Foto: Tico

Uys, ese acento me suena… “mi arma”

Cagada monumental. No soy sevillana y con ese comentario que acabas de hacer no solo llegas a enfadar a un gaditano, sino también a uno de Almería, de Huelva o de Jaén. Señores, Andalucía tiene ocho provincias. Sí, ocho y cada una de ellas con una riqueza cultural diferente e impresionante, empezando por la variedad de acentos.

Entonces… ¡qué paza, pisha! Arriquitaun, ¡ozú!

Madre mía… En primer lugar, no todos los gaditanos cecean. En segundo, la palabra arriquitaun tiene muchas acepciones, entre ellas, es un término onomatopéyico que se refiere a un movimiento típico de manos del flamenco y qué quieres que te diga, en Cádiz no vamos todo el día bailando flamenco por la calle. Y por cierto, no es ozú, sino “Ahú” (con “h” aspirada, esa que te enseñan en clase de inglés y que no tienes agallas de pronunciar en condiciones).

Qué gracioso, ¡habla un poco más!

¿Gracioso? ¿Sabías que el andaluz es un dialecto que proviene del castellano histórico, entendido como la variedad lingüística primigenia con más peso específico en la formación del idioma español? Gracioso es pasar por Despeñaperros y que no sepan ni conjugar los tiempos verbales.

Venga, déjate de tonterías y cuéntate un chiste para animar el cotarro.

Los gaditanos además de contar chistes, componemos poemas, escribimos libros, construimos catedrales, descubrimos nuevos continentes, hacemos aportaciones a la ciencia… y ahora, ¿cuál de todas prefieres para que anime el cotarro?

Pero si estáis todo el día con el Carnaval, además, ¡vuestro actual alcalde es un letrista chirigotero!

Pero… ¿tienes idea de la historia del Carnaval? Existe desde la edad media y es evento de reivindicación ciudadana. Está lleno de reclamo, protestas y crítica de todo lo que acontece en nuestro país en la actualidad y contado de una forma muy especial por los letristas. Sí, los chirigoteros, que suelen ser catedráticos de universidad, humanistas e intelectuales.

Ah, ¿pero tú trabajas?

Sí, trabajo desde los 16 años mientras estudiaba segundo de bachillerato. Y ahora, que estoy con mis estudios universitarios fuera de mi ciudad, mis padres me ayudan en lo que pueden, pero tengo un trabajo los fines de semana con el que me apaño de maravilla. Es lo normal, en Cádiz la tasa de paro es la mayor de todo el país y el número de miembros del núcleo familiar también es superior al de la media. ¡Hay que colaborar en casa!

Pero si estáis todo el día de bares o en el chiringuito…

Efectivamente, en el chiringuito currando de camarero y sirviendo y atendiendo gustosamente a los visitantes que vienen a disfrutar de nuestra tierra. Cádiz es una ciudad cuya fuente principal de capital es el sector turístico y en temporada alta, todos los autóctonos trabajan como hormiguitas para poder sobrevivir luego en invierno.

… comiendo pescaíto frito y dándole a la Cruzcampo.

Sí, y también babetas, potaje de garbanzos con acelgas, pucherito, tagarninas con huevo, alcauciles y chícharos, gazpacho caliente… ¿Conoces estos platos típicos? Pues tienes dos opciones, buscarlo en Google o venirte un día a las dos de la tarde a comer a mi casa.

¿En Cádiz? En Cádiz no sabéis qué es pasar frío de verdad.

Todo el mundo sabe que la humedad aumenta la percepción térmica. Mientras que en las zonas del interior de España con un buen abrigo es suficiente, en Cádiz tienes que ir como las cebollas: con camiseta interior, jersey fino, luego jersey gordo, rebeca y plumífero. A esto, súmale que las viviendas no están preparadas para agentes atmosféricos como el frío o la lluvia. Te metes en la cama y tienes que esperar media hora para comenzar a sentir los pies… menos mal que todos tenemos esas sábanas de franela que nos regaló nuestra abuela.

Oye, que ya son las cuatro, ¿no tienes que dormir la siesta?

¡Qué va! Empiezo la jornada laboral en el chiringuito en media hora. Así que nos vemos en la playa.

Pero… pero ¿te has enfadado de verdad?

Sí. Me has tocado un poco la moral. ¿Qué te piensas que los gaditanos estamos todo el día alegres y contentos, contando chistes y cantando chirigotas? Pues tenemos nuestra mala hostia y cuando nos enfadamos… ¡que tiemble Roma!