1. Cocido montañés

El cocido montañés o puchera montañesa es un potente guiso típico de los pueblos del interior de Cantabria. Alubias blancas y berza son sus ingredientes básicos, pero no los únicos. A las alubias y a la berza se les añade una serie de ingredientes cárnicos (también llamada compango) de origen porcino -como el chorizo, la costilla, la morcilla o el tocino-. ¡Ojo! Este cocido no se come por partes, esto es, las alubias por un lado y las carnes por otro. El cocido montañés es un todo que aprovechar junto. Un clásico, ¡no te lo debes perder!

 

2. Cocido lebaniego

Decimos cocido lebaniego a un rico guiso que prepara la buena gente de la comarca de Liébana. Al igual que su primo el cocido montañés, el cocido lebaniego es potente, pero en lugar de alubias se elabora con garbanzos más bien pequeños, que si son de Potes mejor que mejor. Estos garbanzos tampoco vienen solos. Siempre se acompañan de berza o repollo, diferentes productos cárnicos de cerdo o de ternera, y un relleno hecho con miga de pan, huevo, chorizo y perejil. De no perdérselo, oiga.

 

3. Rabas

Reinas por excelencia del aperitivo cántabro, las rabas son calamares fritos previamente rebozados en harina que pueden tener forma alargada o de aros. Se sirven en raciones y se comen con palillos (palillos de los dientes, no palillos chinos). Con frecuencia las raciones de rabas vienen acompañadas por medio limón. Echar limón a las rabas depende del gusto de cada uno pero siempre tiene que discutirse con el resto de los comensales: ¡bajo ningún concepto olvides preguntar a tus acompañantes si quieren limón o no! En el caso de que no os pongáis de acuerdo, la solución es echar limón sólo a la mitad de la ración. ¡Qué aproveche!

 

4. Anchoas de Santoña, mariscos y otros pescados

Tierra de pescadores por excelencia, Cantabria es famosa y con justicia por la calidad de sus productos de mar. De San Vicente a Castro Urdiales y más allá, se pueden comer riquísimos mariscos y pescados. La anchoa de Santoña es una de las delicias más conocidas, pero en la tierruca también podrás comer percebes, navajas, nécoras, almejas y quisquillas, entre otras cosas, además de frescos pescados como el bonito del norte, el golayo, el verdel o las sardinas. La lista de mariscos y otros pescados que puedes encontrar en Cantabria es casi interminable, esto es sólo una pequeña selección para que sepas por dónde empezar. ¡Disfrútala!

 

5. Marmita

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La marmita es un guiso típico de zonas costeras tradicionalmente habitadas por pescadores. Se confecciona a base de patatas, cebolla, pimiento, tomate y atún blanco o bonito del norte que, sin duda alguna, es el protagonista del plato. El mejor día para comer marmita es el día de San Roque (16 de agosto). En esa fecha, muchos pueblos celebran concursos de marmita en los que los vecinos salen a la calle a cocinar sus marmitas para que después un jurado decida cuál es la mejor de ese año. ¡Difícil elección! Uno de los lugares más famosos para presenciar la competencia es la villa marinera de Laredo.

 

6. Sobaos pasiegos

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Los sobaos pasiegos o sobaos sin más son los cuadraditos más dulces de Cantabria y, desde 2004, cuentan con Indicación Geográfica Protegida. En esencia, los sobaos están hechos con mucho azúcar, mantequilla, harina y huevos. Son un postre con tanto éxito que puede encontrarse en muchos supermercados de España. Sin embargo, los más ricos siguen siendo los de elaboración artesanal. Entre estos últimos, los sobaos del Macho son especialmente famosos y, ¡enormes! Aptos para compartir.

 

7. Quesada pasiega

La quesada pasiega o quesada a secas es una suerte de tarta confeccionada a base de leche de vaca, mantequilla, harina de trigo, huevos y azúcar que, en lugar de quedar esponjosa como un bizcocho, resulta una forma tersa y firme (circular o rectangular). Gracias a su consistencia, puede ser comida con las manos. Tanto los sobaos como la quesada son postres típicos de los Valles Pasiegos (de ahí su apellido pasiego) y tienen dos características en común: no están recomendados en ninguna dieta baja en calorías y… ¡están riquísimos!

 

8. Pantortillas de Reinosa

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Las pantortillas o tortos son el dulce más típico de Reinosa y de la comarca de Campoo-Los Valles. Las pantortillas son masas de hojaldre más o menos redondas u ovaladas, dependiendo del gusto y la habilidad del cocinero o cocinera, recubiertas de una capa de azúcar caramelizado. Aunque el “pan” sólo lo llevan en el nombre, en la realidad están de toma pan y moja.

 

9. Corbatas de Unquera

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También de hojaldre pero más hinchada que la pantortilla de Reinosa es la corbata de Unquera. Recibe este nombre porque su forma recuerda a la corbata de un traje o a una pajarita de vestir, dependiendo de nuevo de la mañana o el gusto de quien la confeccione. Su base o parte principal lleva almendras, azúcar, mantequilla, huevos y harina de trigo. Su tapa o parte secundaria, la que cubre la base, es una fina, frágil y deliciosa lámina de azúcar con almendras. Las corbatas de Unquera son un vicio, ¡abre una caja y verás como vuelan!

 

10. Quesos de nata, picón y quesucos

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Si no eres de dulce, el postre en Cantabria también puede tener forma de queso. Entre sus más famosos quesos destaca el queso de nata o de Cantabria (hecho con leche de vaca frisona), los quesucos de Liébana (hechos con leches de cabra, oveja y vaca), y el queso picón Bejes-Tresviso (queso azul que se cura en cuevas de los Picos de Europa a base de leche de distintos animales, entre ellos de las cabras que pastan precisamente en estas escarpadas montañas). Los tres quesos están muy ricos, cada uno en su estilo, y tienen denominación de origen.

 

11. Orujo

Cántabros y cántabras saben que para hacer la digestión, un orujo de Liébana es lo mejor. El orujo es una bebida alcohólica que puede alcanzar con tranquilidad los 40 grados. Por lo general, se toma en forma de chupito, y a estas alturas de la vida los hay de muchos tipos, colores y sabores. Si no te ves capaz de aguantar una bebida tan fuerte, también existe la crema de orujo, una bebida mucho más dulce y de menor graduación, ideal para tomar fría y en forma de chupito generoso.

La localidad de Potes celebra todos los años la “Fiesta del Orujo”, y es la ocasión perfecta para probarlos todos (si te atreves). Para agendarlo: se realiza el segundo fin de semana de noviembre.

 

12. Ginebras y Vodkas Siderit

Si eres de los que gusta cerrar la comida con una copa, en la tierruca echa mano de las ginebras y vodkas de la Destilería Siderit. Hace años que la microdestilería Siderit se instaló entre esta verde tierra y, desde entonces, está empeñada en fabricar destilados artesanales made in Cantabria. Debido al sabor de sus resultados concluimos que no le está yendo nada mal. ¿Será que nada hecho con ingredientes de Cantabria puede salir mal?