1. La mejor forma de ganar puntos

Cuando viene gente de fuera, una de las cosas que siempre preguntamos es eso de «y ¿qué te parece Málaga?». Hay mil respuestas, pero solo una válida: «Este es el mejor lugar del planeta. Como aquí no se vive en ningún sitio». Puede ser mentira (o no), puede ser tu opinión (o no), pero si lo dices ganarás puntos que, luego, probablemente perderás en alguna otra conversación. Al menos acabarás en empate.

2. El espeto no se toca

Jamás oses discutir acerca de un espeto de sardinas. Vayas donde vayas, en Málaga los hacen riquísimos. Y punto. Gracias a que usamos las mejores sardinas del universo y una sabiduría espetera transmitida por generaciones. Así que si las ves en otro lado, nunca sabrán igual. Por eso, lo mejor es pedir un buen espeto, brindar por él (y por el mejor sitio del mundo) y no adentrarse en vericuetos sin salida. Eso sí, si te aprendes que están más sabrosas durante los meses sin erre e incluso que lo mejor es tomarlas de Virgen a Virgen (del Carmen a La Victoria), te ganarás un rincón en los corazones blanquiazules.

3. Olvídate de las rivalidades

Como en cualquier casa, en Málaga nos llevamos mejor con quienes viven fuera que con quienes lo hacen cerca. Por eso surgen mil y una rivalidades. La más extrema, con Sevilla, impulsada por la tradicional centralidad de la administración regional. Y no se te ocurra decir lo contrario, porque en Málaga se nace con un argumentario contra la capital andaluza debajo del brazo. Y los vamos evolucionando, así que nunca saldrás victorioso de la conversación.

4. Lo de alquilar una vivienda… ni mencionarlo

Cuando el centro se caía a cachos, alquilar un piso allí era barato y un poco tercermundista. Ahora que está renovado, el precio parece estar hecho para quienes cobran su sueldo en los países nórdicos. La gentrificación, los museos, el turismo y todo lo que lo rodea ha hecho que buscar un techo en Málaga sea misión imposible. Todos tenemos amigos que lo están sufriendo o lo estamos sufriendo en primera persona. Así que, por si acaso, tú ve llevando la conversación hacia que lo mejor es un hotel, que te lo ponen todo por delante. Eso es así.

5. ¿Y qué hacemos con los museos?

«Pero qué bonitos el Pompidou, el Ruso, el Thyssen, el Picasso y todos los 37 museos de Málaga». El comentario es un clásico entre quienes visitan la ciudad. Pero los artistas locales no están muy de acuerdo: «Son solo escenarios, la cultura local está olvidada». Ambas posturas tienen sus pros y sus contras, pero es algo que sólo se debe debatir entre malagueñas y malagueños. Para algo es nuestra ciudad. Yo no voy a la tuya a decirte si tienes demasiadas iglesias, demasiadas franquicias, tu centro histórico se parece al de todas las ciudades… o viceversa.

6. Anímate con el malagueño…

No es idioma oficial, ni mucho menos, pero si algo te molesta y dices que te da coraje, habrás dado un paso muy importante en tu conversación: igual ahora te toman más en serio. Si en algún momento te animas a soltar alguna expresión de Chiquito sorprenderás a propios y extraños, igual que si sabes lo que es una biznaga, quién es el cenachero o sabes situar el Puente de los Alemanes. Y si utilizas bien en una frase palabras como chorraera, pechá, aliquindoi o majarón… alguien, seguro, te invita a un espeto.

7. …también en el restaurante

Más allá de las nubes y los pitufos para desayunar, existe un universo de platos locales que, si los pides, te darán galones malaguitas y conversación para muchas horas. Un sabroso gazpachuelo o un potaje de hinojos son una buena opción para el invierno, así como una ensaladilla malagueña para el verano, época en la que siempre pedirás una porra antequerana y no un salmorejo cordobés (aunque técnicamente sean lo mismo, pero eso nunca lo digas en Málaga). Si acompañas el menú bebiendo un ajoblanco o un buen moscatel local, igual hasta te dan el carnet de malagueño saleroso.

8. Y apréndete las fiestas gastronómicas

En la provincia de Málaga hay 103 municipios. No sabemos si son muchos o pocos, pero lo que sí conocemos es que más de la mitad ofrecen fiestas gastronómicas en las que rinden homenaje a productos tan variados como la chanfaina, el níspero, el espárrago o la zanahoria morá. La mayoría consisten en ir al pueblo e hincharse a comer, así que a todo el mundo le gustan. Preguntar por la próxima fiesta o por cómo fue la última siempre es un gran tema de conversación. La gastronomía, en general, siempre es un gran tema de conversación para el malagueño medio. Y si, además, sabes ubicar a Salares, Cuevas Bajas, Alozaina o Benaoján en el mapa… ¡premio asegurado!

9. Pregunta por Invader

Sí, el graffitero francés visitó Málaga, se puso a pegar mosaicos con cemento en los rincones como si no hubiera un mañana y todo el mundo se vanaglorió de que alguien de su talento dejase obras en la capital de los museos. Hasta que alguien se dio cuenta de que algunos trabajos los había hecho en edificios protegidos y, ahí, todos hicieron la de Pilatos y se lavaron las manos. El caso está en la justicia y, si preguntas, seguro que el tema de para una cervecita. O unas cuantas siempre que no sean Cruzcampo, porque…

10. Ojo con la cerveza

En los últimos años grandes marcas de cerveza empiezan a mostrar su malagueñismo por los cuatro costados. E incluso abren nuevas fábricas en la ciudad. Sin embargo, hay una que se ha atravesado a los malagueños: Cruzcampo. Viene de Sevilla y eso aquí no sienta nada bien. Pero nada nada. Así que si te ponen una nunca digas que está sabrosa aunque te lo parezca. Para gustos, los colores.

11. Cuidado con el vocabulario de Semana Santa

Puede parecerte igual a otras, pero la nuestra no lo es. Y jamás te equivoques con alguno de los mil nombres que componen la denominación oficial de una cofradía, no confundas una virgen con otra y, ni mucho menos, utilices vocabulario de otras zonas. Aquí no hay costaleros ni pasos ni madrugá y, como los mentes, igual es mejor darse la vuelta y buscar nuevas amistades.

12. Jamás compares nuestras playas con otras

Sí, a veces no son todo lo bonitas que deberían ni están tan limpias como nos gustaría, pero son las nuestras y con eso nos vale. Algunos días el mar se las lleva a bocados, pero la provincia es grande y siempre hay tierra para volver a completarlas. Además, las hay para todos los gustos, desde las calitas de Maro hasta las dunas de Cabopino en Marbella. Entre medias, La Malagueta, Los Álamos, Carvajal… Y, recuerda, no las compares con ninguna otra. Ni se te ocurra. Son todas estupendas.

13. Pregunta por el jeque

Si te quedas sin palabras en algún momento, pregunta por el jeque. Te estarás refiriendo a Al Thani, el mismo que con sus petrodólares llevó al Málaga a la Champions y el que ahora lo ha dejado bajar a segunda. La inmensa mayoría de personas con las que hables estarán de acuerdo en que lo mejor es que deje el club, así que siempre quedarás bien si preguntas y, encima, le das la razón.

14. Y, por supuesto, el clima

Aunque el tema de conversación es mundial, en Málaga siempre llegarás a la misma conclusión cuando dialogues sobre el clima. Porque da igual que preguntes por qué lleva un mes lloviendo, que el terral haya llegado con intenciones de derretirlo todo o que nieve en la sierra más cercana. Sí, nuestro clima es el mejor del mundo. ¡Imposible llevarnos la contraria!