El turismo, como muchas otras actividades humanas, tiene impactos ambientales. Algunos alojamientos -hoteles, hostales, cabañas, etcétera- se esfuerzan por reducir su huella ecológica, mientras que otros solo apelan al “greenwashing”. Lo segundo significa que algunas organizaciones usan el discurso de lo amigable con el ambiente y el marketing de lo “verde” como mero recurso de venta, sin que haya en sus acciones un verdadero compromiso con la sustentabilidad, llevando a mostrar como “ecológico” a algo que no lo es. ¿Cómo podemos distinguir a unos de otros? Acá presentamos algunas pistas para que rápidamente puedan determinar si el hospedaje que están considerando realmente se preocupa por reducir su impacto en el medioambiente y por promover la protección del patrimonio natural y cultural local.

Los productos ofrecidos en el desayuno y en las habitaciones no vienen en envoltorios descartables.

Los cientos de paquetes plásticos de manteca, mermelada y queso untable son innecesarios. También los sobres de azúcar y edulcorante individuales, las botellas de agua, y los plásticos pequeños de shampoo y crema de enjuague. Si lo piensan, todas estas cosas suman a la hora de generar residuos difícilmente reciclables.
Aprendan a apreciar los hoteles que ofrecen agua filtrada en jarra en vez de vender botellas de vidrio o plásticas, los que tienen dispensers fijos de shampoo, crema de enjuague y jabón para el cuerpo, y especialmente aquellos en los que el desayuno contiene productos caseros, de temporada, producidos localmente, que te sirves a gusto sobre tu plato, sin derrochar envoltorios.

Y por supuesto, ¡han eliminado el uso de popotes / pajitas / sorbetes / pitillos!

Me imagino que ya saben por qué hay que eliminar el uso de estos plásticos, pero lo volveré a reiterar. La mayoría de los popotes / pajitas / sorbetes / pitillos (reciben diferentes nombres en los países hispanohablantes) son de plástico y solo se utilizan por 20 minutos, en lo que uno se demora en acabar una bebida. Ese plástico dificilmente sea reciclado. Llenará rellenos sanitarios y terminará en basurales a cielo abierto, y no se degradará por siglos, y también llegará al océano, dañando la salud de los animales marinos y eventualmente contaminando nuestras propias fuentes de alimentos. Se calcula, por ejemplo, que en Estados Unidos se usan unos ¡500 millones de popotes por día!, con un promedio de 1.6 sorbetes por persona por día.

¿Cuántos popotes han usado hoy, o esta semana? ¿Podrían haber tomado directamente del vaso?

Te incentivan a cuidar el agua y a no lavar las toallas y sábanas cada día, y los hoteles mismos tienen procesos internos que ahorran agua.

Un alojamiento que se preocupa por su impacto ambiental cuida el uso del agua, tanto en las habitaciones como en los procesos del hotel. Muchos sitios hacen un trabajo de “educación” ambiental al explicarle a los huéspedes por qué hay problemas de agua en la zona, y por qué es importante no cambiar las sábanas y las toallas a diario. También es probable que un sitio verdaderamente responsable incentive a los turistas a tomar baños cortos.

Crédito: Nik Lanús

Además, los alojamientos ecológicos deberían utilizar maquinaria de lavado y secado que ahorre agua, electricidad y/o gas, así como utilizar productos de limpieza que no requieran enjuague y que sean biodegradables. Esto es más difícil de verificar para los visitantes, a menos que hablen del tema con las personas de la recepción o que el hotel cuente con certificaciones nacionales o internacionales de sus prácticas. Puntos extra si el hospedaje recicla o reutiliza las aguas de lluvia o aguas residuales para el riego de zonas verdes u otros usos autorizados.

Incorporan elementos en su infraestructura para lograr mayor eficiencia energética, es decir, para usar menos energía de la red.

Muchos países generan energía eléctrica a partir de combustibles fósiles. Otros, además, utilizan la energía de megarepresas con un gran impacto ambiental, o se basan en centrales de energía nuclear, que aunque casi no generan emisiones directas gases de efecto invernadero, si implican la emisión de gases en los procesos secundarios como la obtención de mineral y construcción de instalaciones, e implican riesgos tecnológicos. Entonces, los esfuerzos por reducir el uso de energía eléctrica son importantes. Algunos de los elementos y estrategias más visibles de los hoteles verdes preocupados por su eficiencia energética son:
-Luces led
-Detectores de movimiento para regular la iluminación
-Tarjetas para activar electricidad en las habitaciones
-Electrodomésticos de eficiencia energética clase A (ahorro del 45 % del consumo energético), tales como heladeras.
Hay temas internos que difícilmente queden a la vista de los huéspedes, como el funcionamiento de las calderas y de los equipos de combustión, que los hoteles deben controlar para manejar sus emisiones atmosféricas.
Además, es importante que la construcción del propio alojamiento aproveche las condiciones ambientales y los materiales para lograr mejor iluminación natural y mayor confort térmico sin el uso de calefacción o aires acondicionados. Esto es lo que normalmente se engloba como “arquitectura sustentable” o bioconstrucción.

Crédito: Joshua Ness

Notarán, por ejemplo, si su alojamiento cuenta con aislamiento térmico en las aberturas y ventanas, si utiliza materiales como el adobe en ciertas regiones de mucho calor, o si aprovecha la luz natural para la iluminación de los espacios privados y comunes. También puede ser que genere confort a partir del uso de vegetación (la sombra de los árboles o paredes más frescas a partir de enredaderas). Puntos extra si el alojamiento cuenta con paneles solares conectados a la red, biodigestores, calentadores solares de agua y/o energía eólica.

Construcción de adobe. Crédito: Joel Clements

Y por supuesto, concientizan al huésped sobre eficiencia energética.

Todo el punto anterior requiere que el huésped colabore con el ahorro energético. Los alojamientos deben brindar las explicaciones necesarias para que los visitantes no derrochemos energía al utilizar los sistemas de iluminación y climatización.
Algunos hoteles de vanguardia nos permiten imaginar cómo podrían ser los alojamientos en el futuro. En Dinamarca por ejemplo, el Crowne Plaza Copenhagen Towers cuenta con grandes paneles solares y premia a todo huésped que produzca 10 watts pedaleando en el gimnasio.

Separan los residuos.

La forma de separar los residuos deberá estar de acuerdo con la forma de reciclar local. Aún si no hubiera reciclado en el municipio, el alojamiento debería promover entre huéspedes y empleados la reducción del uso de papeles, cartones, vidrios y envases de plástico y aluminio, así como su reutilización y separación para el posterior reciclado por parte de gestores o de recicladores de base. Internamente, los hoteles también deberían contar con formas apropiadas de disponer residuos contaminantes, como aceites vegetales.
Sería genial que los hoteles composten los materiales orgánicos (restos de comida, por ejemplo), y a partir de esto generen abono para una huerta orgánica, que a su vez produce verduras y hortalizas frescas para las comidas del hotel. Todavía no conozco hoteles con estos sistemas, pero… ¡ya llegarán! Si ustedes conocen alguno, por favor, ¿lo pueden mencionar en los comentarios?

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Son manejados por comunidades locales y/o generan oportunidades de inclusión para las mismas.

El pensamiento ecológico es sistémico, y como tal, debe considerar a los humanos como parte de los sistemas estudiados. Es por eso que incluimos este punto en la lista.
Como dice un manual de gestión sustentable de hoteles de Argentina, el alojamiento “debe priorizar la contratación de residentes locales, incluyendo el personal necesario para puestos de gestión o responsabilidad”. También hay hospedajes que directamente están gestionados por una comunidad como colectivo (bajo figuras de cooperativas incluso). Es importante, además, que el hotel no discrimine ni a empleados ni a huéspedes por su origen, género u orientación sexual, etnia o creencias.

Crédito: Cristian Newman

Por su parte, el hospedaje también puede fomentar las economías regionales y a los emprendimientos locales que respeten la naturaleza y la cultura del destino (tales como artesanos, lugares de comida, pequeñas empresas de turismo, comercios y tratamientos relacionados al bienestar, etc.). Este fomento puede consistir en promocionar tales emprendimientos entre los huéspedes, como en utilizar materias primas y productos hechos localmente en el hotel.

Crédito: Jason Blackeye

Todo esto se relaciona al punto siguiente…

Te recomiendan actividades turísticas que también son sustentables.

Nada de zoológicos, acuarios y actividades disruptivas del ambiente local. Los alojamientos verdes no solo lo son puertas adentro, sino que también trabajan en red con otros proveedores de turismo sostenible para ofrecer actividades que fomenten la economía local sin dañar el medio ambiente, o aún mejor, ayudando a preservarlo. Paseos por la montaña para reconocer aves, safaris no invasivos de la fauna del lugar, actividades acuáticas que no contaminan, caminatas y tours en bicicleta, son algunas de las actividades que probablemente difundan.

Crédito: Peter Aschoff

Tienen a la venta productos biodegradables, como shampoo, cremas y protector solar, y utilizan materiales reciclados y reciclables..

Cuando visité la península de Yucatán (en México), los carteles de los distintos lugares señalaban que uno solo podía meterse en el agua con protector solar biodegradable (o directamente sin protector solar). Sin embargo, ¡no encontré dónde comprar protector solar biodegradable! Quizás yo tuve mala suerte, y si hay muchos lugares que los venden… pero no debería ser algo que dependa de la suerte 😉

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Los alojamientos pueden ayudar mucho a los hábitos ambientalmente amigables de los turistas si hacen que dichos hábitos sean fáciles de adoptar. Además, sin exagerar con los precios, pueden hacer que estos productos sean un lindo “souvenir” que llevar del lugar. Imagina, por ejemplo, si tu hotel vende cepillos de dientes de caña de bamboo con el nombre del pueblo… ¿no sería un recuerdo lindo y útil?

Además, en los hoteles realmente verdes notarás un esfuerzo porque todos los materiales sean reciclados y/o reciclables, desde el papel higiénico hasta la decoración del lugar.

Utilizan plantas nativas en los alrededores del hotel (en vez de plantas decorativas foráneas que requieren de irrigación constante).

Esto es especialmente importante en ambientes desérticos. Las plantas nativas honran el patrimonio natural y cultural, y además requieren de menos mantenimiento y agua extra.

Crédito: Lizzie

Si tienen un restaurante, su carta está basada en productos locales de estación.

¿Para qué ir a un sitio que es exótico para nosotros si terminaremos tomando un “desayuno americano”? La carta con productos locales y de estación no solo ayuda a reducir las millas de los alimentos, es decir, el consumo de combustibles fósiles para trasladar alimentos desde su punto de producción a su punto de consumo. Esto también honra las tradiciones culinarias del destino visitado. ¡Todos felices!

Crédito: Jakub Kapusnak

Como si todas estas pistas no fuesen suficientes, algunos alojamientos cuentan con certificaciones nacionales o internacionales que los destacan como parte una red de hospedajes y empresas “ecológicas”. No resumiremos aquí cada una de esas certificaciones… solo ten en cuenta esos loguitos verdes y los filtros “eco” de los buscadores de hoteles.

¿Conocen otras prácticas ecológicas que hacen que un alojamiento verde se destaque? Compartan sus ideas en los comentarios, ¡así aprendemos y nos inspiramos entre todos!

Nota: agradezco la colaboración de Nicolás Uremovich (especialista en gestión de hoteles) y Lorena Gallardo (especialista en temas de reciclado) en la elaboración de este artículo.