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La mayoría de las cosas que hacen enojar a los checos tienen que ver con las duras realidades que tuvieron que vivir durante los años comunistas. Así que aunque algunas reacciones te parezcan ridículas, no pierdas de vista que su raíz es profunda. El pasado todavía afecta a los checos, aunque hayan pasado más de 20 años desde la caída del comunismo . Haz la prueba y trata de recuperar de un día para el otro tus derechos civiles violados y dime cómo te va.

Mi familia es parcialmente checa y, cuando tuve la oportunidad de vivir y estudiar en Praga, me identifiqué muy íntimamente con la gente que conocí. Y puedo asegurar que aunque no hayas crecido en el lugar del que vienen tus ancestros, los estereotipos culturales te molestan como si lo hubieras hecho.

Intenta escabullirte en una fila.
Si ves que se forma una cola en la República Checa, mejor ponte en ella porque seguramente hay algo muy bueno al final. Pero ni se te ocurra querer colarte. Sí, es cierto, vamos a volver a casa con 25 naranjas simplemente porque estaban de oferta en Tesco. Y sí, esperamos 20 minutos en la fila para comprarlas.

Durante el comunismo, muchos ítems comunes que ahora se ven en todas partes no se podían comprar libremente en los negocios, por lo que hacer cola para comprar algo que está en oferta es cosa muy seria. Incluso el guardar el lugar de tu amigo en la fila va a provocar el enojo de los checos. Y es sencillamente GROSERO.

Asume que estamos deprimidos.
Yo sé que en muchos lugares del mundo se tiene la idea de que la única manera de expresar que somos felices es tener una sonrisa perpetua en la cara. Pero no es el caso de los checos. Somos pragmáticos y nos nos gusta esforzarnos innecesariamente. Entonces si no estamos sonriendo, puede ser que estemos tristes. O puede que estemos felices. ¿Por qué no nos preguntas en lugar de hacer estúpidas conjeturas basadas en nuestras expresiones faciales?

Habla de nosotros como “europeos del este”.
No, no somos europeos del Este. Somos parte de Europa Central. Geografía básica, muchachos.

Llámanos alcohólicos.
Sí, los checos consumimos más cerveza per capita que ningún otro país del mundo. Y sí, la mayoría de nosotros ya tiene desarrollada la inclinación a empinar el codo alrededor de los 15 años. Pero la verdad es que no tomamos tanto como se dice. O tal vez sí, pero no nos hace tanto efecto.

Los checos se toman hasta el agua de los zapatos, pero nunca vas a ver a un checo borracho perdido (como sí sucede con los visitantes de estómago débil). Cuando alguien se emborracha de manera inaceptable, no lo llamamos “alcohólico” sino “bebedor problemático”. Y si la cerveza es más barata que el agua embotellada, ¿qué se puede esperar? Somos un país muy relajado y eso se debe, en gran parte, a nuestro consumo de alcohol. ¿No te gustaría que tu cultura fuera así de cool?

Agujerea tus vaqueros a propósito.
Adoramos nuestros pantalones vaqueros y los usamos para todo tipo de ocasiones -para ir a la oficina, en fiestas elegantes e incluso para las entregas de premios-. Cualquier un agujero en nuestros jeans es consecuencia del uso y no una elección de moda. Remendamos nuestros vaqueros con ternura. Y la razón por la que muchos de nosotros parecemos atrapados en los 90 es que nos resistimos a dejar de usar ese precioso par que compramos en 1996, cuando las marcas de moda occidentales empezaron a adquirir propiedades checas. Respetamos al todopoderoso pantalón vaquero y romperlo sólo para parecer más cool es totalmente inaceptable.

Compáranos con los rusos.
No somos y nunca hemos sido rusos. Échale una ojeada al bendito mapa. Bloqueada por Polonia, Ucrania y Bielorrusia, la República Checa no está ni cerca de Rusia. Nosotros hacemos marionetas, no Matrioskas. No usamos babushkas, sino que tenemos babičkas (abuelitas checas). Nuestro país es mediterráneo, así que no comemos arenque y tomamos cerveza, no vodka.

Los checos no sabemos leer la escritura cirílica ni tampoco nos importa. La Iglesia Ortodoxa Rusa no significa nada para nosotros, ya que solo el 21 por ciento de la población checa es religiosa. Si necesitas que te siga convenciendo, no nos gustan los rusos porque los soviéticos invadieron con tanques nuestro país en 1968 y nos cagaron la vida. Así que por favor, basta de compararnos con los rusos.

Sé vegano.
Recién ahora nos lo hemos ingeniado para incorporar comidas vegetarianas a nuestra dieta, y la mayoría de esos platos incluyen queso o leche. Básicamente, si tienes un paladar quisquilloso te vas a morir de hambre y no vas a caerles simpático a los checos.

Nos encantan nuestras carnes, nuestros panes y nuestros lácteos y cocinamos todo con estos productos. Espero que te guste la ensalada. Y asegúrate de aprender estas frases: bez sýra and bez mléka. De lo contrario, reclamar que tu comida no tenga lácteos ni gluten va a ser imposible.

Refiérete a nuestro país como “Checoeslovaquia”.
Han pasado más de 20 años desde que la República Checa “rompió” con Eslovaquia. Son dos países distintos, dos culturas diferentes que hablan diferentes idiomas. Nos llevamos bien con los eslovacos, pero por favor, a partir de ahora, empieza a separar nuestras identidades.

Los eslovacos, por ejemplo, han adoptado el Euro y los checos antes de usar el euro preferirían pagar con cerveza. Si dices “me encanta el hockey checoslovaco”, vas a recibir una trompada en la cara, porque son DOS LIGAS DIFERENTES.

Piensa que los hombres checos son solo “locos y salvajes”.
La verdad es que los hombres checos son muy plácidos. La pasan bien a su manera, que típicamente involucra tomar 16 cervezas en un bar lleno de humo, para seguir con una conversación sobre fútbol o quejas sobre sus esposas. A los checos les gusta bailar, pero no están interesados en tener aventuras con las viajeras.

Asume que a todos nos encanta el ajenjo.
Ni siquiera tomamos ajenjo (también llamado absenta). Pero nos gusta recibir tu dinero, aunque nos molesta que oses pensar que tomamos esa mierda regularmente.

Confunde nuestro país con Chechenia.
¿En serio? No solo el mundo esparció su diarrea en las redes sociales al lanzar toda clase de rumores sobre los autores del atentado durante la Maratón de Boston, sino que además millones de personas decidieron culpar a “Checoslovaquia” por producir a los sospechosos del ataque. No sólo has insultado a una nación reconocida por su pacifismo, sino que has insultado tu propia inteligencia.

Hay que entender que los checos están demasiado ocupados mirando copias pirataeadas de The Big Bang Theory y fumando porro, como planear un ataque terrorista. Abre Google Maps en tu teléfono, tipea “Checoeslovaquia” y dime qué aparece.