Crédito de la imagen: David Martin

 

Escoge bien la compañía.

Es siempre lo principal. Viajar es una experiencia muy intensa en la que todos los sentimientos se mueven uno o dos pasos hacia el extremismo. Todo afecta más, lo bueno y lo malo, por lo que lo ideal es compartirlo con alguien a quien conozcamos bien y que sepamos más o menos cómo es en cada situación (y que nos guste siempre).

 

Hablad sobre el viaje.

Hay tantos viajeros y estilos de viajar como personas, así que es mejor que comentéis antes de salir qué es lo que os gusta hacer. ¿Eres de callejear sin rumbo o de planificarlo todo? ¿Prefieres quedarte varios días en un sitio para descubrirlo bien o visitar cuantos más lugares posible? ¿Cuánto pretendes gastarte? Este tipo de cosas pueden crear problemas si hay que discutirlas durante el viaje, ¡dejadlo todo claro antes!

 

Avisa. 

Coméntalo más de una vez antes de salir. Hace mucho tiempo que no viajas con otras personas. Vas a intentar hacerlo bien, pero estás acostumbrado a una libertad con la que ya no vas a contar. Que te perdonen si a veces te escapas un rato, que te avisen si de pronto te estás poniendo tonto, que no se enfaden si robas la guía y creas un itinerario como si no hubiese nadie más.

 

Sé flexible.

El paso anterior no significa que tengas carta blanca para seguir viajando como cuando lo hacías solo. Recuerda que has pasado de un reinado absoluto (sobre nadie, pero reinado al fin y al cabo) a un sistema democrático en el que tendrás que aceptar en muchas ocasiones lo que decida la mayoría. El truco aquí es ser flexible: lo importante es el viaje, la experiencia, compartirlo con amigos. Cuando todo es terreno por explorar, ¿de verdad vas a disgustarte por ir por un camino en vez de otro?.

 

Separarse es posible.

Muchos viajes destrozan amistades de muchos años por creer que hay que hacerlo todo juntos. No pasa nada por separarse en algún punto y hacer cosas distintas si tenéis distintos intereses, y tampoco pasa nada si decides pasar un día paseando tú solo para hacerlo a tu gusto (has avisado). Lo más importante es que todos lo tengáis claro. ¡El reencuentro será divertido y todos tendréis cosas que contar!

 

Y recuerda: ¡son tus amigos!

Lo importante de viajar es la experiencia y, si lo haces con gente, ellos son parte de ella. Volverás del viaje conociendo mucho mejor a tus amigos y teniendo una relación más profunda con ellos. Y aunque creas que lo de conocerse a uno mismo solo ocurre cuando recorres el mundo en solitario, descubrirás que no es así. Aprenderás mucho sobre ti y cómo te relacionas con otros cuando tengas que enfrentarte a viajar con otras personas.