1. Estudia meteorología

No, no es una solución rápida, pero nadie dijo que la vida fuera fácil. La forma más fácil de entablar conversación con alguien desconocido en Galicia es hablar del tiempo, pero aquí tenemos cierto nivel. Se trata de mirar al cielo y entender las nubes, predecir el futuro, comprender el impacto sobre el paisaje del momento meteorológico que estamos viviendo, saber qué es lo que necesitamos, si lluvia o sol o frío o algo más de calor. Y eso sin entrar en temas de historia (tienes que ser capaz de recordar otro invierno tan seco o tan lluvioso, otro verano tan malo o tan bueno) o climatología (Galicia se divide también en microclimas y debes conocer el de tu comarca o tu valle o tu aldea).

2. No tengas miedo a preguntar

No se trata de demostrar tu ignorancia, no, sino más bien de esquivar cualquier juicio que se pueda hacer sobre ella. ¿Te preguntan algo? Pregunta por qué te lo preguntan. Pide más detalles, siempre más. Ten en cuenta que es posible que tu interlocutor esté usando el mismo método conversacional y entréis en una especie de bucle. Intenta no rendirte (aunque acabarás haciéndolo, aquí no puedes ganar sin mucha práctica).

3. Habla de los muertos como si estuvieran vivos

Al fin y al cabo, ¿cómo puedes estar seguro de que están de verdad muertos? ¿solo por haber ido al entierro? ¿por haber velado el cadáver una noche? ¿por estar metido en un lío de herencias desde entonces? Nada es tan fácil. Y, vale, quizá no estén vivos, pero existen multitud de estados intermedios o paralelos. ¿Fue esa persona a San Andrés de Teixido durante su vida? Quizá la encuentres de camino. ¿Se encontró alguna vez con la Santa Compaña? Presta atención al monte de noche. Deja tus certezas científicas en la frontera.

4. Si te quedas en blanco, haz alguna observación sobre el paisaje que te rodea

Cualquier cosa vale. Puedes decir que este año está todo muy verde o que por el contrario está muy seco y sería fácil que ardiese. Puedes criticar el número de eucaliptos, hablar de esa finca que está toda a rastrojos o preguntar si el campo del cura es de verdad suyo. La conversación fluirá sin problemas.

5. Saca el tema de la ordenación territorial

Si te sientes valiente, pregunta por una piedra en el medio del monte. O, mucho mejor, comenta que te pareció peligrosa y la cambiaste de sitio. Pregunta a algún vecino por qué no compra todos los trozos de dos metros cuadrados de tierra que rodean su metro cuadrado (o por qué no se lo vende a su vecino con finca contigua y más grande). Si puedes, intenta que haya al menos dos autóctonos en la conversación y saca las palomitas.

6. Habla de parroquias, aldeas y comarcas

Se notará que eres de fuera si no hablas con propiedad, si preguntas en qué se diferencia una comarca de un ayuntamiento (di mejor concello), si expresas tu estupefacción ante el hecho de que las parroquias sean algo oficial o si te das cuenta de que en algunos lugares (lugar como parte de una parroquia, no como sinónimo de sitio) los números de las casas no tienen mucho sentido. Cuando tienen números, claro.

7. Propón ir a comer

O a beber. Siempre funciona. Aunque el encuentro no acabe en banquete —en raras ocasiones—, tendrás tema de conversación durante un buen rato. Qué comer, dónde hacerlo, secretos y disputas sobre recetas, quién hace el mejor churrasco, el mejor pulpo, el mejor cocido, el mejor licor café, el mejor vino… Sentirás que puedes escribir una guía gastronómica tras todas esas recomendaciones.

8. Asume que bueno puede significar cualquier cosa

Puede expresar acuerdo, desacuerdo o duda, alegría o enfado, tristeza o indiferencia. Aprende a leer el contexto y la entonación.

9. Opina sobre cómo la comisión de fiestas invierte el dinero de los vecinos

Esto es también meterse en temas delicados. Todos los hogares gallegos, especialmente en el rural, reciben de vez en cuando (normalmente un tiempo antes de las fiestas patronales) una temida visita: la de la comisión de fiestas. Piden dinero para su organización. Hasta aquí todo bien, ¿no? No. A veces esa comisión no es de tu parroquia, a veces odias las fiestas (especialmente si vives cerca del lugar de celebración), a veces estás ofendido porque te prometieron a la Panorama el año pasado y tuviste que conformarte con una orquesta de segunda.

10. Nunca te comprometas con nada de lo que dices

No intentes sentar cátedra, esa gente cae mal en todas partes y aquí además no es como nos comunicamos. No debes estar seguro de nada. Para ello, desplaza la fuente de esa opinión o información que estás dando a otro lado, al éter de lo impersonal. Empieza todas tus frases con un disque o un seica. Nunca te podrán echar nada en cara.

11. Insulta usando números

Un clásico de la idiosincrasia gallega:

12. Inspírate en el top 10 de palabras más buscadas de la RAG

Es el termómetro de la sociedad gallega, donde encontrarás siempre los temas de conversación de más actualidad. Este año tenemos afouteza y sapoconcho (puedes también preguntar por qué están ahí) como grandes novedades y triunfadores, junto a clásicos imperecederos como cona, conacha o pirola. Como tal, sirven también para iniciar temas de conversación muy válidos.

13. Ten en cuenta que la conversación siempre se desarrolla a dos niveles

Esto es algo complicado. Pasarás de no darte cuenta a sospecharlo a, tras muchos años viviendo aquí, quizá ser capaz de practicarlo. Lo que se dice no es casi nunca lo que se quiere decir. El significado transmitido suele ser distinto al literal, así que mantente alerta. Es especialmente útil para detectar cuándo se están riendo de ti.

14. Explota las rivalidades territoriales

Pregunta en A Coruña si Vigo es más grande, en Pontevedra si la capital de la provincia no debería ser Vigo, observa en Lugo que tiene sentido que el Eje Atlántico sea el que tiene las mejores comunicaciones. Esto puede explotarse también a niveles más bajos, rivalidad entre comarcas, concellos y parroquias.

15. Recuerda aquella vez que Gayoso mató al Fary

Si todo lo demás falla, introduce en la conversación este momento ya clásico de la historia de la TVG. El momento en el que Gayoso no habló del Fary muerto como si estuviese vivo, sino que hizo lo contrario y anunció en directo su (falsa) muerte.

16. Habla de lo bonita que es Galicia

Di que siempre que te marchas la echas de menos. El amor por la terriña es siempre un buen tema de conversación.

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