Foto: Nacho Pintos

1.

Si ves a un conocido por la calle, no le saludes con el típico «Hola, ¿cómo estás?». Con un simple «eeeh» mostrarás todo tu afecto, que te será correspondido con «aaaay».

2.

Memoriza los nombres de las cofradías, los de sus imágenes titulares y apréndete sus itinerarios de Semana Santa como si tu vida dependiese de ello, porque ¿qué tipo de sevillano serías sin saber lo esencial de una de nuestras principales fiestas?

3.

Aprende a cocinar salmorejo o, en su defecto, búscate una madre o una abuela sevillana que te provea regularmente de nuestro manjar rosáceo.

4.

Defiende que el serranito es el mejor bocadillo que se ha inventado cada vez que tengas ocasión (puedes crearla).

5.

Olvida todas las cervezas que has probado, incluso las más deliciosas: tu nueva marca favorita, que te acompañará en cada cena con amigos, compañeros de trabajo, novio/a y familia, es la Cruzcampo, el elixir dorado por excelencia de Sevilla.

6.

Iníciate en el noble y ancestral arte de la siesta.

7.

Ceceo o seseo, tú eliges, pero si no tienes ninguno de los dos no puedes ser sevillano.

8.

Aprende a tocar la guitarra española, el cajón o a palmear de una forma decente, ¿o es que quieres ser el marginado en nuestras fiestas?

9.

Asimila la jerga: no es «tío», es quillo; no es «vete por ahí», es tesquiyá; no es «por supuesto», es no ni ná; no es «sí, claro» (irónico), es ji home.

10.

Desayuna tostadas con aceite y jamón… ¡siempre!

11.

Termina una noche de juerga con unos churros con chocolate en el puente de Triana.

12.

Olvida la primavera y el otoño, aquí sólo existen el verano y el invierno.

13.

Hazte del Sevilla F.C. o del Real Betis Balompié y discute sobre fútbol durante horas defendiendo que tu equipo es el mejor de la ciudad, aunque en el último derbi el rival te metiese cinco goles.

14.

Aprende a contar chistes aunque no valgas para ello; cuando salgas de Andalucía todos van a dar por hecho que eres gracioso. Un truco: con exagerar el acento vale, se troncharán con tu ceceo o tu seseo.

15.

Afina tu sentido de la ironía si no quieres perderte en nuestros sempiternos sarcasmos.

16.

Los malagueños son, desde ahora, tus rivales. No sabes muy bien por qué y hasta tienes amigos de Málaga que son buena gente, pero el pique con ellos es inmemorial.

17.

Hazte un experto en bares y restaurantes y presume de lo bien o mal que comiste en este o aquel establecimiento. Y, muy importante, cuando vayas a comer fuera de casa sube una foto hasta del pan y los picos a cuantas redes sociales poseas.

18.

Tatúate a fuego en el alma y defiende siempre que Sevilla es la ciudad más bonita del mundo.

19.

Hazte socio de una caseta de feria, o amigo de alguien que sea socio de una.

20.

Aprende a bailar sevillanas.

21.

En feria no se bebe otra cosa que no sea rebujito.

22.

Ponte flamenco en la radio a todas horas hasta que te salga un «¡ole!» por cada cosa bien hecha.

23.

Date un par de paseos por la Avenida de la Constitución en pleno agosto para interiorizar lo más rápido posible todo el calor que vas a padecer.

24.

Cuando el sol aprieta de verdad no se dice «el calor», sino «la calor».

25.

Aprende a distinguir y apreciar tres olores fundamentales en Sevilla: el del incienso, el del azahar y el del adobo de la calle Tetuán.

26.

La puntualidad sevillana es diez minutos –como mínimo– menos exacta que la inglesa.

27.

Encuéntrale la gracia a todo, que la vida son dos días y hay que tomársela con alegría.