, como puedes apreciar, tenía un linaje bastante poderoso.​

Ahuizotl es considerado el jefe militar más destacado entre todos los tlatohque mexica, ya que no sólo fue capaz de llevar a Tenochtitlan a recuperarse de los tropiezos sufridos durante los reinados de Axayácatl y Tízoc, sino que tuvo la habilidad para extender los dominios de la Excan Tlatoloyan (imperio de las tres cabezas, imperio mexica), a su máxima extensión histórica. Sus dominios llegaban hasta las lejanas costas de Chiapas. Durante su reinado, Tenochtitlan vivió tiempos de esplendor y requirió de crecientes cantidades de tributos debido a su rápida expansión.

Se dice que hubo algunas dudas respecto a su elección como nuevo tlatoani, principalmente por su juventud, y sin embargo Ahuízotl se convirtió a la larga en uno de los gobernantes más exitosos de Tenochtitlan. Desde un principio tuvo claro que su papel era recuperar el poderío mexica, deteriorado durante el gobierno de su hermano Tízoc. Hay incluso algunas teorías que señalan al belicoso padre de Cuauhtémoc como instigador del complot que llevó a la muerte por envenenamiento a Tízoc, pues Ahuízotl tenía la firme convicción de que se necesitaba una nación mexica más fuerte y con más intenciones de conquista.

Al asumir el trono contaba con una experiencia militar bastante respetable. Ahuízotl fue, ante todo, un avezado líder militar que no dudaba en ponerse al frente de sus tropas para emprender una campaña y conquistar a las más lejanas naciones, hecho que queda constatado por la historia de sus victorias.