Crédito: TheFutureIsUnwritten

Llegué a la Puerta del Sol al final de una extenuante caminata de cuatro días por senderos casi verticales a gran altura, y vi Machu Pichu por primera vez. A medida que los muros de piedra perforaban la niebla de la mañana y la ciudad Inca se desplegaba ante mí, el cansancio se desvaneció por completo.

Hicimos cumbre al alba de una mañana de enero y celebré con los otros caminantes que me acompañaban: abrazos interminables, choquemos los cinco, sonrisas amplias. Luego me alejé del grupo para reflexionar en silencio. No había sido un viaje fácil; en un momento definitorio hasta consideré dar la media vuelta y no seguir. No soy una persona atlética ni por asomo, pero aun así sentí que debía permitirme experimentar el Camino del Inca. Si bien ha sido el desafío físico más duro que he atravesado en toda mi vida, el Camino del Inca es una meta realista, aún para los caminantes sin experiencia previa.

 

Contrata a un porteador.
No hay que avergonzarse de necesitar a un porteador. De hecho, considero que cualquier persona que quiera hacer el Camino del Inca sin haberse entrenado para ello debe aprovechar este servicio. Muchos viajeros tratan de esforzarse por hacer el camino sin ninguna ayuda y terminan su travesía abruptamente, exhaustos después de solo un día de caminata. Puede que no parezca un gran problema, pero llevar tu mochila llena de comida y de ropa, con tu bolsa de dormir y tu colchoneta, suma mucho más peso del que crees.

Mi experiencia se transformó completamente la mañana de mi segundo día, cuando decidí seguir el consejo de mis guías: «Si no contratas a un porteador, no vas a llegar a Machu Pichu». Mi estado de ánimo cambió por completo en el instante en que me saqué la mochila de la espalda y se la pasé a un porteador por 80 soles (entre 30 y 35 dólares). Finalmente empecé a disfrutar del viaje.

Todas las imágenes de aquí en adelante son de la autora.

Además de cambiar mi experiencia personal en el Camino, al contratar a un porteador estaba beneficiando a una familia del lugar. Cada visitante que realice el Camino del Inca está obligado por ley a contratar un tour guiado. Y si bien es cierto que este servicio incluye un grupo de porteadores que llevan el equipo de acampar y la comida, siempre tienes la opción adicional de contratar a alguien que te ayude con tu equipaje personal. Los porteadores dependen de estos honorarios para sostener a sus familias.

Todas las agencias que ofrecen estos tours son distintas, pero hay algunas que específicamente valoran el trato ético a los porteadores, proveyéndoles de uniformes limpios y asegurándose de que reciban un salario justo. Apus Perú es un excelente ejemplo. No solo cuidan a sus porteadores, sino que parte de lo ganado con cada tour (unos 15 dólares) es destinado a su marca hermana, Threads of Perú, una organización sin fines de lucro que trabaja con tejedoras Quechua. Si bien participar de un tour con estas agencias puede resultar un poco más caro, hay que tener en cuenta adónde va ese dinero.

 

Sé estratégico a la hora de elegir tu equipo.
Lo que vas a necesitar llevar varía notablemente de acuerdo a la estación en que vayas. Fui en enero, en medio de la estación lluviosa, así que necesitaba estar preparada para ello.

  • Equipo de lluvia

Botas impermeables para caminar en la montaña, pantalones y chaqueta de lluvia son estrictamente necesarios, pero lo que realmente me salvó fue el poncho que me compré a último momento en Cuzco. Busca uno muy grande, bajo el que entren también tu mochila y tu equipo. Cuando finalmente llegas al campamento después de haber caminado todo día a seis mil metros de altura y tu bolsa de dormir está seca, vas a apreciar este consejo y tu poncho de plástico de dos dólares.

  • Bastones de montaña

Muchos caminantes llevan bastones, especialmente para usar en el descenso empinado de dos horas durante el tercer día. Yo me tomé una hora para pensarlo detenidamente, pero al final decidí no llevarlos. Si bien por momentos pensé «¿Y ahora cómo hago para bajar?», elegí ir despacio y usé la regla de los tres puntos de contacto, es decir, bajar la montaña casi gateando. Después de un rato, encontraba un ritmo en el que me sentía cómoda. Si tu equilibrio no es excelente, mi consejo es que lleves un par de bastones. Siempre hay que considerar si vale la pena el peso. Cuando caminas ocho horas por día, cada gramo cuenta.

La autora haciendo cumbre.

  • Ropa

Después de caminar durante ocho horas, me sentía feliz de haber tenido la previsión de vestirme en capas. Hace frío a las cinco de la mañana en el Camino del Inca, pero después de varias horas de subir sin pausa, empieza a sentirse el calor. La primera capa (calzas y camisetas) debe ser ropa con buen aislamiento térmico. Luego te pones una segunda camiseta y pantalones de viaje, y debes llevar siempre una chaqueta liviana o de lluvia.

Asegúrate de agregar capas para proteger tus extremidades durante las noches. El gorro y los guantes de alpaca que me compré justo antes de empezar la excursión me salvaron de pasar toda la noche temblando, sin poder dormir.

La ciudad de Cuzco vive de la industria del turismo de Machu Pichu. Las calles están repletas de negocios de venta o alquiler de equipo para la subida, a precios razonables. Si no estás seguro de querer gastar en un par de botas carísimo o en una bolsa de dormir North Face, ahórrate el dinero (y el tener que cargar con esas botas durante el resto de tu viaje), y opta por el alquiler. Los negocios están ansiosos por venderte lo que sea, especialmente durante la temporada baja, así que no tengas miedo de pedir rebajas. Yo pagué diez soles por día por mi bolsa de dormir, lo que es un total de quince dólares por todo el viaje.

 

Considera la importancia de la comida.

  • Las comidas provistas

Los porteadores que acompañan a los grupos también son responsables de cargar con la comida y de cocinarla. Me sorprendí al descubrir que algunos porteadores realmente tienen habilidad como chefs. Sin embargo, hubo noches en las que el cansancio me venció y me quedé dormida antes de la cena. No cometas ese error.

Tu cuerpo está quemando calorías muchísimo más rápido que lo normal y necesitas alimentarte constantemente. Además, las comidas son deliciosas; las opciones incluyen panqueques con miel, sopa de vegetales y pollo con arroz.

Algo para el camino.

  • Snacks

También es importante contar con algunos snacks para el camino. Las frutas secas y las barritas de cereales son buenas para mantener tu nivel de energía, pero no te olvides de llevar algunas galletitas para cuando necesites una dosis extra de azúcar y carbohidratos.

El segundo día, cuando aún faltaban un par de horas de caminata, la lluvia comenzó repentinamente y me empapé antes de poder ponerme el poncho. Cada paso se volvía más pesado y, con tan poco oxígeno, sentía que apenas podía respirar. Agarré un paquete de galletitas de mi bolsillo y comí dos, una atrás de la otra. Me sentí mejor al instante. Mi sensación de mareo cedió y pude seguir caminando hasta llegar al campamento.

 

Planifica tus gastos.
El Camino del Inca no es barato. Si, fácilmente puedes encontrar tours que cuesten $100 o menos, o dejar de alquilar las botas de trekking y llevar solamente tus zapatillas deportivas, pero esas decisiones te afectarán tarde o temprano. Si eres nuevo en esto del trekking, hazte un favor a ti mismo y asegúrate de organizar tu experiencia de la manera más segura y cómoda. Es una inversión que vale la pena.

  • Gastos a considerar:

Costo del tour (guías, permisos, etc.): 500 dólares

Calzado de trekking: 200 dólares, o 50 soles por el alquiler

Poncho para la lluvia: 2 dólares

Porteador: 80 soles por día

Bolsa de dormir: 15 dólares por el alquiler durante todo el recorrido

Bastones de montaña: 10 soles

Snacks: 20 soles.