1. Busca tu hueco en la playa… ¡y no salgas del agua!


El Mediterráneo no refresca tanto como el Atlántico, pero es uno de los mejores lugares para sobrevivir al verano malagueño. El agua suele estar calmada, la plaga de medusas ya pasó y se puede echar el día entero haciendo compañía a los peces. Disfrutarás más y evitarás aglomeraciones si apuestas por la aventura y te acercas a las preciosas calas de Maro.

2. Y, si sales del agua, hazlo para saborear un rico espeto


Ya lo dice el rapero malagueño Elphomega: todo empieza con espeto y cerveza. Una caña bien fresquita y unas sardinas asadas es todo lo que necesitas para disfrutar el verano malagueño y olvidar el calor en alguno de los muchos chiringuitos que puedes encontrar en toda la costa.

3. O degustar un cóctel escuchando buena música


Más allá de los chiringuitos tradicionales, la Costa del Sol también cuenta con espacios modernos donde tomar un rico cóctel, degustar un buen plato de comida y escuchar buena música. Es lo que ocurre, por ejemplo, en Sonora: ubicado en Estepona, es uno de los lugares más interesantes de la costa malagueña y quedará perfecto en tu Instagram.

4. Si vas al interior, busca sus ríos

El Chíllar es el más conocido de todos. Está en Nerja y permite un paseo en familia por su cauce, donde encontrarás estupendas pozas para darte un baño en un agua especialmente fresquita. Pero hay otras muchas opciones, como el Guadalmina, en Benahavís, que te ofrece una gran ruta o el río Caballos, en Tolox, con refrescantes pozas y cascadas de más de 20 metros.

5. Haz una ruta de helados


Hay tantas opciones que es difícil decir cuáles son los mejores helados de Málaga. Así que lo mejor es hacer una ruta para probarlos todos. Puedes pasar por Lauri en Pedregalejo, por Santa Gema en El Palo o saborear los increíbles helados de Inma en el barrio de Las Delicias. Por supuesto, también tendrás que lanzarte a por un blanco y negro en Casa Mira. Y si quieres seguir, apunta: Heladería Iceberg, Heladerías Valentino, Frágola…

6. Pasa por el mercado de Atarazanas


Además de que su interior se está más fresquito, este recinto que fue originalmente un astillero árabe pone a tu disposición un buen número de frutas que te refrescarán e hidratarán. En agosto llegan los mangos de la Axarquía, pero en verano también contarás con uva moscatel, melocotones de Periana, sandías, brevas, higos e incluso algún que otro chumbo. También otras muchas frutas tropicales que no sabías ni que existían, como las guanabanas. Uno de los puestos también ofrece combinaciones de fruta cortada y fresquita para ponértelo más fácil.

7. Únete a la gastronomía fresquita

La gastronomía típica malagueña para el verano incluye sopas frías que son perfectas para olvidar el calor. Un clásico es el gazpacho, como también lo es la porra antequerana; pero tampoco hay que olvidar el ajoblanco (a base de almendras y ajo) o la ensalada malagueña, con un poquito de bacalao. ¡Qué aproveche!

8. Y si sigues con hambre, vete de fiesta gastronómica

Aunque no sepas ni donde está, ese pequeño pueblo que ves en el mapa seguro que tiene una fiesta gastronómica. Y en verano se celebran un puñado de ellas, con degustaciones gratuitas y ganas de fiesta. El Día del Gazpacho de Iznate es un buen ejemplo, como también el Día del Ajoblanco en Almáchar. Septiembre es época de vendimia, así que para acabar el verano te puedes pasar el día entre copas y entre pueblos. Una de las más interesantes, sin duda, la Noche del Vino de Cómpeta, que también se vive de día. ¡Fliparás!

9. Haz escapadas cuando llegue el temido terral…


Si ya de por sí hace calor en verano, cuando sopla el terral la cosa se vuelve insoportable. Se trata de un viento caliente que llega desde el interior, que suele durar tres días y será el tema de conversación preferido por los locales esos días. Así que no te lo pienses, es el mejor momento para utilizar las estupendas comunicaciones de Málaga con otros puntos cercanos que también te encantarán: puedes asomarte a la Costa Tropical de Granada para pasear por Salobreña y bañarte en Almuñécar o escaparte a Cádiz para perderte en el litoral de Zahara de los Atunes, subir a la duna de Bolonia o conocer Tarifa.

10. …o recorre los fresquitos museos de la capital.


Ya, el aire acondicionado no suele sentar demasiado bien, pero siempre será mejor opción que sufrir el terral. Málaga dispone de 37 museos, creemos que todos con aire acondicionado, así que son un buen refugio. De paso, nunca viene de más conocer el trabajo de Picasso, el Centro de Arte Contemporáneo, el Museo Ruso o la sede del Pompidou.

11. No te olvides de los complementos cuando vayas a la Feria de Málaga

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Las aglomeraciones en verano no son precisamente lo más recomendable para evitar el calor (más bien, al contrario) pero si no te quieres perder la feria, ve bien preparado. Gorra, abanico (o abanicos, que igual lo rompes de tanto menearlo) y mucha agua son las principales recomendaciones. El Cartojal también vale, pero cuidado con los excesos: en caso contrario, tu cabeza retumbará incesantemente durante 24 horas.

12. Vive la noche…


No ocurre siempre, pero si en algún momento refresca es por las noches. Por eso, no dudes en convertirte en un animal nocturno para disfrutar de una temperatura más apetecible. Tienes infinitos restaurantes para cenar, bonitos paseos marítimos para pasear y todo tipo de ocio nocturno. Una recomendación: no te pierdas las posibilidades de Muelle Uno, junto al puerto. Y, siempre, ¡cuidado con los excesos!

13. …y disfruta de las estrellas


Uno de los mejores planes nocturnos es disfrutar de una lluvia de estrellas en El Torcal de Antequera. Las perseidas iluminan el cielo cada mes de agosto y en este maravilloso espacio natural siempre programan para tener una experiencia única. ¡No te la pierdas!