El año pasado me prometí visitar Cabo San Lucas, en Baja California Sur, ya que había escuchado que allí podría hacer avistamiento de ballenas, lo cual me causaba mucha emoción. Así que, en cuanto pude, compré un boleto de avión dispuesta a cumplir mi sueño. Lo que no sabía era que, además de ver a estos maravillosos mamíferos, iba a descubrir otras mil sorpresas que el Cabo tenía guardadas para mí y que ahora comparto contigo.

Avistamiento de Ballenas

Comienzo por la experiencia que me motivó a viajar al Cabo San Lucas en primer lugar. Nos levantamos temprano y, armados con gorra y bloqueador solar, nos dispusimos a rentar una lancha que nos llevó mar adentro.

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También nos explicaron que, en su camino desde el Ártico hasta las frescas corrientes del norte mexicano, las ballenas recorren 19 mil kilómetros durante el invierno, para regresar a finales de marzo, por lo que aún tienes algunas semanas para organizar tu viaje.

Ocho de las once especies de ballenas conocidas en el mundo llegan a costas mexicanas aunque, lamentablemente, cada año son menos ejemplares las que nos visitan.

Cuando finalmente las vimos, ¡no sabes qué emoción! Nos explicaron que normalmente las ballenas jóvenes son las más saltarinas, porque están jugando. Puro deleite para ellas… y para nosotros.

Cuando llegamos a Cabo era de noche y lo único que se podía apreciar era el sonido del mar. Jamás imaginamos que, al abrir los ojos por la mañana veríamos semejante amanecer. Y… ¿adivina qué? Desde la habitación vimos muchas ballenas nadando en el mar y una que saltaba para darnos la bienvenida. Bueno, no saltaba, ¡jugaba!

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Los atardeceres son los más bellos que he visto en mi vida.

 

Y qué decir de la Luna llena que nos tocó ver. Un momento que puede llegar a ser muy romántico…

 

El arco es la formación rocosa más conocida de los Cabos (y una de las más famosas del mundo entero).

Es aquí donde se unen las aguas del Pacífico y del mar de Cortés. Se puede sentir claramente la diferencia de las aguas y el oleaje cuando estás en la lancha. ¡No olvides tomarte una foto como esta!

 

En el arco hay familias de leones marinos…

Están tan acostumbrados a la presencia de los seres humanos que si te acercas a ellos no se van, e incluso han llegado a subir a las lanchas. Recuerda que son animales salvajes y que no debes ofrecerles comida.

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Salimos a navegar y a conocer las distintas playas, como la Playa del amor y la Playa del divorcio (¡tú eliges el orden de acuerdo a tu situación sentimental! jeje).

Puedes rentar una lancha o un yate, y puedes compartirlos con otros viajeros y hacerte nuevos amigos.

 

O puedes hacer snorkeling y buceo (la playa El Chileno está muy buena para hacer snorkeling).

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Puedes recorrer la playa montado sobre un camello…

O hacerlo a caballo, como hicimos nosotros, en un recorrido que te lleva desde las dunas hasta el mar. ¡Precioso!

 

Y si lo tuyo es la velocidad, te recomendamos rentar unos cuatrimotos.

Es muy divertido y, si no me crees, mira mi cara de felicidad motorizada.

 

Si sales a caminar por la marina no olvides tomarte una foto aquí, ni de compartirla con el hashtag #Cabo, para promocionar esta parte del mundo.

 

Y por favor… no te olvides de comer que no sólo de amor, de playa y de avistaje de ballenas vive el hombre. Baja California es famosa por el pescado y los mariscos, y Los Cabos está lleno de lugares donde disfrutar de los más variados y frescos platillos, como este chile relleno de camarón. ¡Yum!

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Si dispones de tiempo, te recomendamos visitar el pueblo mágico de Todos Santos.

Además de disfrutar de sus hermosas playas y de la hospitalidad de su gente, podrás conocer el hotel que inspiró la famosísima canción de los Eagles “Hotel California”. A sólo 50 minutos de Cabo.

Esa semanita en Cabo nos dejó grandes recuerdos y experiencias padrísimas y, si bien es cierto que sólo podrás avistar ballenas durante el invierno, cualquier época del año es perfecta para darte una escapadita a este bellísimo rincón de México.  

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