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8 consejos para sobrevivir a un viaje largo en pareja

by Laura Lazzarino 7 Dec 2016

Están en pareja desde hace tiempo y los dos sueñan con viajar. Miran mapas, eligen destinos, leen blogs, hacen los preparativos juntos. Están seguros de que lo que viene será la aventura de sus vidas, y aunque probablemente así sea, hay un pequeño (gran) detalle que ninguno de los dos tuvo en cuenta: si hacer un viaje largo es una experiencia intensa, hacerlo de a dos ─y vivir para contarla─ es todo un desafío.

En este post, ocho consejos para que el amor en los tiempos del viaje no termine siendo una pesadilla.

 

1. Estar seguros (pero seguros de verdad).

No es chiste. Se vienen meses fuertes, de tomar decisiones -antes y durante el viaje- y hacer todo de a dos. La convivencia en el viaje será full time: los siete días de la semana, las veinticuatro horas. Es importante mirarse al espejo y preguntarse: ¿aguantaré a mi pareja pase lo que pase? ¿Prometo tener nuestro amor siempre presente, incluso cuando lluevan tres días seguidos y no podamos salir de la carpa?

Habrá días duros, pero valdrá la pena: si superan el desafío de un viaje juntos, podrán superar cualquier cosa.

 

2. Ser flexibles… para no matarse ante las adversidades.

¿Tienen todo planificado y están seguros de que en cualquier circunstancia podrán mantener el control? Bueno, lamento la desilusión, pero no.

Cuando uno viaja solo, ser flexible es una buena cualidad; cuando viaja en pareja es casi una obligación. Cualquier situación no planificada causa estrés; lo que hay que evitar es que ese estrés termine en pelea… Es bastante normal desquitarse la bronca con la primer persona que se cruza ¡y adivinen quién será!

Hay que saber adaptarse sobre la marcha para no quedarse en blanco si se canceló el tren que pensaban tomar, si el clima impide seguir viaje, si por un feriado local los precios subieron por las nubes y ya no les alcanza el presupuesto.

 

3. Hacer algo especial cada tanto es fundamental para que el viaje en pareja… no mate la pareja.

Viajar es hermoso, pero no es vivir de vacaciones. Al viajar en pareja, hay que escaparse de la rutina (o de la no-rutina del viaje). Hay que encontrar momentos de privacidad, dedicarse tiempo a los dos más allá del viaje. Un atardecer en la playa, una cena, un fin de semana romántico… lo bueno de estar de viaje es que las opciones sobran.

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4. Darse un tiempo para cada uno (sobre todo en viajes largos).

Puede que al principio no parezca necesario, no den ganas, o ni se les cruce por la cabeza. Pero piensen un segundo: es muy difícil estar de buen humor todo el tiempo. Porque a veces hace falta estar solos, darse aire, reflexionar, extrañarse. Los momentos personales son clave para no agarrarse de los pelos al tercer o cuarto mes de viaje.

 

5. Hablar: de todo, y en el momento.

¿Algo molesta? Se habla. Nada de guardarse broncas para después: los enojos chiquitos mutan en monstruos rencorosos. Mejor sacarse la bronca de una.

 

6. Comprender que quizás no haga falta que compartan TODAS las aventuras…

Viajar es una forma de conocerse a uno mismo. Viajar en pareja puede ayudar en ese proceso… y también puede llevarnos más allá de nuestros límites. Quizás alguno de los dos quiera llegar a la cima y el otro prefiere quedarse a la mitad, al lado del lago meditando. En otro momento, uno querrá hacer el curso de buceo con el que siempre soñó, y otro estará aterrado a sumergirse.

Si bien es importante que se acompañen en sus sueños y se den apoyo mutuo para salir de la zona de confort, lo cierto es que deberán aceptar que no pueden hacer todo juntos.

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7. El humor como remedio para todo (hasta para las desgracias).

Si sos de los que detecta el enojo de tu pareja antes de que eso suceda, entonces tenés el poder: hacer reír a tu pareja es el mejor antídoto para superar berrinches, frustraciones o malas caras. Y si las cosas no salen como estaban planeadas, poder reírse de uno mismo y de la situación es la mejor manera de poder sobrellevar las cosas, aunque no se puedan cambiar.

Eso sí, cuidado con las ironías. Si bien una frase irónica puede ser graciosa, comunicarse con ironías constantemente es una forma de ser pasivo-agresivo.

 

8. “Des-pelearse” rápido (intentar pegar un portazo al salir de la carpa no sirve).

Más importante que no discutir es poder superar esas discusiones rápido. Con humor, con amor, con ducha o con chocolate. Se trata de amigarse más allá de quién tiene razón, y luego dar vuelta la hoja. Al fin y al cabo, no hay que olvidarse que las discusiones pasan, los enojos pasan, pero los recuerdos del viaje quedan para siempre (y fortalecen cualquier historia de amor).  

 

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