Como a todos los escritores y autores del mundo les sucede alguna vez, Nezahualcóyotl también cuenta con un poema que se encuentra en el entredicho. Se dice que uno de los 36 poemas que se le atribuyen al rey poeta no corresponde a su ingenio.

Al menos eso es lo que nos cuenta Patrick Johansson, en su investigación que forma parte de una aplicación para la tienda virtual iTunes. La misma también contiene un cómic biográfico y algunos poemas de Nezahualcóyotl en voz de Juan Villoro, todo bajo la curaduría de este investigador, apoyado también por Miguel León-Portilla y CONACULTA.

Así como lo lees, una de las más hermosas creaciones poéticas de la época prehispánica no es de la autoría del rey poeta. ¿De quién es entonces? ¿o es acaso un invento de esta época?

Se trata de “Nonantzin ihcuac nimiquiz” o “Madrecita cuando yo muera”, que dice así:

Nonantzin ihcuac nimiquiz,
motlecuilpan xinechtoca
huan cuac tiaz titlaxcal chihuaz,
ompa nopampa xichoca.

Huan tla acah mitztlah tlaniz:
-Zoapille, ¿tleca tichoca?
xiquilhui xoxouhqui in cuahuitl,
techochcti ica popoca.

“Aquí madrecita, cuando duerma para siempre
sobre tu fuego hazme florecer,
y cuando vayas a hacer tortillas,
allá por mi llora,

y si alguien preguntara:
Mujercita ¿por qué lloras?
prontamente contestales; verde está la leña
y humea…”.

Patrick Johansson es académico e investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM y, después de analizar la vida y obra de Nezahualcóyotl e investigar exhaustivamente los términos ideológicos y lingûisticos de sus poemas, concluye que esta pieza no puede ser del rey poeta.

Señala que, por ejemplo, en el poema se utiliza la palabra “nonantzin” que significa “madrecita mía”, pero no corresponde a la forma de hablar que corresponde al linaje y época de Nezahualcóyotl, quien debió usar la palabra “nonaziné”.

El investigador nos dice también que el fogón se vincula a la mujer, por lo que es improbable que Nezahualcóyotl escribiera esto para su madre, teniendo en cuenta que a los hombres no se les enterraba cerca de un fogón. Además, dada la posición social de su madre, Matlalcihuatzin, no es posible que tuviera contacto con labores de cocina.