Photo: João Almeida

NUNCA TE darás cuenta. Seguiremos sonriéndote, hablando contigo, puede que hasta te demos la razón. Pero, en lo más profundo de nuestro ser, nuestra opinión sobre ti ha cambiado. Ya no eres ese extranjero exótico que se nos acercó para preguntar alguna dirección, alguien que por un momento pensamos que nos gustaría que fuese nuestro amigo. Has hecho dos o tres de estas cosas. Una detrás de otra. Estás en la lista negra.

Pregunta por la lengua gallega refiriéndote a ella como “vuestro dialecto”

El gallego (galego) es una de las lenguas oficiales de España, junto con el catalán, el vasco, el aranés y el castellano. Lo sabemos: fuera de España casi nadie lo conoce (tenemos un claro problema de márketing, ¡todo el mundo ha oído hablar del catalán o del vasco!, pero eso no significa que el gallego no sea una lengua en sí misma.

Refiérete al gallego como un dialecto con el interlocutor adecuado y puede que hasta consigas una clase de historia gratuita. “¿Un dialecto de qué lengua? ¿Del español?”, te preguntarán. No: el gallego y el portugués fueron en su momento el mismo idioma y nadie piensa que el portugués sea un dialecto del castellano. Cuando Castilla conquistó Galicia en el siglo XIII (un siglo después de la independencia de Portugal), el galego-portugués empezó a fragmentarse y a evolucionar en direcciones distintas, haciendo que nacieran el gallego en el norte y el portugués en el resto del territorio.

Da por hecho que nos gustan el flamenco y los toros, que comemos paella y que somos todo “fiesta”

España es un país grande y diverso, y esos tópicos hablan solo del sur. No esperes espectáculos de flamenco en Galicia – nuestra música tradicional tiene raíces celtas, así que te encontrarás con gaitas y con la sensación de estar en Irlanda o Escocia. En vez de paella, comemos muchas verduras, patatas, carne de cerdo, pescado y marisco. Y las corridas de toros existen, pero no son muy populares.

En cuanto a esa imagen que se tiene de los españoles como gente alegre que se pasa todo el día de fiesta, descubrirás que somos algo distintos. Somos famosos por no confiar mucho en las cosas o la gente nueva, y necesitamos tiempo para decidir si nos gustas o no. Eso sí, si decidimos que nos gustas, te habrás ganado un lugar en nuestros corazones para siempre.

Di que en Galicia siempre llueve

Sé lo que estás pensando. Todos tus amigos gallegos no hacen más que quejarse en sus muros de Facebook del tiempo gris y lluvioso. Pero no es para tanto, de verdad, y odiamos que la gente asuma que hay una nube negra que vive sobre Galicia impidiéndonos ver el sol. Creemos que existe una conspiración nacional, liderada por los hombres (y mujeres) del tiempo, con el objetivo de difundir esa idea. Si hace sol en toda España menos aquí siempre lo dejan claro, pero “olvidan” mencionarnos cuando llueve en todas partes y en Galicia luce el sol. Y eso no es todo: debido a nuestra localización geográfica (al noroeste, esa parte que está encima de Portugal), tienden a situarse en el mapa delante de Portugal, ¡tapando Galicia con sus cabezas!

Y a pesar de que nos quejamos mucho del tiempo (estamos un poco obsesionados con el tema, es algo importante), nuestros veranos pueden ser perfectos. ¡Por algo nos referimos a la región como Galifornia!

Cuestiona la calidad de la Estrella Galicia

Nuestra cerveza es la Estrella Galicia y nos encanta. Aprenderás a pedir “una Estrella” en vez de “una cerveza”, y hasta a fruncir algo el ceño si en el bar te dicen que solo tienen otras marcas. Pero no verás lo importante que es para nosotros hasta que seas testigo de cómo nos empiezan a brillar los ojos si estamos fuera de Galicia y encontramos un bar en el que la sirven. A veces llegamos hasta a abordar a cualquiera que esté bebiendo una Estrella, preguntando si les gusta. Y cuando dicen que sí (porque dirán que sí), sonreímos con orgullo y decimos: “es de donde soy yo”.

Lo más probable es que a ti también te encante (gana competiciones internacionales de cerveza con cierta frecuencia), así que no deberías preocuparte mucho por este punto.

Imita nuestro acento acabando todas las palabras en -iño. Y remátalo diciendo que cantamos al hablar.

Todo el mundo tiene algún acento. Sí, tú también, querido amigo madrileño, así que deja de intentar hablar como nosotros porque, en primer lugar, lo estás haciendo mal, y en segundo lugar, aunque te estemos sonriendo, no nos parece divertido y estás haciendo que te odiemos. Y sí, nuestro diminutivo es -iño en vez de -ito, y quizá, solo quizá, lo usemos demasiado. Pero eso no significa que tú tengas que acabar todas las palabras así intentando… no, la verdad es no tenemos muy claro qué es lo que intentas.

No bebas los chupitos de licor café que te ofrecen

Si estás en un restaurante y, al acabar tu comida o cena, el camarero llega con una bandeja llena de licores da casa, deberías beberlos. Significa que le gustó tenerte ahí (o que has gastado mucho dinero), por lo que sería de mal gusto marcharte sin tomarte un par de chupitos. Ya sabes que nos cuesta decidir si nos gustas, especialmente con tan poco tiempo, ¡así que deberías apreciar el gesto!

Asegura que los alemanes inventaron el futbolín

Es cierto que hay varias teorías sobre este tema, pero una de ellas dice que el futbolín fue inventado en 1937 por Alexandre Campos, un tipo de Finisterre, durante su convalecencia en un hospital catalán, para que él y otros niños pudiesen jugar al fútbol.

Además, aquí el futbolín es algo diferente: los jugadores tienen dos piernas separadas y el campo no es completamente llano. No digas que no debería ser así. Seguimos sin entender cómo se puede jugar con esos extraños muñecos con las piernas pegadas.

Di que prefieres las playas mediterráneas porque el agua está menos fría

Estamos muy orgullosos de nuestras playas y la temperatura del mar las hace aun mejores. Entrar en el agua es siempre un reto que provoca risas nerviosas, y es cierto que a veces no aguantamos más de un minuto porque enseguida empezamos a notar las piernas algo entumecidas, pero ¿y esa sensación tan refrescante de salir del agua y tirarse en la toalla? ¡Es un momento perfecto! El Mediterráneo nos parece aburrido. Y algo sospechoso: aquí el agua solo está así de caliente cuando alguien acaba de hacer pis.

Y eso no es todo: hace unos años el diario británico The Guardian situó a la Praia de Rodas, en las Islas Cíes, en lo más alto de su lista de mejores playas del mundo. Ya puedes imaginar lo orgullosos que estamos. ¡Reconocimiento internacional!

Tras oír dónde está Galicia, di “oh, ¡en el País Vasco!”

Consulta un mapa: ¡España es un país grande! El País Vasco no está al noroeste, está solo al oeste de Cataluña. Para llegar a Galicia todavía tienes que cruzar Cantabria y Asturias, así que no, no estamos cerca del País Vasco. Lo descubrirás si decides ir en autobús de Bilbao a Santiago de Compostela. ¡Tendrás muchísimo tiempo para pensar!

Deja de interesarte cuando te das cuenta de que ni somos vascos, ni estamos cerca de la frontera

Venga ya. ¡También somos interesantes! ¡Somos la Escocia española (hay hasta una petición a David Cameron en Change.org para que considere aceptar Galicia como parte del Reino Unido si Escocia se independiza)! ¡Comemos pulpo! ¡Somos misteriosos! Por favor, ¡hacednos algo de caso!