Photo: Marco Iacobucci Epp/Shutterstock

Cómo reconocer a un mexicano en el extranjero

México
by Gil González Marín 12 Aug 2015

1. Siempre estamos resguardando nuestros preciados tesoros…

Que por lo general no son más que un bote de Valentina o de Tajín que alguien nos mandó de México. Como mexicano, tener un guardadito de salsa o chile no es opcional, ¡es una obligación!  

 

2. Traemos la fiesta por dentro.

No importa si nos invitan a una pequeña reunión, siempre llegamos con más de un amigo a nuestros compromisos sociales. Con el paso de la noche y las chelas, nuestros anfitriones no sólo enriquecerán sus expresiones mexicanas… ¡van a terminar cantando el Cielito Lindo!

 

3. Llegamos cuando ya se está acabando la fiesta.

Ese grupo de apariencia desconcertada que llega cuando ya todos se están despidiendo… ¡esos son mexicanos! Eventualmente nos acostumbraremos a las formas locales y cambiaremos nuestros hábitos… pero mientras lo hacemos, seguiremos siendo los que llegan de último preguntando “¿Qué, a poco ya se acabó?

 

4. La comida mexicana es la vara con la que medimos todo lo demás.

Obviamente sabemos apreciar sabores y aromas nuevos, pero… ninguna comida pica como la mexicana, nada es tan versátil como un taco, no hay platillo mejor que el mole poblano y ninguna sopa es tan rica como la de nuestra mamá.

 

5. Nos sale lo pambolero a la menor provocación.

No es el zarape de colores ni el sombrero de charro… el traje típico del mexicano lejos de casa es la playera de la Selección. Si te quieres ver muy original puedes cambiar la verde por una del Necaxa o de los Pumas… aunque nadie entienda de qué estás disfrazado.    

 

6. Andamos ataviados con cuanta cháchara trajimos de México.

Puede ser una blusa, una bolsa, un collar, una pulserita, unos aretes… ¡puede ser todo junto! Si ven a alguien con algún accesorio huichol, hay de dos sopas: o es mexicano o hay un mexicano cerca que se lo regaló.

 

7. Vivimos tristeando afuera de los “restaurantes mexicanos”.

Ese típico restaurante donde lo más mexicano que podrán encontrar es un tequila de una marca que jamás han escuchado en su vida, pero eso sí… tienen Corona y taco shells de primerísima calidad.

 

8. Utilizamos nuestro florido vocabulario sin miramientos.

Qué nos identifica mejor que un sonoro “¡no mames güey!” en medio de la calle y a todo pulmón. Cuando estamos en tierras lejanas y, según nosotros, nadie entiende lo que decimos, tenemos carta blanca para decir cualquier cantidad de sandeces con un orgullo transformado en exceso de decibeles. ¡Viva México cabrones!

 

9. Pasamos mucho tiempo en la sección de comida internacional de los supermercados.

¡La sección de comida mexicana! Vaya sorpresa. Se darán cuenta que en esta sección del súper, los mexicanos bajamos la velocidad para leer los ingredientes de cada producto cuidadosamente, despotricando eventualmente sobre la presencia de extraños ingredientes y combinaciones. Y nunca, pero nunca, nos llevaremos a casa un taco kit.

 

10. Las canciones de mariachi nos ponen en modalidad karaoke.

En México siempre pregonamos que no nos sabemos ninguna y que no nos gusta esa música, pero nada más pasamos una temporada fuera y el Chente que todos traemos dentro sale a relucir a la menor provocación.

 

11. Vivimos frustrados por el precio del limón y el aguacate.

Pero siempre que estamos en el súper nos paseamos por la sección de frutas y verduras, a ver si mágicamente bajaron de precio… pero nunca lo hacen.

 

12. Buscamos a México en todos lados.

Cualquier evento, exposición, tienda, restaurante o bar que tenga algún elemento “mexicano” atraerá a las huestes de México como abejas a la miel. No importa si después nos quejamos  -siempre lo hacemos- de las deformaciones de nuestra cultura en el extranjero, seguiremos asistiendo a todos estos lugares y eventos con la esperanza de que eventualmente encontraremos un buen mole o un Boing de guayaba.

 

13. Cargamos hasta con el perico.

Mexicano que viaja ligero, es la excepción y no la regla. La ropa en tu maleta suele ser el menor de nuestros problemas. Preocupante es la sección de recuerditos, que suele crecer desmesuradamente en viajes largos; también preocupa la sección donde viene la Valentina, la botella de mezcal, el paquete de Miguelitos y otros tantos gustos o encargos. Re acomodar cosas en las maletas antes de documentar es una orgullosa tradición del viajero mexicano.

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