¿Sabías que en México tenemos dos hermosos municipios donde se realizan esferas navideñas todo el año? Chignahuapan y Tlalpujahua son dos pueblos mágicos, llenos de encanto y -sobre todo- de esferas.

El primero se encuentra en la Sierra Norte del estado de Puebla y el segundo en el estado de Michoacán. Te recomiendo que lleves ropa abrigadora y zapatos muy cómodos, porque caminarás por horas, ¡créeme!

Chignahuapan

Se encuentra aproximadamente a tres horas de la Ciudad de México, es Pueblo Mágico desde 2012. Su tradición en la confección de esferas data ya de varias generaciones (segunda mitad del siglo XX a la fecha), es hogar de más de 200 talleres y se estima que su producción anual rebasa los 50 millones. Esta gran producción se distribuye principalmente en México y en Europa (en especial en El Vaticano).

Un poco de historia

Se cuenta que el primer esferero fue Rafael Méndez Núñez, quien instaló el taller fundacional en el poblado. La belleza de sus productos y el proceso artesanal de su elaboración ganó la atención del mercado a nivel nacional e internacional, por lo que se promovió la instalación de nuevos talleres que, a la fecha, emplean a un aproximado de siete mil pobladores.

Feria de la esfera

La Feria Nacional del Árbol y la Esfera de Navidad se lleva a cabo cada año durante el mes de noviembre. Incluye las festividades del Día de Muertos con la llamada “Ofrenda de las 1000 luces”, en la que participa casi todo el pueblo y se complementa con actividades culturales, artísticas y gastronómicas.

Las principales calles están dedicadas a la venta de esferas de diferentes formas, grosores y tamaños, incluso diseños que puedes tener en casa todo el año y solo durante diciembre, como esferas de manzanas, estrellas y hongos, entre otros.

Debes de visitar el llamado Castillo de la esfera, con entrada y recorrido gratuito a una fábrica para que puedas observar el proceso completo.

¿Cómo se hacen las esferas?

La creación de esferas es un trabajo de mucha delicadeza y paciencia. El vidrio al calor de los sopletes va tomando la forma que cada artesano o globador tiene en mente. Cada lote de esferas varía según las especificaciones y modelos, y se calcula que el tiempo que se le dedica es de aproximadamente treinta segundos por esfera.

Después del soplado, se deja en enfriamiento para, a continuación, llevarlo al taller donde se realiza el decorado a mano, así como la colocación de adornos y pinturas especiales. Cada uno de estos artesanos puede pintar entre 100 y 2000 esferas por día, dependiendo de lo complicado de su decoración.

Sitios turísticos para visitar

Ya después de comprar tus esferas, no puedes dejar de conocer la Iglesia de Santiago Apóstol (siglo XVI), edificación muy colorida de estilo franciscano, ubicada en pleno centro del pueblo.

En su plaza principal tienen un quiosco de madera al estilo mudéjar decorado con tonos azules y ocres, único en Puebla, así como la estatua de uno de sus hijos más prominentes, el cómico mexicano Gaspar Henaine “Capulina”.

Otro interesante recinto religioso es la Iglesia de la Inmaculada Concepción, con una imponente imagen de más de 12 metros de altura de la Virgen María. Realizada por el artista poblano José Luis Silva, fue hecha totalmente de madera de cedro e inaugurada en el año de 1972. Es considerada una de las tallas más grandes bajo techo de toda América Latina.

Tlalpujahua

Es un pueblo mágico de origen prehispánico que fue habitado por indígenas mazahuas.

Historia de sus esferas

Según sus pobladores, todo comenzó gracias al señor Joaquín Muñoz Orta, quien migró a los Estados Unidos, donde aprendió la fabricación de adornos navideños. Alrededor de 1965 regresó a México y, justo a su esposa, montó su primer taller, llamado Adornos navideños.

Para la elaboración de las esferas, los artesanos siguen cuatro pasos esenciales: el soplado del vidrio, el cromado, el decorado y la incrustación del colgante. Todo un verdadero arte ya que todas ellas están hechas a mano. Además de las tradicionales esferas navideñas, los artesanos realizan figuras diversas pero no menos delicadas y hermosas como las gotas, los churritos y las campanas (estas últimas se realizan sin necesidad de moldes, todo al tanteo).

El trabajo de los talleres abarca entre ocho y diez meses de producción continua, ya que gran parte de su producción anual (unos 40 millones de esferas) se exporta a distintos países del mundo como Estados Unidos, Canadá, Holanda, Inglaterra y hasta Singapur. Cerca de 30 millones de esferas terminan fuera de las fronteras mexicanas.

Si te animas a visitarlos, de lunes a viernes, podrás ver el trabajo de cientos de artesanos en sus talleres y aprender así sobre la elaboración y la maestría con la que hacen cada una de sus creaciones.

Si llegas en fin de semana, encontrarás locales y un tianguis en el Auditorio Municipal,
donde podrás comprar todo lo que te haga falta para decorar tu casa, además de pasear por este encantador rinconcito de Michoacán. La Feria de la Esfera de Tlalpujahua se celebra cada año de septiembre a diciembre. ¡No lo pienses mucho y lánzate de una vez!

Todavía más artesanía

Por si no te gastaste ya todo tu dinero encontrarás, además de las esferas, escultura en cantera, cerámica a media y alta temperatura, herrería artística, farolería artística en latón, muebles rústicos tallados y decorados y deliciosa frutas en dulce o conserva.

Sitios de interés turístico

Vas a encontrar un Museo de Mineralogía e Historia y la Casa de los Hermanos López Rayón. También el Parque Nacional, el ex convento de la Virgen del Carmen, iglesias y hermosas capillas del siglo XVI y XVII. No olvides subir a la Parroquia de San Pedro y San Pablo para admirar las vistas de este pintoresco pueblo.

Crédito: @edith_aidee

De su gastronomía te puedo decir que es muy variada, pero no te vayas sin probar, por lo menos, la barbacoa de hoyo o la cabeza de res al horno y la sopa de hongos.