Foto: Play Among Friends PAF

Nacer en Valladolid es un privilegio que muy poca gente en el mundo puede disfrutar. Tal dicha ha de ser compartida y esta ciudad da la bienvenida a todas aquellas personas que no habiendo tenido la suerte de nacer en Pucela desean convertirse y comportarse como vallisoletanos. Aquí mostramos las fases para llegar a ser uno de los nuestros.

Fase I: convertirte en vallisoletano

1. Has de montar en la barca del Campo Grande.

Normalmente este trámite obligatorio ha de hacerse siendo niño. Si tu conversión a vallisoletano te pilla adulto, has de pasar por el trámite igualmente. Es asignatura obligatoria escuchar las sorprendentes historias de los descendientes de “El Catarro”, nuestro entrañable barquero.

2. Tienes que asistir a un concierto de Celtas Cortos…

Un vallisoletano de cuna no sólo ha ido a multitud de conciertos de la emblemática banda. También es amigo o familiar de alguno de sus componentes. A un converso sólo le vamos a pedir que asista al menos a un concierto.

3. … y aprender de memoria la canción 20 de abril.

Con el paso de los años conocerás todo el repertorio de Los Celtas, pero la canción 20 de abril es un himno en nuestra ciudad. Hasta que no la aprendas, no podrás ser vallisoletano.

4. Conoce la historia de la ciudad.

Sorprende mucho que una ciudad que ha escrito tantos acontecimientos históricos no disponga de un patrimonio deslumbrante. Grandes pasajes de la historia de España sucedieron en Valladolid. Cuando nos recuerden lo desangelada que es nuestra catedral contraataca con nuestra historia: Reyes Católicos, Tratado de Tordesillas, Felipe II, Michael Jackson en el Nuevo Zorrilla…

Fase II: comportarte como un vallisoletano

Castilla y León es la comunidad más extensa de España y con más provincias, nueve en total. Valladolid tiene la dicha de ser su capital, centro geográfico, político y en buena media económico. De hecho, tenemos frontera con siete de estas provincias. Este gran poder supone una gran responsabilidad. Aprender a relacionarte con nuestros vecinos es esencial para ser un buen vallisoletano.

5. Aprende el nombre de todas la provincias.

Lo mejor es hacerlo siguiendo las agujas del reloj empezando por León, Palencia, Burgos, Soria, Segovia, Ávila y Salamanca.

6. ¡No te olvides nunca de Zamora!

Zamora existe, recuérdalo siempre. Cuando estés con un zamorano habla de la bravura de Don Viriato, lo tranquila que es su ciudad y lo bonita que es su catedral.

7. Mucha mano izquierda con la gente de León.

Desde León recibiremos más pullas que desde otros lugares, pero son buena gente. Cuando estés con un leonés habla de la belleza de sus parajes naturales, de la Cultural Leonesa y sobre todo de lo bonita que es su catedral.

8. Recuerda que Palencia no es Valladolid.

A pesar de la cercanía entre las dos ciudades, que muchos vallisoletanos van a estudiar a Palencia y que muchos palentinos trabajan y pasan el tiempo en Valladolid, en verdad Palencia es capital de provincia. Cuando estés con un palentino nunca digas “Pucela capital, Palencia sucursal”, habla de lo bonita que es su catedral.

9. Burgos es mucho más que morcillas.

Esta ciudad está más pendiente del País Vasco que de Valladolid. No seas tan limitado con ellos de pensar que lo mejor de Burgos son las morcillas y el queso. Cuando estés con un burgalés habla del Cid Campeador y de lo bonita que es su catedral.

10. A pesar de su poca población y distancia Soria no es el hermanito pequeño.

Esta es la única provincia con la que no tenemos frontera y de hecho el campus universitario de Soria pertenece a la universidad de Valladolid. Cuando estés con un soriano no digas que los conoces por Gabinete Caligari. Habla con ellos de Antonio Machado y de lo bonita que es su catedral… ¡de El Burgo de Osma, no te vayas a equivocar!

11. Aunque no les guste, Segovia y Ávila no pertenecen a Madrid.

Estas dos provincias se han convertido en uno de los destinos favoritos de fin de semana de los madrileños enamorados de su cochinillo y sus chuletones. Cuando hables con un segoviano y un abulense recuérdales que son de Castilla y León y no olvides mencionar lo bonito que es su acueducto y su muralla (también tienen catedrales por si se te olvidan los otros monumentos).

12. Con Salamanca la discusión universitaria nunca termina.

Para Salamanca su Universidad es sagrada. En verdad a nivel académico está al mismo nivel que Valladolid, pero ellos se sienten superiores. Defiende nuestra universidad y cuando la discusión se enquiste dile a un salmantino lo delicioso que es su hornazo y lo bonitas que son sus catedrales. ¡Recuerda que Salamanca tiene dos catedrales!