Crédito: Maureen Barlin

1. Moléstate si no te dan una tapa gratis con tu bebida.

Esa tapa gratis puede ir desde unas patatas fritas o aceitunas, hasta un cuenco con callos, pero tienes derecho a ella. Si después de traerte la bebida el camarero no vuelve con algo de comer, ni siquiera tras pasar unos minutos mirándolo fijamente, tienes dos opciones: pedirle esas patatas fritas o decidir no volver nunca. Recuerda: estás en el país del mundo con más bares por habitante. Posiblemente encuentres otro establecimiento en la misma calle en el que te den tu tapa gratis.

 

2. No te preocupes por la propina.

No, no significa que no debas dejar propina. Las propinas están muy bien y harán que caigas mucho mejor a los camareros, pero no son obligatorias. Si solo te has tomado un café, en realidad nadie espera que dejes nada, especialmente si eres cliente habitual. Y, en caso de que sí quieras dejar propina, olvida todos esos complicados cálculos para averiguar cuál es el porcentaje exacto que debes dejar. Te darán el cambio en un platito. Llévate algunas monedas y deja el resto.

 

3. Lee el periódico.

No hace falta que lo lleves tú. Los bares en España siempre tienen una selección de cuatro o cinco cabeceras distintas para que sus clientes las hojeen mientras toman su café. Tendrás un poco de todo: periódicos nacionales como El País o El Mundo, además de prensa regional y local. Saldrás del bar perfectamente informado sobre la actualidad.

 

4. No preguntes por qué está la tele encendida pero sin sonido.

Es raro, ¿no? ¿Por qué diablos encienden la tele si no te ponen el sonido? ¿Por qué esa combinación de imagen por un lado y sonido de una fuente totalmente distinta (suele ser algo de música)? Intenta hacer como que es normal. En España lo es. Podrías hasta estar viendo videoclips en la pantalla y oyendo canciones distintas sonar en los altavoces. A no ser que haya un partido de fútbol, ahí el sonido siempre vuelve.

 

5. Pide el café bien.

¿Acabas de pedir un latte machiatto? ¡Normal que el camarero te esté mirando como si fueses un extraterrestre! Los cafés en España tienen su propia nomenclatura, y ni siquiera coinciden con los tipos de café que sabes pedir en italiano. Tenemos café solo (solo café, como un espresso), café con leche (es exactamente eso, no esperes que te pongan espuma, pero ten en cuenta que puedes pedir la leche caliente, templada o fría), y el resto de modalidades: manchado (mucha leche, solo un poco de café; también puedes pedirlo como corto de café) y cortado (mucho café, un poco de leche). Están también los descafeinados, que pueden ser de sobre (instantáneo) o de máquina. Y, por supuesto, el carajillo: café con gotas de aguardiente o ron.

 

6. Vete al bar a desayunar, a tomar el café de media mañana, el aperitivo, a comer, merendar, cenar o por la noche.

En algunos países los bares son principalmente lugares en los que beber alcohol, así que dependiendo de la hora y frecuencia con la que vayas podrías ser tomado por alcohólico. No en España. Puedes ir a desayunar, a tomar el café de media mañana, a tomar un aperitivo antes de comer, a comer (un plato combinado, menú del día o un bocadillo), a tomar el café de después de comer, a merendar y hasta a cenar. Y luego, claro, a beber por la noche. Algunos bares parecen estar abiertos las 24 horas del día… ¡y algunos lo están!

 

7. Lleva a tus hijos.

¿Qué clase de degenerado llevaría a un niño a un bar? Recuerda: los bares españoles no son solo para beber alcohol. No es raro, ni está mal llevar a los niños (¡incluso a bebés!) a un bar a desayunar o comer. Lo más peligroso que verán es al eterno viejo que se sienta en la barra y pide un carajillo.

 

8. Tira palillos y servilletas al suelo.

O casi mejor no. Los propietarios de los bares están intentando acabar con esta costumbre casi milenaria de llenar el suelo de basura. Recuerda también que hay distintos tipos de bares en España, y que lo que estaría bien en una taberna podría no ser apropiado en una cafetería. ¿El mejor consejo? Mira cómo está el suelo. ¿Está sucio y lleno de servilletas de papel y palillos? Puedes hacerlo. ¿Está limpio? Déjalo así.

 

9. Habla con el dueño si te sientas en la barra.

Ir a un bar en España, especialmente si no está lleno y te quedas en la barra, es como coger un taxi. Los taxistas quieren conversación, y los dueños de los bares también. Los temas pueden ir del tiempo a la política, pasando por el fútbol. Échale una ojeada a la portada del periódico para saber de qué debes hablar. O fíjate en las imágenes que emite televisión silenciosa y coméntalas. Si tienes éxito, ¡puede que hasta más clientes del bar se apunten a la conversación! 


Este artículo fue publicado en inglés el 22 de enero de 2015.