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1. Cántanos Las Mañanitas en nuestro cumpleaños.

Cuándo estamos perdidos en tierras lejanas, siempre llega ese momento del cumpleaños con los nuevos amigos y la sensación agridulce cuando comienzan a cantarnos el Happy Birthday o el Cumpleaños Feliz. No lo tomes a mal, nos encanta el detalle, pero lo que en verdad queríamos es que alguien nos cantara Las Mañanitas. Para nosotros, esta canción representa hogar, familia y amigos. Así que ya sabes, si quieres ver a un mexicano en el extranjero desbordado de felicidad… apréndete una estrofa de Las Mañanitas.

2. Come hasta que no puedas más, elogia la comida y acepta el postre.

Si es tu primera vez en una casa mexicana, te va a sorprender la cantidad de comida con la que te podemos recibir. Éntrale con gusto a lo que te ofrezcan, di que ya no puedes más y después acepta nada más otro poquito porque está muy rico. No te apresures a levantarte de la mesa, en México la sobremesa pude ser muy larga y es uno de los momentos que más disfrutamos para socializar. Acepta el postre, o el cafecito, relájate y deja que la conversación se prolongue todo lo necesario.

3. No te limites y dinos lo amables que somos.

Si algo traemos grabado hasta el tuétano todos los mexicanos es la amabilidad y nos encanta que nos lo recuerden. Muchos podrán pensar que nos pasamos de amables, pero es la forma en la que convivimos desde siempre, con mucho por favor, muchos gracias, imperativos disimulados y negativas crípticas que confunden a más de uno. No es un esfuerzo ni una exageración… así nos sale.

4. Pídenos ayuda para construir un altar de Día de Muertos.

Vas a matar dos pájaros de un tiro con esta sencilla propuesta. Por un lado, nos estarás insinuando que favoreces nuestras tradiciones mestizas sobre las opciones más populares. En segundo lugar, nos estás dando la oportunidad para explicarte con santo y seña los fundamentos de nuestra cultura a partir de una de sus expresiones más populares. No sólo te vamos a acompañar a comprar el papel picado, te vamos a dar toda una cátedra sobre el significado de cada uno de los elementos relacionados con esta fiesta y no te vamos a dejar en paz hasta que tu ofrenda esté impecable.

5. Demuéstranos que sabes más de México que lo que pintan los estereotipos.

Nos gusta que nos reconozcan por todos lados, pero después de la décima vez que algún güero se acerca a nosotros gritando (siempre gritando) “¡México, tequila, sombrero, fiesta!”, quedamos un poco hasta la madre del estereotipo. No espero que todos conozcan a Juan Rulfo ni que sepan que el último emperador mexica fue Cuauhtémoc, pero un poquito más de reconocimiento nos cae de maravilla. Recuerdo una ocasión en la que un hombre en Kuala Lumpur me dijo que había querido visitar Acapulco desde que lo vio en una película… no parece mucho, pero hizo que la conversación fluyera a otro nivel.

6. Éntrale al chile sin miramientos… y sin albur.

El chile es uno de nuestros grandes gustos y parte fundamental de nuestra gastronomía. Obviamente lo queremos presumir con el mundo (sin albur… de nuevo), pero pocas veces tenemos la oportunidad, porque casi nadie se anima a probar ni un poquito. Si eres una de esas personas de gustos culinarios masoquistas y disfrutas de la comida picante sin ser mexicano, te auguro un futuro brillante entre mis connacionales.

7. Empieza a cultivar tu amistad con el español mexicano.

Pero no te precipites, escucha como hablamos y ve incorporando algunas expresiones a tu léxico. “‘Órale, pinche pendejo cabrón” no es algo que digamos todos los días a toda hora y aunque nos puede dar risa, nuevamente estarás coqueteando en la abominable zona del estereotipo. Di que algo “está padre”, responde afirmativamente con un “órale” de vez en vez, háblanos de “güey” si nosotros lo hacemos contigo. Esas pequeñas incursiones son muy valoradas y nos encanta que incorpores parte de nuestro léxico a tu mundo… especialmente porque se escucha muy gracioso con tu acento extranjero.

8. Y ya que te sientas cómodo con el argot mexicano…

Pídele a un amigo mexicano que te enseñe a alburear. Horas de diversión se avecinan y aunque serás objeto voluntario de burla durante tu aprendizaje, eventualmente lo entenderás y podrás pagarle a tu maestro con la misma moneda; además, dejarás de preguntarte “¿de qué se ríen?” la mitad del tiempo.

9. Recuérdanos que México es un paraíso.

Lo tenemos clarísimo… ¡pero nos encanta que nos lo repitan!