Si compartes o has compartido piso durante tu época universitaria seguro que tienes mil y una anécdotas curiosas sobre tus compañeros de casa. En principio te parecen de lo más normal, pero con el paso de los meses sabes de qué pie cojea cada uno. Uno desaparece durante días, otro duerme de día, otro coge comida de los demás…

Seguro que te suena, ¿verdad? Aunque los hay de todo tipo, estos ocho tipos de compañeros que comparte Uniplaces, el portal en línea de alojamiento universitario, nunca faltan en un piso de estudiantes.

 

1. El novio acoplado

Empezó viniendo a tu casa a estudiar de vez en cuando y a cenar con su novia, porque en época de exámenes no la ve mucho, pero ha acabado tan apalancado en tu piso que ya no hay quien lo saque. Pasa tanto tiempo ahí que te estás planteando empezar a cobrarle parte del alquiler y las facturas. Se mueve como Pedro por su casa con aire despreocupado y tarda cuarenta minutos en ducharse (claro, ¡como él no paga el agua!).

Crédito: Andrew Lynch

 

2. El nocturno

Oyes el microondas en la cocina a las tres de la mañana y te despierta el olor a pizza. Dice que no puede levantarse temprano y que rinde mejor estudiando por la noche. Se despierta a las tres de la tarde y se acuesta a las cuatro de la mañana. Con este horario sólo va a clase por la tarde y ha decidido preparar el resto de asignaturas por su cuenta.

Crédito: Jordi Carrasco

 

3. El sobras

Mira fijamente tu plato y pregunta «¿No te vas a comer esto?». No lo puede evitar. Le encanta comer. Siempre se levanta último de la mesa, por si cae algo. Mejor que te lo comas todo, porque sabes que si dejas un táper con las sobras en el frigorífico desaparecerá sin dejar rastro. Bueno sí, el del táper.

Crédito: Jenny Downing

 

4. El excusas

No sabes cómo siempre se las apaña para desaparecer del mapa cuando le toca limpiar. Cuando no se va de fin de semana, tiene muchas cosas que hacer o se le «olvida». Se escaquea de cualquier tarea de la casa y hay que recordarle constantemente que tiene que limpiar el baño, sacar la basura o que aún te debe la mitad de la factura del mes pasado.

Crédito: Nate Bolt

 

5. La madre sargento

En una casa con gente que se escaquea hace falta una madre (o un padre) sargento. Está para decir a los otros lo que tienen que hacer todo el rato en tono autoritario. «Hay que lavar los platos después de comer». «Limpia la pasta de dientes que has dejado en el lavabo». Está obsesionada con la limpieza y el orden. Es la que organiza el calendario de limpieza semanal y lo pone en el frigorífico.

Crédito: KoiQuestion

 

6. El cocinillas

Mientras tú te alimentas a base de pasta, arroz, ensaladas, pizzas y los táperes de cocido y lentejas que traes de casa a principio de curso, el cocinillas da rienda suelta a unas habilidades culinarias fuera de lo común. Sueles comer a la misma hora que él para darle un poco de pena y ver si comparte lo suyo y le haces algún favorcillo para que se anime a hacer paella para todos algún día.

Crédito: Patrick Mueller

 

7. El despistado-manazas

Cuando él está, sólo pasan cosas malas: se estropea la lavadora, quema la olla buena, olvida el grifo abierto, se va el wifi… Suele ser buena gente, aunque los compañeros nunca le prestan el portátil u otras cosas de valor, por lo que pueda pasar.

 

8. El compañero invisible

Cuando alquilaste el piso pensabas que compartirías con tres, pero resulta que no, que en realidad sólo compartes con dos. El otro desaparece durante días sin avisar y nunca sabes cuándo volverá. Suele tener rasgos de otros tipos de compañeros: se va a las fiestas de su pueblo, que con su novia (novio acoplado) o a casa de unos colegas (Cuidado: ¡puede convertirse en un sobras-excusas!).

Crédito: Olga Berrios