Autor: Pankcho

Hay varias preguntas, gestitos y comentarios que hacen enojar a un(a) freelancer.

 

-¿De qué trabaja? -Ni idea. ‘Freelance’

Si usted quiere hacer enojar mucho a un(a) freelancer, tómelo desprevenido y hágale la siguiente pregunta: ¿Pero qué es lo que hacés exactamente? Si quiere reforzar la provocación, replique: ¿Y cómo hacés para que te alcance? No andarás en algo raro, ¿no?

 

 ¿Cómo que “estás ocupada”?

Aparece una ventanita de chat de esa amiga que, aburrida en su escritorio de oficina, tiene ganas de contarte qué hizo el fin de semana. Pasan unos minutos sin que respondas, porque -aunque parezca increíble- estás ocupada con un trabajo. ¿Qué pasa? ¿Qué estás haciendo?, pregunta tu amiga oficinista confundida. La respuesta obvia no le parece nada obvia.

Los horarios inusuales, los períodos de poca ocupación, los fines de semana laborales y otras singularidades del trabajo freelance confunden a muchos, que no terminan de entender cómo funciona esto exactamente y se sorprenden de que los freelancers tengamos horarios y objetivos que cumplir, o suframos presiones y toda una serie de “delicias laborales”.

 

Viste cómo son los freelancers… (más gestito)

La cara de desaprobación del encargado del edificio que te ve salir a hacer compras al supermercado un jueves a las 11 de la mañana. Tu amigo levantando las cejas cuando le contás que te pediste turno con el dentista para el martes a las 2 p.m. El gesto de tus viejos cuando les decís que terminaste con una entrega el domingo y vas a tomarte unos días de vacaciones en medio de la semana… Todo freelancer ha recibido en alguna oportunidad muestras de desaprobación por la informalidad de su trabajo, como si fuese sinónimo de no-estructura, desorden, laxitud e incluso irresponsabilidad. ¿Qué es esto? ¿Un descontrol?

 

¿Te puedo pedir un favorcito…otra vez?

Por supuesto que los freelancers disfrutan mucho de ayudar a sus amigos y amigas; siempre es bueno poder compartir conocimientos y habilidades. Pero la suposición de que ese tiempo que dedican a hacer favores no es tiempo productivo en el que podrían estar… no se… ganando dinero, puede ser bastante molesta. Más aún cuando el pedido de favores se repite una y otra vez por parte de la misma persona. Queridos amigos, la amistad no es una naranja para jugo.

 

¿Cansada? ¿De qué?

Más allá de que vengas trabajando 14 horas por día, sin fines de semana, desde hace un mes para llegar con una entrega, algunos amigos llegarán a mostrarse sorprendidos de que justamente vos no tengas energía para ir a la fiesta del viernes: Pero si estás todo el día en tu casa en pantuflas…

La insinuación de que trabajar de forma freelance es pura diversión es un clásico. OK, a veces trabajamos en pijama, pero eso no significa que la vida freelance es libre de estrés. Seguramente que no estar obligados a usar traje y corbata o zapatos con taco, tener un mayor manejo de los horarios y elegir el espacio físico en el cual trabajar son ventajas que permiten una jornada laboral un poco más confortable. Pero, está la otra cara de la cuestión.

 

¿Pagar a tiempo? ¿Pagar bien? ¿Por qué? ¿Cuál es la urgencia?

La precarización y desregulación del trabajo freelance son algunos de los problemas más graves que tienen que enfrentar este tipo de trabajadores. Los ubica en una situación de mucha vulnerabilidad y con pocas herramientas para exigir lo que les corresponde. Al no haber, en muchos casos, ni contrato ni ningún otro tipo de vínculo laboral formal, los malos clientes suelen desentenderse de los derechos laborales de los trabajadores freelance y, sin ningún remordimiento, hacer estragos con su paciencia y su buena voluntad. ¿Qué freelancer no tuvo que rastrear a un cliente y llamarlo una y otra vez para cobrar?

Es que les gusta perseguir a la gente. Si no pagan viáticos ni gastan en delivery porque trabajan en su casa, ¿para qué tanta urgencia?

 

Ah, ¿te molesta el ruido? Me olvidé de que trabajabas…

¿Es vecino de un/a freelancer? No dude en arrancar la semana al ritmo del heavy metal o aprovechar la mañana del lunes para hacer esa remodelación en su casa. ¿Taladros? ¿Moladoras? ¿Martillos? ¡Perfecto! Úselas sin ningún tipo de pudor. Si puede usar todas a la vez, mucho mejor.

¿Tiene usted un bar y observa que una freelancer se ha sentado a trabajar con su computadora portátil en una de las mesas? No vacile. Elija música estridente, muchas guitarras distorsionadas y gritos, y póngala a todo volumen.

 

Sábado, 20 horas, email nuevo con asunto Urgente.

Cuando el/la freelancer consigue, después de mucho esfuerzo, tener un fin de semana libre de trabajo, ese es el momento en el que usted, señor cliente, tiene que enviar un mail laboral bien largo y con archivos adjuntos. Si en el asunto puede poner la palabra “URGENTE” en mayúsculas y luego incluir dentro del mail alguna consulta sin sentido, mucho mejor. Envíelo el sábado a la noche, justo a la hora de la cena. Por último, no olvide reenviarlo el lunes a primera hora con el comentario: Me extraña que no me hayas contestado, ¿viste mi mail? Si quiere acompañarlo con un llamado por teléfono para asegurarse de que el mail haya llegado bien, ¡adelante!

 

¿Cómo? ¿No estabas esperando mi email?

Señor cliente: Si quiere hacer enojar mucho a un(a) freelancer, no respete demasiado el cronograma estipulado. Si prometió que iba a enviar el material para el trabajo el lunes por la mañana, no se lo tome a rajatabla, no se apure. Envíelo el miércoles, jueves, ¡el sábado!, sin previo aviso. Dé por sentado que estaremos pegados a la computadora esperando su email, que no tenemos otros compromisos ni planes ni mucho menos otras entregas con otros cronogramas. Nada de eso. Siéntase libre de disponer de nuestro tiempo como se le antoje. 

¿Quién corre más en la ruedita del trabajo? – Autora de la imagen: Nehama Verter