Imagen de la película Les Chansons d’Amour (2007) vía.

1. Es fácil…

Búrlate de cualquiera que te brinde un manual de “Cómo tener relaciones poliamorosas y no sucumbir en el intento”. Claro que es difícil. Nos educaron a todos con el mito de la “media naranja”, “la horma de tu zapato”, la complementariedad y otros inventos del amor romántico. Socialmente también tiene sus complicaciones: por lo general la gente te ve como que eres una persona que no ama a nadie. ¡Y qué decir de la familia! A un niño nacido en una familia poliamorosa le tocará explicar las particularidades de su hogar.

 

2. Toda relación que involucre a más de una persona es poliamor.

Mentira. El poliamor es una cosa y las orgías, las gozaderas, los menage a trois y las parejas swingers son otra. De hecho, hay gente a la que no le molesta que sus parejas tengan sexo con otras personas pero, si hay amor en el medio, puede resultar en conflicto. Pareciera que el amor ha sido concebido para que sea en serie, o sea una pareja detrás de otra, pero no entre varias personas paralelamente.

 

3. Todos somos seres poliamorosos.

Sí, pero sólo cuando estamos dentro de la panza de nuestra madre. En cuanto nacemos, nos empiezan a inculcar que tenemos que encontrar a “nuestra otra mitad”. Y luego no es fácil cambiar el paradigma. De hecho, hay gente que aunque se lo proponga, jamás podrá vivir sin la necesidad de sentir al otro como de su propiedad: “es mi hombre”, “esta es mi mujer”, “te presento a mi esposa”…

 

4. El poliamor es más cosa de hombres que de mujeres.

Cuando confundimos poliamor con relaciones fuera de la pareja (ocultas o con consentimiento de la otra persona) sí podría ser multitudinaria la concentración de hombres en la fila. Pero cuando hablamos del poliamor, de la posibilidad amar a varias personas a la vez y convivir con ellas o no -como las tres mujeres que se casaron el pasado año-, pues no hay comparación. Me atrevo a asegurar que las mujeres estaríamos en mejores condiciones para asimilarlo, toda que vez nuestra vida transcurre entre amores diversos (hijos, padres, madre) y ya tenemos cierto entrenamiento en ello. Prefiero además pensar que nosotras nos vinculamos con mayor profundidad que los hombres.

 

5. Cuando se tiene una relación poliamorosa se es más feliz.

Si tener una sola pareja es complicado, imagínense tener varias. Seguramente surgirán conflictos como en una relación ordinaria, solo que dupli o triplicado. Con tan solo pensarlo, agota…

 

La verdad es que el poliamor existe y es un amor tan legítimo como aquel otro que nos enseñaron. Muchas personas sienten amor por varias personas a la vez, pero temen decirlo y siguen teniendo que pasar por la tortura de elegir entre un amor u otro.

Yo me pregunto entonces, ¿por qué tengo que escoger entre el helado de chocolate y el de fresa si me gustan los dos?