1. Mojojoy

Esta larva es considerada una exquisitez por los indígenas de la región amazónica. También es un peligro para muchos cultivos, ya que tiene como costumbre devastar las raíces de todas las plantas.
Es uno de los manjares gastronómicos para quienes visitan por primera vez la región. Lo más interesante es que muchas personas las consumen crudas, mientras que otros consumen Mojojoy frito o a la plancha. A simple vista no se ven para nada provocativas, pero al comer son crujientes como una papa frita y saben a maní o almendra.

2. El Cuy Asado

Este es el plato insignia de la cultura nariñense. La forma más común de comerlo es asado: se atraviesa con una vara de cabeza a cola y se asa hasta que la carne esté tierna por dentro y tostada por fuera. Por ahí dicen la carne del cachete es la mejor… ¡Pruébalo y me cuentas!

3. Gurre

Conocido también como Jerre-jerre, tatú, mulita, armadillo o como la carne de siete sabores, pues dicen que un trozo puede llegar a tener el sabor del cerdo, el pollo y el pavo. Algunos lo prefieren asado dentro de su mismo caparazón, a otros les gusta frito. Los indígenas, por ejemplo, lo consumen en un sancocho preparado con la carne ahumada, plátano, papa y yuca. Dicen que su valor proteico es del 29%, superior al de bovinos y cerdos, y que también aporta calcio, fósforo y hierro.

4. El friche

Los wayuu preparan el chivo de diversas formas y una de esas es el Friche, un plato típico de esta cultura y del departamento de La Guajira que consiste en la elaboración de un delicioso guiso en la que se mezclan la sangre del animal, el hígado y la carne de chivo cortada en cuadritos. Es un antojo clásico de fin de semana. Aunque quienes lo han probado lo califican como “delicioso”, su extraña mezcla aleja a la mayoría de los comensales de este platillo.

5. Pepi­to­ria

Este plato es uno de los más típicos de Bucaramanga. Es un arroz esponjoso y de buen sabor, ideal para comer en hora de almuerzo. Todo va muy bien y huele rico… hasta que te dicen que su ingrediente principal son las vísceras y la sangre del cabro, mezclado con arroz, huevo, queso, arveja, cebolla, miga de pan y especias. Los que prueban un bocado, hablan de este plato como si se tratara de una de los grandes exquisiteces de la comida colombiana.

A post shared by OVIGAR S.A.S (@ovigar_sas) on

6. Chigüiro o carpincho

Cambiando los sabores del chivo mencionado en el punto anterior, no nos olvidemos de los sabores del llano colombiano. Este platillo es definido como una excelencia por los comensales que lo hemos probado. Se estila en diferentes presentaciones: guisado, en leche de coco, asado, desmechado… Algunos lo condimentan con sal y van agregando cerveza para evitar que se seque. Cuando lo pruebes, acompaña con yuca y plátano frito.

7. Guiso de hicotea

Definitivamente la mayoría de la cocina colombiana no está dirigida para los veg­e­tar­i­anos.
Lo más lamentable de este plato es que su protagonista es la tortuga de ciénaga, una especie que se encuentra en vía de extinción. Si estás en Semana Santa por la Costa Atlántica, quizá te encuentres con este plato de invitación. Lo éticamente y ecológicamente correcto sería NO comerlo.

8. Sopa de ternero neonato

Si el nombre es raro, el plato no se queda atrás. En breves palabras, lo que se come es un estofado de un feto de ternero. Así como su nombre impresiona, dicen los que la han probado, que su sabor fuerte y su textura (algo babosa) también. El siguiente documental explica esta y otras tradiciones de Popayán, ciudad que ha sido designada como Ciudad UNESCO de la Gastronomía en 2005, uno de los sitios donde la sopa de ternero neonato es tradicional.

9. Huevos de iguana

En la actualidad está prohibido consumirlos, ya que pone en riesgo de extinción a reptiles. Aún así se venden en el mercado de la comida callejera, especialmente en puestitos del Atlántico. ¡Son muy ricos!

A post shared by Alejandra (@alej2809) on

10. Babilla

Carnívoro que se respete se le mide a todo sin pensarlo dos veces… pero hay una diferencia entre comer carne de pollo a la de una babilla. Tener conocimiento que de lo que se está a punto de comer es un cocodrilo pequeño puede apaciguar a más de uno. Año tras año se ha convertido en una buena opción para quienes no consumen carnes rojas en Semana Santa. Yo prefiero seguir comiendo solo pescado en esas fechas. Pero si te animas, no te olvides de acompañarlo con un vaso de chicha.

11. Tiburón bebé (tollo) y piangua

Abandonando en un lado si es carne de chigüiro, hicotea, babilla, chivo, o quién sabe qué, al día de hoy no conozco a alguien que no defienda este plato. La mezclas que hacen con las especies en su preparación son muy ricas.
La piangua y el tiburón azul -más conocido como tollo en Buenaventura, Guapi y Tumaco- se comen de diversas formas. Los platos más típicos son un sudado de tollo o de piangua y el sancocho de aleta de tiburón. Estos platos, además, se consiguen baratos en comparación al precio en otros países. También podemos encontrar la piangua en ceviche (el cual me encanta) o en tamales. Si no eres alérgico a los camarones, te recomiendo el plato triple realizado con camarones, tollo y piangua.
El problema es la sobrepesca. Algunas poblaciones de pescadores indican que cada vez hay menos pianguas.

A post shared by Jefferson Candelo (@candelo89) on

12. Sopa de mondongo

Literalmente su ingrediente principal es el mondongo, más conocido como la panza animal o los callos. Este plato típico es fácil de encontrar en el menú del día de cualquier restaurante. ¡Es realmente delicioso, me consta! Yo lo recomiendo acompañarlo con arroz, limoncito y un vaso de agua de panela.

A post shared by Juan Ramón Ponce (@mponcehn) on

Crédito imagen de portada: twitter.com/masterchefco