1. Nadar en uno de los ríos más hermosos del mundo.

Sólo en Colombia podrás ver Caño Cristales, el Río de los Cinco Colores. Ubicado en la Sierra de la Macarena, es un área protegida por lo que solamente se puede nadar en las zonas autorizadas por el guía y no es permitido usar protector solar ni repelente, para evitar daños a la planta que le da los tonos rojos, verdes, amarillos y azules a este único río entre Julio y Diciembre.

Pero la aventura no es solamente ver un río que parece más una colorida pintura abstracta sobre el agua… Llegar hasta allí también lo es. Los vuelos son limitados y la avioneta más grande en la que volarás será de 32 pasajeros. Una vez en La Macarena, deberás atravesar el río Guayabero durante 20 minutos en canoa, viajar media hora más en una 4×4 y caminar por una hora hasta la entrada del río. Sólo allí empieza el verdadero recorrido que durará hasta 6 horas. Así que prepárate para una aventura que te aseguro será memorable.

2. Dormir (literalmente) en medio del Mar Caribe.

A dos horas en lancha de Cartagena, en el Archipiélago de San Bernardo, está ubicado Casa en el Agua, un hostal ecológico en medio del mar. Puedes escoger una habitación pero ¿por qué no dormir en una hamaca en medio del océano? Eso sí, despójate de las comodidades de tu casa y prepárate para el baño en seco y la ducha con balde, el agua dulce es escasa y muy apreciada.

Aprovecha para desconectarte del mundo (literalmente porque no hay WiFi) mientras disfrutas de estas aguas cristalinas. Sea lo que sea en lo que quieras ocupar tus horas, hacer snorkeling entre manglares, ver brillar el plankton en la oscuridad, hacer paddle surf, o sentarte y disfrutar del sol y una cerveza, podrás realmente ‘vivir’ la experiencia.

Si no eres de los que socializan, prepárate para hacerlo pues convivirás con otros en un espacio limitado por el mar y si lo piensas bien… no hay para donde escapar.

3. Hacer Tubing en un río de la Sierra Nevada y desembocar frente al mar.

Al norte de Colombia está Palomino, donde comienza el departamento de la Guajira. Este pequeño pueblo de un poco más de 4.000 habitantes, es hogar de algunos foráneos que decidieron quedarse. Se ha vuelto un destino muy popular de turistas extranjeros. Con su ambiente entre hippie, yogui y espiritual, y ubicado al lado de la Sierra Nevada de Santa Marta, Palomino tiene un lugar donde el río se une con el mar, y tal desembocadura es mágica.

Crédito: Mónica Corredor

La aventura comienza con un corto viaje en moto que te lleva al lugar donde comienzas a subir la montaña a pie por una media hora, con el neumático al hombro, hasta llegar al punto de partida del Tubing. Allí, comienza un recorrido relajante en el río Palomino sobre el neumático mientras observas y escuchas la vegetación y fauna nativa por alrededor de dos horas. Al final del camino te estará esperando la desembocadura del río en el Mar Caribe.

A post shared by Lieze Ch (@liessze) on

4. Perderte en Ciudad Perdida.

Más que una aventura es todo un desafío y como dicen por ahí, no sólo se trata del destino sino de disfrutar el camino. Ciudad Perdida, este pueblo ancestral situado en la Sierra Nevada de Santa Marta (si, cerca de Palomino) fue el hogar de la antigua cultura Tayrona y de toda su sabiduría ancestral, que dio origen a los actuales pobladores de la Sierra: los Koguis.

El camino para llegar a Ciudad Perdida es exigente. Son 4 días de trekking en la selva, subiendo y bajando montañas empinadas, a altas temperaturas y en una humedad infinita. Sin embargo, ese mismo camino retador es la recompensa de la naturaleza, sus ríos, sus cascadas, y las comunidades indígenas que habitan sus chozas circulares con techo de paja y visten sus túnicas blancas tradicionales. Al final, las terrazas, caminos y estructuras de piedra de esta antigua civilización se funden con el increíble paisaje de la Sierra.

A post shared by WiwaWarriors (@wiwawarriors) on

5. Volar sobre el Cañón del Chicamocha.

Muy cerca de Bucaramanga, en el departamento de Santander, se encuentra el Cañón del Chicamocha. Se puede volar de muchas maneras sobre sus montañas y terrenos áridos, observando el zigzagueante cauce del río. Los más osados podrán volar en parapente y otros podrán subirse al columpio que cruza esa delgada línea entre la tierra firme y el vacío. Si te atrae la adrenalina de sentirte suspendido por unas pocas cuerdas en el aire, puedes hacer cable vuelo. Pero si tu cobardía te impide cualquiera de los anteriores, el teleférico será la mejor opción. Como ven, hay opciones para todos los gustos.

Crédito: solrobayo

Crédito: pe5pe

6. Navegar al lado de delfines rosados en el río más largo y caudaloso del mundo.

Estos delfines de agua dulce con su color particular, y únicos en el Pulmón del Mundo, son el origen de varios mitos y leyendas en la región. Por ejemplo, algunos creen que el delfín se convierte en hombre cuando se enamora de una mujer y sale del agua para cortejarla. Lo cierto es que es una suerte ver este raro animal nadando por el caudaloso río.


Además, en el Amazonas la aventura es completa, e incluye varios insectos que acompañarán tus travesías y encuentros cercanos del tercer tipo con todo tipo de animales en las caminatas por la selva. Si visitas la Isla de los Micos, por ejemplo, te aseguro que tendrás mucho contacto con ellos, especialmente si llevas un banano contigo.

Crédito: nakashi

7. Practicar Kitesurf en el Cabo de la vela.

El Cabo de la Vela, se encuentra al norte del departamento de la Guajira, no muy lejos de Punta Gallinas, el punto más septentrional de Sur América. Es uno de los lugares favoritos para practicar Kitesurf en Colombia con su temporada de vientos casi permanente.

Allí hay varias escuelas que enseñan este deporte, que aunque desconocido aún para muchos colombianos, se ha vuelto cada vez más popular entre los amantes del mar, la adrenalina y la conexión con la naturaleza. En el Cabo también podrás aventurarte a conocer la comunidad indígena Wayuu de la zona y su cultura.

A post shared by O. KOO (@okoo63) on

Otros lugares para practicar Kitesurf en Colombia son San Andrés, Cartagena, el Lago Calima en el Valle del Cauca, o Chivor en Boyacá.

8. Dormir en una hamaca frente a una de las playas más lindas del país.

El Parque Nacional Tayrona es también toda una experiencia. Es uno de los lugares con las playas más lindas de Colombia y también uno de los más turísticos. Hay varias zonas de camping para hospedarse ya sea en carpa o en hamaca, pero no hay razón para aguantar calor si se puede dormir en una hamaca frente al mar.

Para llegar a la playa la única manera es caminando o a caballo (sólo la mitad del trayecto) y el resto a pie. Llegar a la Piscina, la primera playa donde es permitido meterse al mar, toma alrededor de una hora y media desde la entrada y unas dos horas hasta la playa más popular de Cabo San Juan, donde verás la icónica imagen de las fotos del Tayrona. Si te da mucho calor y literalmente quieres quitarte la ropa, puedes seguir caminando unos cuantos metros más hasta la playa nudista.

Cabo San Juan. Crédito: Mónica Corredor

9. Montar a caballo rodeado de las palmas más altas del mundo.

En el Eje Cafetero se encuentra uno de los paisajes más particulares y bonitos del país, el Valle del Cocora. Los caballos son una buena opción para recorrer estos verdes paisajes montañosos y apreciar de cerca la palma de cera, la más alta del mundo con alturas por encima de 50 metros y árbol nacional de Colombia. La vista desde lo alto de la montaña será la mejor recompensa.

Crédito: Mónica Corredor