1. Olvídate de los tópicos.

Si hay un país en el que los tópicos son protagonistas de prácticamente todo lo que sucede, ese es India. Intenta olvidarte de ellos y es que, como sabes, no siempre todo lo que lees es cierto. Uno de los más extendidos es “India, o la amas o la odias”. Si viajas con esto interiorizado, al final estarás predispuesto a amar el país o a odiarlo y te aseguramos que hay puntos intermedios. No todo es blanco o negro. El gris muchas veces es un tono muy apropiado para las cosas.

 

2. Toma precauciones con la comida. ¡Siempre!

Te dirán en cientos de ocasiones que la gastronomía india es deliciosa. No lo ponemos en duda, pero ¡ten cuidado!. En India es muy común sufrir la diarrea del viajero y si el primer día empiezas a comer en la calle, en locales con “dudosa” higiene o empiezas a beber agua no embotellada, lo más probable es que recuerdes tu viaje a India, pero tumbado en una cama.
Tampoco hace falta obsesionarse, pero con unas pautas mínimas, seguro que podrás disfrutar de India y su gastronomía sin una décima de fiebre.

Nosotros no tuvimos muy en cuenta las recomendaciones y después de una semana tuvimos que echar mano al seguro de viaje para que nos visitara un médico con un buen cargamento de pastillas, con el que logramos, en dos días, volver a estar degustando la deliciosa gastronomía.

 

3. Lleva la documentación del viaje escaneada y subida a la nube.

No hay nada peor que llegar a la estación de tren y darte cuenta que no tienes el impreso del billete que tan celosamente guardaste en la maleta antes de salir de casa. Imagínate la cara que se nos quedó en Khajuraho cuando vimos que no aparecían los nuestros. Suerte que llevábamos una copia en la nube, disponible sin conexión, y gracias a eso pudimos montarnos en el tren que nos llevó a Benarés, uno de los lugares más increíbles del mundo.

 

4. En los trenes nocturnos, si quieres dormir bien, primera clase.

Hay toda clase de leyendas sobre la tercera clase en los trenes indios. Pese a que nosotros hicimos los trayectos nocturnos en primera y no llegamos a ver la tercera clase, te aconsejamos no tentar a la suerte y siempre que puedas viajar en primera, sobretodo si se trata de un trayecto nocturno, donde una buena litera es prácticamente una necesidad si quieres descansar y disfrutar del día siguiente en la ciudad.

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5. No te preocupes si “no conectas con India”.

Uno de los grandes errores es llegar a India buscando conectar con el país desde el minuto uno. No siempre es así, es más, mucha gente jamás llega a sentir esa conexión espiritual de la que muchos viajeros hablan. Pero no te centres en eso, lo mejor es dejar fluir el viaje, sin demasiadas pretensiones. Si ese momento espiritual tiene que llegar, llegará sin más. No hace falta que lo busques. A nosotros nos llegó después de 20 días recorriendo el país, una tarde en Benarés, mientras éramos espectadores de una cremación.

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6. Mantén la calma en el transporte público.

Y es que no hay experiencia más intensa en India que ser partícipe del tráfico que invade cualquier rincón del país a cualquier hora del día. No importa el momento ni el tipo de transporte que hayas escogido, el tráfico será caótico, hasta tal punto que sólo puedes reaccionar de dos formas: o riéndote a carcajadas, de puros nervios o muriéndote de miedo, pensando que estos serán probablemente tus últimos minutos en la tierra.

Es algo difícil acostumbrarte, pero te aseguramos que al final acabas asumiendo que la conducción en India es así y que aunque parezca mentira, dentro de todo ese caos, existe una organización, invisible a nuestros ojos, eso sí.

 

7. ¿Baño? ¿Qué baño?

Acostúmbrate a que el baño sea un agujero en la mejor de las ocasiones. La mayoría de las veces será un cuarto oscuro, en el que prácticamente no verás ni dónde estás poniendo los pies, algo que incluso, ahora que pensamos, se llega a agradecer y es que tenemos que decir que los baños indios no brillan precisamente por ser los más limpios del mundo. Llevar un rollo de papel higiénico en la mochila ayuda y es que no hay nada peor que estar en un baño y ver que el papel brilla por su ausencia, algo que en India suele ser muy habitual.

 

8. Ármate de paciencia.

En India muchas veces no te entenderán, tú no entenderás que quieren decirte, y te sentirás presionado para comprar, incluso cuando no estabas ni siquiera mirando. Necesitarás unos minutos cada vez que quieras coger un taxi o un tuk tuk para negociar el precio. A veces incluso, alguien querrá llevarte a una tienda, fingiendo que está ayudándote a encontrar la calle que estabas buscando. No te apures, relájate, ármate de paciencia e intenta disfrutar al máximo.

Nosotros acabamos varias veces dentro de una tienda, aún no sabemos ni cómo ni porqué, durante más de una hora intercambiando conversación y chai, para salir después con un par de pañuelos que ni siquiera íbamos buscando.

 

9. ¿Te gustan los animales? ¿Y las cucarachas y las ratas?

En India es muy habitual ver vacas en la calle. Llegan a ser como los peatones, bueno, podríamos decir que incluso tienen más preferencia. Te acostumbrarás rápido a cruzarte con ellas e incluso esquivarlas en callejones estrechos. Lo que no suele ser tan agradable es encontrarte con otro tipo de animalitos que suelen aparecer en los lugares más variopintos. No te asombres si estás comiendo en un restaurante y de pronto ves pasar una rata por el techo o una cucaracha. Es algo habitual, y como podrás ver, únicamente tú le das importancia a estos comensales improvisados.

 

10. Vive India. Es un país único y maravilloso.

Y es que no hay mejor consejo que podamos darte que no sea el de vivir el país al máximo, dejando cualquier prejuicio en el aeropuerto. India es un país tan impresionante y mágico, que seguro, acabará enamorándote. Y lo mejor es que no te darás ni cuenta de cómo ha sucedido.

Crédito: zedzap.