Colombia es ahora uno de los países con más y mejor street art en el continente. Tanto la calidad de sus trabajos como la descentralización a medianas y pequeñas ciudades hacen de este país un lugar en el que muros y calles están vivos, llenos de color y mensajes. Los motivos van desde la crítica social –que incluye a personajes o situaciones memorables de la historia- hasta la relación con la naturaleza.

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Bogotá cuenta con intervenciones en sus muros de artistas con alto reconocimiento no solo local sino también mundial.

El mural de la foto, por ejemplo, es uno de los pioneros en la capital colombiana. Fue realizado por Blu en el año 2009 y narra una historia ya pasada y oscura que marcó al país en sus peores años de violencia y narcotráfico.

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Los graffitis e intervenciones a gran escala son mucho más valorados en la actualidad.

Las contribuciones a gran escala siguen apareciendo en el país, tanto en pequeñas ciudades como en la capital. En la imagen se observa una de las más reconocidas: una intervención en el centro de la ciudad realizada por MDC vértigo Graffiti JADE. A partir del boom que el graffiti ha tenido en los últimos 10 años, se lo valora mucho más: se necesitan únicamente los permisos del propietario, y en el caso de espacios públicos, hay incluso zonas específicas para esta actividad.

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Preservan y transforman positivamente el patrimonio cultural.

En el hermoso barrio de Getsemaní, en Cartagena, Yurika interviene con gran gusto y estética una de las ciudades más queridas en el país por su historia y tradición. Allí los permisos sí requieren de más atención y las intervenciones no pueden transgredir “ofensivamente” a la ciudad ya que Cartagena forma parte del patrimonio cultural mundial. Debido a la necesidad de cuidar las fachadas, pocos son los que han podido obtener los permisos par hacer arte urbano, y celebran esto como un gran logro. Crédito de la imagen: Street art utopia.

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Hay manifestaciones, muralismo, festivales internacionales y jornadas todo el año.

En todo el país y durante todo el año hay manifestaciones de graffiti y muralismo. También existen versiones de festivales internacionales que visitan Bogotá como el Meeting of Styles o diferentes festivales de arte urbano en las principales ciudades, como Bogotá, Medellín, Cali y Manizales, entre muchas otras. Además, algunas entidades culturales realizan esporádicamente jornadas patrocinadas para artistas, como es el caso de la carrera 26 en la capital colombiana.

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Grandes artistas también dejan su legado en rincones y ciudades alejadas.

Ese es el caso de la Isla de San Andrés, donde varios artistas urbanos se han inspirado. Stinkfish por ejemplo, usando la técnica del stencil y a las personas de la región como modelos, ha creado espejos urbanos. Crédito de la imagen: Stinkfish.

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Es que no hay pueblos lo suficientemente alejados como para que no exista arte urbano.

Hasta lugares tan lejanos como pueblos a dos horas de Cartagena llegan artistas de varias partes del país a contribuir, interpretar e intervenir espacios en comunidades, transmitiendo principalmente los símbolos de cada lugar y enseñando también un poco de historia a través de la imagen.¬ Crédito de la imagen: Ledania.

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Tonra, Fercho y Ecks.

Los encargados de realizar este mural gigante, en la ciudad de Manizales, decidieron utilizar elementos propios de la memoria del lugar, representando la cultura e idiosincrasia autóctonos. Puede ser una ciudad tranquila, pero igual hay historias y personajes por plasmar…

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La escena local atrae a turistas Y a los "guías especializados".

El arte urbano invade y se mantiene en el mundo callejero, sobre todo en el centro de Bogotá, en la Cra. Séptima. La fotografía corresponde a un diseño de Bastardilla, una chica talentosa de la escena local. Sobre este y otros “rayones” se organizan recorridos turísticos. Es curioso que -en su mayoría- los tours han sido montados por turistas extranjeros que, al ver tanto potencial en el arte callejero en Colombia, deciden quedarse y armar su proyecto comercial.

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Las paredes funcionan como vitrina de la política y de la historia.

Este reconocido personaje –víctima de las épocas de peor violencia en el país- se llama Jaime Garzón. Fue asesinado por hacer sátiras de la corrupción política en Colombia, y con imágenes como esta algunos personajes históricos no solo son recordados y homenajeados, sino que a su vez se honra a la libertad de expresión.

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Íconos de la cultura colombiana son re-leídos por las obras de los artistas urbanos.

Toxicómano es de los más reconocidos artistas callejeros de Colombia. De entre sus múltiples intervenciones, esta representa a Gabriel García Márquez, un ícono indiscutible de la cultura en el país, e invita a todos a conocer su obra.

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Hasta la herencia cultural y el presente de los mercados de ciudad se condensan en arte urbano.

Embelleciéndo muros en las plazas de mercado de la ciudad y, al mismo tiempo, rescatando los símbolos latinoamericanos e indígenas de quienes habitaban estas tierras, Gauche realiza esta intervención en compañía de las personas que diariamente allí trabajan buscando el sustento de sus familias a través de las frutas y las verduras. Se observa así la combinación perfecta de colores, de formas humanas y de formas naturales, sintetizándo de manera fantástica lo que nos dejaron nuestros antepasados. Crédito de la imagen: Manizales biocultural.

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“Esperanza”.

Este es un fragmento de los muros continuos que se encuentran en la calle 26 en Bogotá, en el que muchas obras aluden al post conflicto y a la escena socio-política colombiana. El street art funciona como herramienta de discusión de temas controversiales. Lo que nunca se abandona es la esperanza de un país mejor, sin miedos, lejo de toda guerra y narcotráfico. Este mural representa a las personas del campo y a sus deseos de no seguir siendo más esas víctimas indefensas que el conflicto armado no respeta.

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Y por supuesto, las fachadas de casas viejas son la constante.

En todo el país, edificios abandonados o casas de barrios antiguos atraen a los artistas que buscan reactivar y re significar los espacios para los lugareños.

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La relación con la naturaleza también aparece como motivo.

Psylo Sabin y Suku realizan obras en el sur del país de manera constante, a veces con la colaboración de graffiteros de Ecuador y Perú. Los personajes que llenan de vida el muro forman parte de una tendencia a representar la importancia de la preservación del entorno así como de alimentar la relación entre humano y naturaleza (que tanto ha perdido la sociedad moderna).

*Todas las imágenes pertenecen a Street art in Colombia.