1. En Quito no basta con sentir la temperatura… hay que verbalizarla. Así que si siente frío o siente calor, debe decir:

 

2. Con lo siguiente no sólo sonará tierno, también tendrá la fórmula mágica para convencer a un quiteño de casi cualquier cosa:

 

3. Aunque no tenga mucho sentido según la semántica…

 

4. La vida es una sola. Si va a hacer algo épico, revolucionario o poner en riesgo su dignidad o su vida…

 

5. Utilice el “whatever” de los andes ecuatorianos…

 

6. Si lo que busca es ganarse el amor de un quiteño o de una quiteña…

 

7. Puede reemplazar el “pues” con una “f” en el lenguaje. Y esto sólo va a comprenderlo… ¡cuando esté en Quitof, pues!

 

8. En ciertos casos, no hay lugar para la verborragia:

 

9. Si su amiga está atrasada, no le pregunte dónde está… resuma la pregunta y la respuesta en una sola palabra:

 

10. Aprenda a distinguir lo que está bueno y lo que está más que bueno. Si algo le gusta más que el ceviche…

 

11. Aprenda a utilizar una nueva forma de la tercera persona (y con acento sabroso, pero).

Combinado con las anteriores, sería: El man le dio una mucha a la man. ¡Ichiiii!

 

12. Comprenda las fórmulas para disfrazar ciertas respuestas positivas…

 

13. Así como ciertas quejas o respuestas negativas…

Para una versión más completa, diga “Aquíiiiii sobreviviendo para no ser soberbio!”.

 

14. Amplíe su concepto de “vecino”.

 

15. De cuenta de la autoridad…

 

16. Avance con el ritmo de los tiempos y resignifique positivamente palabras que antes eran un estigma…

 

17. Algunos diminutivos son opcionales, otros no.

 

18. Nada de calendarios…

 

19. Si desea jamás ser confundido con un extranjero, sea muy preciso en el uso del siguiente término:

 

20. Y por último…

 

Crédito imagen de portada: trocaire