Darse una vuelta por Instagram para buscar fotos de tu ciudad es como subirse a un carrusel. Ves lo mismo una y otra vez, tal vez con ligeras variaciones, pero casi siempre igual. Sin embargo, entre el mar de fotos que se suben a las redes actualmente hay algunas que destacan. Esas fotos no brillan por haber sido tomadas con cámaras súper avanzadas, ni por haber sido capturadas por fotógrafos con 40 años de experiencia —aunque todos son factores que pueden contribuir. Estas fotos destacan por presentarnos un sitio conocido de una forma única y original. Aquí te presentamos algunos consejos para sacar tus fotos del montón y volverlas mucho más originales.

Todas las fotos son propiedad del autor. Pueden seguir a Rulo en Instagram.

 

1. Obsesiónate con un lugar

Una foto de ciudad decente puede construirse fácilmente con una buena exposición y una composición adecuada, pero hay muchísimos otros factores que van a influir en tu imagen: la hora del día, las condiciones ambientales, la cantidad de gente, algún evento que se esté desarrollando en el lugar, el pájaro que se atravesó, el niño que se cayó… Si visitas un lugar de forma constante, empezarás a reconocer los mejores ángulos para tomar tal o cual cosa, sabrás a qué hora del día —y si eres lo suficientemente obsesivo, a qué hora del día y en qué días del año— el sol ilumina mejor ese edificio que te interesa, qué días de la semana hay más o menos gente y hasta en qué temporada el cielo se ve más bonito. Conocer bien un lugar te da mayor libertad de buscar uno de esos momentos decisivos que todo fotógrafo quiere capturar.

La foto de arriba la tomé en la calle de Madero en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Voy a este lugar por lo menos dos veces al mes a tomar fotos y aunque trato de variar la hora de mis visitas, siempre acabo recorriéndola a media tarde porque me gusta como entra la luz del sol por el poniente. En este caso, quería capturar el largo de las sombras. El mayor reto fue encontrar un buen poste en el cual subirme para tomar la foto.

 

2. Intenta pasar desapercibido

El mejor superpoder que podría tener un fotógrafo es el de la invisibilidad. A falta de pan… es bueno tener estrategias para llamar lo menos posible la atención de tus posibles sujetos. Intenta usar ropa poco llamativa, no tengas la cámara arriba todo el tiempo y no actúes como si fueras a robar un banco. Algo que parece anti intuitivo, pero siempre funciona, es permanecer por tiempo prolongado en un lugar. Aunque tú y tu cámara pueden llamar la atención de inicio, la gente pronto volverá a sus asuntos y dejará de hacerte caso. En mi experiencia, una gran herramienta (otra vez, contra toda intuición) es usar un tripie. No entiendo bien cuál es la psicología detrás de esto, pero les aseguro que funciona. Una vez que el tripié está fuera y armado, tu invisibilidad aumentará considerablemente.

La foto de arriba está tomada con tripié. Sobra decir que los niños casi me atropellan por ir persiguiendo una pelota, pero el punto es que esta imagen nunca hubiera quedado si los niños me hubieran estado evitando (en verdad, no tenían conciencia de que estaba ahí). El truco del tripié es ideal para “pescar” sujetos, pero recuerda que debes tener todos tus ajustes y tu encuadre listos de antemano.

 

3. Piensa… luego dispara

Las cámaras digitales nos han traído la mala costumbre de disparar de más. ¿Cuántas veces no estás revisando tus fotos en la compu y no tienes la menor idea de por qué tomaste la mayoría de ellas? Personalmente he notado que mientras menos fotos tomo, tomo mejores fotos. A veces lo único que necesitas es tomarte un minuto —sin cámara en mano— y pensar en la imagen que te gustaría capturar. Ya después podrás hacer todo lo posible por capturarla, pero mantén tu objetivo en mente. La inspiración debe venir de ti, no de tomar cincuenta fotos y ver cuál se ve mejor.

La foto de arriba no la tomé casualmente mientras pasaba por la Cineteca Nacional. Estuve observando un rato la arquitectura del lugar y pensé en algunas fotos que podrían funcionar. Tuve que esperar unos quince minutos hasta que tuve a una persona en el lugar adecuado y a nadie más atravesándose, pero logré algo bastante parecido a lo que tenía en la cabeza.   

 

4. Que el cielo no te sorprenda

Si el cielo va a ser parte de tu foto, tiene que salir chingón. Así que tienes que estar a las vivas. Puedes empezar por revisar el clima local en tu teléfono, pero no hay como asomarse por la ventana para hacerte una idea de lo que las nubes te depararán en las próximas horas. Como en todo acto de contemplación, la práctica hace al maestro y, con constancia, pronto podrás ver con anticipación cuando el atardecer vaya a ser memorable. Obviamente, estar al tanto del cielo implica estar al tanto del sol, la luna y las estrellas. Hay algunas aplicaciones como The Photographer’s Ephemeris y PhotoPills que pueden ser de mucha ayuda en “predicciones” a corto y mediano plazo.

La foto de arriba fue consecuencia de asomarme por la ventana. Vi un conjunto de nubes que prometían un atardecer lleno de colores, con rayos crepusculares y todo el show, y me salí a algún lugar cercano. La opción fue Ciudad Universitaria y aunque se me hizo tarde, logré tomar dos o tres fotos con el fondo que había prometido la luz de la ventana.

 

5. Hay vida a mediodía

Restringirte a la hora dorada hará que tus fotos estén muy bien expuestas, con una luz muy bonita e interesante… pero también hará que te pierdas la mayor parte del día. Tomar buenas fotos a mitad del día puede ser complicado, pero siempre hay forma de darle la vuelta a la tortilla: tomar fotos en un mediodía nublado es como tener un difusor gigante, el sol a plomo puede generar sombras marcadas que puedes usar como elementos de composición, la luz intensa de las dos de la tarde puede ser usada para contrastes entre interiores y exteriores… todo está en usar la luz disponible en forma creativa y favorable. No estoy diciendo que evites la hora dorada o la hora azul, pero no hace daño llegar al lugar un par de horas antes o irse un par de horas después.

La foto de arriba fue tomada a las once de la mañana en los portales del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, junto al Zócalo. El día estaba bastante nublado y había mucho contraste entre luces y sombras, lo que formaba un patrón interesante con la ayuda de los portales. Si no hubiera estado ahí a esa hora, nunca se me habría ocurrido esta foto.  

 

6. Cuenta una historia

Aunque la ciudad sea la protagonista de tus fotos, siempre cae bien tener un punto focal en el cual la mirada pueda posarse. Puede ser una persona, un objeto o algún animalito; lo importante es que llame la atención del espectador y que le de un valor añadido a tu imagen. Estos elementos ayudan a que la foto cuente una historia. Tu imagen pasará de ser sobre un edificio, una calle o un monumento para convertirse en la crónica de un momento específico. Si el sujeto que eliges para tu foto ayuda a entender mejor alguna dinámica de tu ciudad, ya la llevas de gane.

La foto de arriba se me apareció, sin decir agua va, mientras recorría el patio del Museo Memoria y Tolerancia. Aunque mi sujeto no es más que una persona descansando, ayuda muchísimo a la composición. Fíjate como hay por lo menos tres líneas principales de la foto que convergen sobre él y cómo su camisa contrasta con todo a su alrededor. Así de fácil, la imagen pasa de ser una foto de arquitectura de la Ciudad de México a ser algo más interesante.   

 

7. No le temas a los lugares comunes

Los lugares más fotografiados del mundo siguen ofreciendo la oportunidad de capturar imágenes únicas. Incluso puedes tomar esto como un reto personal. Yo, por ejemplo, voy mucho a Paseo de la Reforma y a Coyoacán a retratar esos lugares que la gente fotografía miles de veces al día todos los días. Siempre hay un encuadre que nadie ha explorado, condiciones de luz atípicas o situaciones extraordinarias que pueden hacer una gran fotografía. Si tienes un lugar turístico cerca, intenta capturar una imagen distinta.

Esta es mi última fotografía del Ángel de la Independencia. El lugar ha sido fotografiado hasta el cansancio, pero eso no impide que me tenga que detener a buscar una nueva imagen cada que paso por ahí. Cuando tomé esta foto, el clima estaba bastante feo y eso resultó de gran ayuda. Había tanta humedad que se apreciaba una ligera neblina detrás de la columna. Esa neblina y los pájaros yéndose a dormir son elementos que determinan el ambiente de la foto y la distinguen del otro millar que fueron tomadas ese mismo domingo.