Comenta que te gusta el transporte público.

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¡¡¡¿Cómo es posible?!!! ¿Tú me estás mintiendo, cierto?
El transporte público en nuestro país es pésimo. ¿A quién le puede gustar ir en “camionetica” por el centro? Así que una persona que nos cuenta que en su país funciona y que además le gusta viajar en él, ¡es algo que nos costará creer!

 

Trata de imitar nuestro acento y… ¡hazlo bien!

A la mayoría de nuestros amigos hispanohablantes de otros países se le dificulta muchísimo imitar el acento de los venezolanos. Suele suceder que les sale “Cubano”, que no se parece en nada al venezolano, y terminamos por no entender nada de lo que dicen. Es por eso que si puedes hacerlo bien, ¡nos dejarás boquiabiertos!

 

Enójate porque alguien te dijo “negrito”.

Para los venezolanos, decirle “Negr@” o “negrit@” a alguien es sinónimo de cariño, indistintamente del color de piel que tengas. Se escucha frecuentemente en la calle, y los venezolanos respondemos a esto con una sonrisa. Por lo tanto, que respondas de otra manera a estas frases nos sorprenderá mucho, ya que la intención no fue otra más que demostrar afecto. ¿Por qué crees tú, en cambio, que ser “negrito” es algo malo?

 

Come una empanada sin salsa.

Lo mejor de comer una empanada es “vaciarle” medio frasco de salsa. Por algo colocan una gran variedad de salsas y ensaladas justo al lado del mostrador de las empanadas… Que vayas a comer empanadas junto a nosotros y dejes las salsas intactas va a hacer que te miremos como “¿y a este qué le pasó?”.

 

Toma un trago de Cocuy o de Miche sin arrugar la cara.

Ambas bebidas propias de Venezuela son realmente fuertes: hasta hace menos de una década el cocuy estuvo prohibido por su alto contenido alcohólico y el miche “callejonero” aún es ilegal por la misma razón. Que alguien sea capaz de tomarse un trago de cualquiera de estas dos bebidas sin siquiera pestañar es algo que prácticamente nos hará aplaudir de pie.

 

Dinos que no te gusta la playa.

A la gran mayoría de los venezolanos no sólo nos gusta ir a la playa… siempre estamos inventando una excusa para ir a darnos un “chapuzón”. Decir que no te gusta la playa y que eres una “persona de montaña” es una buena manera de dejarnos tipo “What?”.

 

Planifica un viaje e incluye gasolina en el presupuesto.

La gasolina en nuestro país es tan económica que es en lo último que se piensa a la hora de viajar por tierra. Tanto así, que probablemente gastes más en la tienda de dulces de la estación de servicio que llenando el tanque completo de gasolina premium.

 

Mira el reporte del clima antes de salir.

Creo que no exagero al decir que en Venezuela nadie mira el reporte del clima. De hecho, hasta lo quitaron de los noticieros nacionales. Acá todos salimos en nuestro día a día preparados para todo, si llueve o no llueve no es algo que nos afecte en lo más mínimo para decidir sobre nuestros quehaceres. Por lo tanto, un comentario como “dame un momento que voy a ver el reporte del clima” hará que te miremos con cara de extrañeza.

 

Utiliza un GPS para buscar una calle o una tienda.

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En Venezuela nos ubicamos a la antigua, preguntando en la calle. “¿Ves esa casa verde que está allá? Pues ahí no es, ¡es más allá!”, son las indicaciones típicas de los venezolanos. Ver que alguien va a buscar una dirección mediante un gps es algo que nos inquieta (¿cómo puedes confiarte en una máquina?): “Mejor preguntamos, por si acaso…”

 

¡Toma cerveza caliente!

Acá la cerveza se toma “Vestida de novia”, y se le dice “espumosa bien fría”. ¿Que alguien la pida caliente? ¡No es posible! ¡Se acaba el mundo! (y probablemente la amistad).

 

Celebra tus “dulces 16”.

¿Pero si los que cuentan son los 15? Hay una gran diferencia entre celebrar los 15 y los 16. ¿O no? 😉

 

Invítanos a un té a las 3 de la tarde.

¡Y es más perturbador cuando te das cuenta de que es té con leche! Tomar té en Venezuela no es algo muy frecuente, pero tomar té con leche no existe. Lo nuestro es un café negro bien fuerte para despertarnos en la mañana y un “marroncito claro” entre las 3 y las 4 de la tarde.

 

Prepara hallacas sin hojas…

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Acabas de cometer sacrilegio. ¿Cómo vas a preparar una hallaca sin envolverlas en hojas de plátano o de bijao, si eso es parte fundamental de su exquisito sabor? Es muy serio… Cuando vemos hallacas envueltas en papel aluminio, ¡nos puede hasta dejar un trauma!

 

Admite no tener idea sobre quién fue Simón Bolívar.

Si vienes a Venezuela y no tienes ni idea de quién fue Simón Bolívar, puedes tomar el vuelo de regreso tranquilamente. Imagínate que hasta nuestra moneda es el “Bolívar”, y la historia de nuestro país está marcada por ese nombre (y ese hombre). Si le llegas a preguntar a algún venezolano “Quién fue Bolívar”, prepárate para una cara de susto y una posterior cátedra de historia de Venezuela.

 

¡O admite nunca haber probado un mango!

En nuestro país, el árbol que da este exótico fruto tropical abunda en la mayoría de las calles. Hay tantos árboles de mango, que hasta se pierden en el piso, sobre todo en el estado de Zulia. Pensar que en otros países no se da este fruto nos aterra… Si nunca lo has comido, nos verás con una cara que solo esto puede explicar “O.o”. Y enseguida corregiremos el error y haremos lo posible para que pruebes el manjar.

 

Crédito imagen de portada: kaichanvong