Pomuch (Yucatán)

Pomuch es una pequeña localidad de origen maya que destaca por su singular celebración del Día de Muertos: Cada dos de noviembre, los habitantes de esta comunidad limpian amorosamente los restos óseos de sus difuntos, envolviéndolos con sumo cuidado en paños finamente bordados creados con ese único fin. Estos lienzos son reemplazados cada año, durante la ceremonia.

Crédito: Juan Komún

 

Xantolo (San Luis Potosí)

La celebraciones del Xantolo abarcan un sinfín de fiestas lúdicas que preceden el ciclo agrícola representado por el maíz. Los lugareños de la Huasteca realizan efigies de masa de maíz que son veneradas por la comunidad. También se llevan a cabo danzas que aluden a antiguos ritos de fertilidad, con el objetivo de consagrar el maíz de la cosecha obtenida. Todas estas representaciones aluden a la dualidad de los ciclos vida-muerte y siembra-cosecha.

A diferencia de otras festividades donde hay una gran preponderancia del santoral católico, el que precede y abre las puertas del inframundo no es ningún santo católico, sino un dios de origen prehispánico llamado Toteco, permitiendo así que los muertos vuelvan a sentir el amor de sus seres queridos.

Ferias, juegos, festivales gastronómicos y bailes son se suceden durante todo el mes de octubre, intensificándose durante los últimos días del mes. La fiesta termina el 2 de noviembre.

 

Mixquic (Ciudad de México)

Mixquic, que en náhuatl significa “el lugar de mezquites”, fue en antaño una isla dentro del área del lago del Valle de México. En la actualidad es un pintoresco pueblo cercano a la capital, que aún conserva fuertes raíces coloniales en su arquitectura, y en el cual se puede ver claramente la esencia sincrética del Día de Muertos. En el ex convento de San Andrés Apóstol se pueden encontrar figuras prehispánicas que representan a los dioses de la muerte Mictlantecuhtli y Miquiztli, así como un tzompantli (altar de calaveras) con cráneos humanos reales, los cuales cada año son adornados con flores y velas, demostrando una vez más que esta tradición tiene un arraigado origen prehispánico.

Crédito: jazbeck

 

Janitzio (Michoacán)

La isla de Janitzio es famosa por su pesca tradicional en las famosas barcas mariposas, por su pescado blanco que es consumido en exquisitos guisos propios de la región pero, sobre todo, por su celebración del Día de Muertos. Esta celebración de Janitzio tiene una simbología prehispánica muy poderosa para sus habitantes, muchos de ellos de origen purépecha, ya que el Lago de Pátzcuaro era considerado un portal hacia el mundo de los muertos. Por eso en la actualidad se les da la bienvenida a los difuntos cada dos de noviembre, con rezos y procesiones impresionantes que iluminan por completo la isla.

Crédito: MaloMalverde

 

La Feria del Alfeñique (Toluca, Estado de México)

En Toluca se celebra cada año una fiesta digna no solo de ver si no de degustar. La Feria del Alfeñique es una festividad donde maestros artesanos del dulce tradicional mexicano se reúnen a vender sus productos culinarios, hechos a base del alfeñique, una masa dulce compuesta de pepita, maíz y miel, a la cual dan forma a bellas figuras de animales y calaveras comestibles. Por su aspecto y su sabor, son obras de arte únicas, ideales para las ofrendas de los toluqueños.

Crédito: Jorge Nava