“The Lost Traveler”, por martinak15

Querido hermanito:

Para muchos afortunados, el viajar y embarcarse en aventuras les viene fácil, tanto económicamente como logísticamente. Para otros -como tu y como yo- el viajar llega después de una vida de sueños, trabajo, ahorros y sacrificios.

 

¿Cómo aconsejar a un ser querido cuando va camino a convertirse en viajero? Mi hermano está por embarcarse en su primera aventura en el extranjero. Me llena de emoción y me trae miles de recuerdos. Por un lado, quiero transmitirle todo lo que se. Por el otro, comprendo que hay cosas que deberá aprenderlas por sí mismo.

Recuerdo, como si hubiera sido ayer, pasar por diversas etapas cuando planeaba mi primer viaje fuera de México: incredulidad, excitación, palpitaciones, huecos en el estómago y mucho, mucho miedo. Luego euforia y la sensación de ser invencible. Una vez comprado el vuelo, ¡no había vuelta atrás!. Con las expectativas por los cielos y las esperanzas puestas en un sueño, la pasión generalmente toma el mando y el cerebro por lo regular se desconecta.

Hermanito, los errores de planeación serán comunes. No te los tomes tan a pecho. Corazones serán rotos (seguramente el tuyo) pero nada de esto será tan trágico como parece. Sobrevivirás, te preguntarás por qué no lo hiciste antes y te darás cuenta de que el único error fue pensar que no podrías hacerlo.

 

Viaja virtualmente.

Explora, lee, familiarízate con tu destino. Entérate de su historia, revisa sus mapas. Averigua precios de servicios básicos y considera el tipo de cambio  para tener un presupuesto realista.

Conecta con gente local o que haya viajado a donde vas. Hay comunidades de gente que busca lo mismo que tú en foros. Se honesto, se curioso y respetuoso. La comunidad viajera por lo regular está dispuesta a ayudar. Si buscas lo suficiente, pudieras terminar con guías de viajes, sugerencias de dónde quedarte y en muchas ocasiones con amigos de por vida.

Créeme, no quieres salir del aeropuerto y no saber si caminar a la izquierda o la derecha. Yo he caminado cuadras y cuadras en el sentido contrario solo para dar vuelta y caminar doble.  ¡Street view es un regalo de los dioses!

 

Empaca prácticamente.

Si algo he aprendido a base de prueba y error es que menos es más. No lastimes tu espalda cargando de más. Elige sobre todo ropa y zapatos prácticos, cómodos y versátiles.  Si tu rollo es caminar, zapatos ligeros, a prueba de agua y que dejen respirar tu pie son esenciales.

Sí que existen, no seas necio. Busca bien.  Ya se que vas a cargar con tus chanclas para la regadera pero para qué contradecirte… a final de cuentas es buena idea 😉

 

Ten a mano lo importante: pasaporte, pluma y respuestas preparadas.

Ve preparado para ser cuestionado a tu llegada. Responde con los papeles al día y ordenados, más una sonrisa. “¿Cuánto dinero traes?”, “¿Dónde te vas a quedar?”, “¿Cuándo regresas a casa?”. Además, lleva una pluma contigo en tu equipaje de mano. La necesitarás para llenar formas migratorias durante el vuelo o en el aeropuerto.

Si vas a Barcelona y necesitas una pluma, pide un boli o bolígrafo porque si pides una pluma te verán raro. En Argentina, en cambio, pide una “lapicera”. Ya aprenderás esas sutiles e importantes diferencias. ¿Es necesario que te diga que tu pasaporte y visas deben estar al día? Posiblemente no, pero aún así te lo digo porque mi madre lo haría también.

 

Aprende a sobrellevar un mal necesario: los aeropuertos.

Los aeropuertos son un mal necesario: me molestan, me ponen nerviosa. Representan largas horas de espera fuera y dentro de un avión. Es el lugar que me aleja y me acerca de las personas que amo. Pero esa soy yo.

Para ti no tiene que ser dramático, ñañito (así le dicen a los hermanos en Ecuador). Es el lugar que abre las puertas del mundo y que oficialmente inicia tu aventura.

 

Elige tu lugar en el avión con sabiduría.

Los viajes en avión representan un universo nuevo de tolerancia, habilidades físicas y mentales que seguramente no sabías que necesitarías algún día. Por ejemplo, si eliges el asiento junto a la ventanilla entonces tu viaje tiene por ventaja poder tener vistas impresionantes del mundo: montañas, glaciares, la inmensidad del mar, la salida y la puesta del sol. Si tienes miedo a volar y eres como yo, la ventanilla también te permite observar obsesivamente el ala del avión esperando el momento que se desprenda toda o por partes o que el motor empiece a aventar humo. Como desventaja encontrarás que las idas al baño son a base de planeación o contorsionismo, según cuántos vecinos tengas. Puntos extras si logras brincar a tu vecino que duerme plácidamente. Por el contrario, si eliges el asiento del pasillo, prepárate para el mismo juego pero a la inversa. Si eliges el asiento del medio… pues que Dios te bendiga.

No seas tímido, hermanito. Conversa con quien se deje. En mi vuelo a Barcelona me senté en el último asiento disponible del avión junto a una chica. Cuando el avión despegó ya había descubierto que la chica se llamaba Iris, que era de Israel y que además, era mi vecina.  A los 15 minutos nos consolábamos una a otra porque las dos teníamos miedo a volar. A los 30 minutos ya sabíamos una breve versión de nuestras vidas. Cuando llegamos a Barcelona, ya eramos amigas.

 

Ya en destino, respira profundo y trata de disfrutar al máximo cada ocurrencia.

Trata de no abrumarte y mantén sobre todo la actitud positiva. Observa a los locales para saber cómo comportarte. En Londres, si ves que todo mundo se para del lado derecho en las escaleras eléctricas, es por algo. ¿Vas a pagar en el mercado? Haz cola.

En Latinoamérica uno está acostumbrado a brindar ayuda incondicional a todo mundo, sobre todo turistas. Nos gustan, nos dan curiosidad. Esto no sucede en todos lados. En Gran Bretaña, por ejemplo, te darás cuenta que todo mundo tiene prisa, que un turista en medio de la calle con ojitos de cachorro perdido y con mapa extendido son solo una señal para evitar contacto visual y sacarte la vuelta. Piérdete y disfrútalo, con suerte encuentras algún tesoro arquitectónico que no mencionan en las guías.

 

Aliméntate bien (como diría mamá). Y lleva antibacterial contigo SIEMPRE.

¿Con hambre? Aún en las ciudades más caras del mundo, siempre hay lugares donde encontrar comida a buen precio. Si viajas con presupuesto limitado, comprar en supermercados es muy buena idea. Aprovecha sus secciones de comidas preparadas  en lo que te aclimatas y conoces otras opciones.

Uno de mis lunchs favoritos en Barcelona con Mari Carmen fué un bocadillo hecho por nosotras en una banca en medio de la plaza de Monjuic. Pan tipo baguette, rebanadas de chorizo y jamón Serrano y una vista maravillosa del castillo. Simple y barato. Yo evitaría sándwiches preparados con pescado. Siempre revisa las fechas de caducidad por si las moscas.  ¿Sashimi de ayer en paquete dudoso? No.  ¿Fruta? Si. ¿Lavarla? Depende. En Europa nadie la lava a menos que obviamente esté sucia.  Fuera de Europa, más vale estar seguros, así que lávalas. ¿Ya mencioné que lleves antibacterial contigo?

 

Amígate con el hecho de que todo lo que inicia tiende a terminar.

La magia de los viajes es así. Lo más importante es llevar de regreso a casa una sonrisa en tu rostro, un corazón lleno y los bolsillos vacíos. Independientemente de si tu viaje duró una semana o un mes. Lo mejor que se obtiene de un viaje es la riqueza maravillosa de crecer como persona, de aprender y disfrutar nuevas experiencias. Las memorias creadas y las personas que nos topamos en nuestros caminos nunca se borran (del todo).
Si eres como yo, hermanito, este final de la aventura será solo el comienzo de la que sigue.

“Fly away”, por
martinak15