Foto: Leo Hidalgo

 

1. Dile que te explique los usos y significados de la palabra “chingar”.

Te garantizo que lo va a intentar, pero pronto se dará por vencido.

2. Ponlo a llenar un formulario donde venga “Ciudad” y “Estado”.

3. Dile que te pase la tortilla de hasta arriba.

4. Pregúntale si le da pena o le da vergüenza.

Y pídele que elabore en su respuesta.    

 

5. Pregúntale por qué no verifica a principio de mes y se evita problemas.

6. Muéstrale una calle llena de lugares para estacionarse, sin viene vienes ni garrafones de agua estancada frente a las banquetas.

7. Dile que comer en la calle es malo.

8. Pregúntale de qué ruta es el camión que tienes que tomar…  

¿Sabes que si conoces el número de ruta de tu pesero de confianza formas parte de una muy pequeña minoría? El chilango promedio se aprende el color del letrerito y punto.

9. Y lo mismo aplica para las líneas del metro.

“¿La línea verde? ¿La que pasa por Niños Héroes?”
“No, la otra verde.”
“¿La ocho?”
“¿Cuál es la ocho?”
“¡La de Ciudad Azteca!”
“No, la otra verde.”
“No existe otra verde”…

Y así hasta que alguien saca un mapa.

 

10. Cuestiónalo sobre la etimología de la palabra “quesadilla”.

11. Pide cubiertos en una taquería.

12. Pregúntale si un bolillo es un birote o una telera.

Sólo uno entre un chingo de chilangos podrá responder de forma inteligible.

 

13. Pon luminarias del mismo tono de los semáforos en las esquinas.

Esta historia es reciente y muy real. La delegación Benito Juárez invirtió cantidades millonarias en iluminar camellones de varias avenidas con el mismo tono de verde que los semáforos. ¿El resultado? Un montón de chilangos estampándose en cada esquina porque “creían que tenían el siga”. Gracias a la tecnología, los señores de obras públicas le movieron a los LEDs de las dichosas luminarias y ahora los focos de las esquinas son azules… Sólo los de las esquinas, los demás siguen siendo verdes.

 

14. Dile que hay un mundo más allá de la Coca Cola, el Boing y la Sangría Señorial.

15. Pregúntale si es lo mismo un taco al pastor que un taco de adobada.

16. Explícale que la gripe es un virus, no un mal que entra por los pies por andar descalzo cuando hace frío.   

17. ¡Imítalo!

Pero imítalo bien, que te salga el acento chilango del alma.

 

18. Pídele la explicación científica de por qué las botellitas de agua en su jardinera alejan a los perros meones.

19. Dale un taco con una sola tortilla.

20. Muéstrale lo que cuesta un kilo de limón en otros países del mundo.

21. Pídele que le ponga gasolina a su propio auto.

22. Hazle notar que 10 grados centígrados no califican como un “frío de la chingada”.

23. Pregúntale si “güey” es verbo, sustantivo o adjetivo.

24. Explícale que chingarse cinco tacos, dos cocas y un postrecito media hora antes de dormir no es lo más saludable del mundo.

25. Pídele que hable más despacio porque te cuesta trabajo entender su acento.

¡Jaque mate!