Hay momentos en la vida que marcan un antes y un después. Todos tenemos experiencias de las que regresamos sin volver a ser los mismos. En mi caso, una de esas experiencias fue un ritual con Ayahuasca en Ecuador que decidí hacer cuando cumplí 30 años. Hay muchos mitos y concepciones falsas sobre la experiencia de tomar Ayahuasca, y espero echar un poco de luz con este artículo. Los invito a ofrecer sus perspectivas en los comentarios.

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1. Tomar ayahuasca es un rito de sanación y no una simple droga de entretenimiento.

El Ayahuasca, que en quechua significa “soga de los espíritus”, tiene un uso milenario en países Amazónicos. Esta droga producida por la cocción de una liana, se usa en un rito o ceremonia de sanación. Esto significa que quienes acuden al Chamán no buscan simplemente una experiencia alucinógena. Las personas que visitan un Chamán intentan tratar su sufrimiento a través de una conciencia más amplia de sus malestares e incursionan en su mente buscando respuestas y revelaciones.

Es importante resaltar que los efectos de esta droga pueden ser muy fuertes, por lo que es necesario que quien dirija la ceremonia tenga la preparación y experiencia necesaria. En mi caso, el Chamán que llevó la ceremonia en que participé fue formado por su propio padre, que también era Chamán. Su dura “preparación” consistió en hacer retiros, ya sea caminatas en la noche por la selva o viajes solitarios en el río, para enfrentar sus miedos mientras estaba bajo los efectos de la Ayahuasca.

Todos podemos encontrar buenos motivos para crecer espiritualmente. Te recomendaría que antes que hacerlo por curiosidad, busques una buena pregunta personal y significativa, para que la Ayahuasca y el Chamán puedan ayudarte a responderla.

 

2. Tienes que cuidar tu dieta y la ingesta de bebidas antes del ritual.

Antes de empezar a googlear buscando dónde tomar Ayahuasca, debes tomar en cuenta la preparación. Es importante una preparación no sólo espiritual sino corporal. Por un lado, procura ir calmado y sin ansiedad. Por el otro, entre las condiciones básicas te piden evitar totalmente el uso de otras sustancias y del alcohol. Se debe realizar un ayuno de al menos 8 horas. Además, se recomienda reducir la sal, el azúcar y no comer carne al menos tres días antes (aunque lo ideal es hacerlo durante dos semanas antes del ritual).

Cada Chamán tiene su propio estilo y condiciones, por lo que lo mejor es asegurarse de seguir sus recomendaciones. Se considera que es relativamente seguro tomar Ayahuasca, sin embargo, cada persona reacciona de forma diversa a sus efectos. Su uso no se recomienda en el embarazo, así como en caso de padecer una enfermedad cardíaca o diabetes.

 

3. No se puede realizar el rito en cualquier lado.

Como todo rito, tiene que ser realizado en sitios rituales. En mi caso, viajé en automóvil desde Quito hacia la zona amazónica del Ecuador. También hay líneas de buses que te llevan, y las rutas están en buenas condiciones. Mi destino fue Misahuallí, en la región Amazónica del Tena, comunidad Kuyaloma. Allí seguí las instrucciones de mis anfitriones: después de un pequeño desvío del camino, me encontré con unos cuartos de madera acondicionados para pernoctar. El lugar no está a kilómetros de la civilización pero das unos pasos hacia la selva y parece que te has transportado a otro mundo.

Hay varias organizaciones que ofrecen la ceremonia de Ayahuasca. Te recomiendo que si estás pensando realizar esta experiencia investigues y busques recomendaciones. Varios sitios son bastante tradicionales y si no eres de la comunidad, es difícil contactactarse. En mi caso fue por recomendación de una amiga que realizó la ceremonia. La organización se llama Napusamai Ayahuasca y puede ser contactada de manera digital. También es cierto que hay que tener cuidado de los charlatanes, que sólo buscan ganar dinero, especialmente de turistas.

 

4. Uno mismo recoge las plantas que utilizará en el ritual.

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Las personas de la comunidad de Kuyaloma me enseñaron amablemente a reconocer la ayahuasca para preparar la bebida. Es uno mismo el que recoge las partes de la planta a usar. Su apariencia es como una enredadera gruesa que después cortan en pedazos y la machacan. Luego, estas raíces y otras hojas se cocinan durante horas, lentamente, al fuego de la leña hasta que queda reducida a un concentrado.

No sólo disfrute del paseo por el huerto del Chamán, que a simple vista parecía parte de la selva. También pude aprender, ya que me indicaron los usos de diversas plantas.

 

5. El ritual se hace de noche y tiene una duración aproximada de 4 o 5 horas.

Alrededor de las 21 horas, el Chamán me convocó: se había vestido con su traje típico adornado de plumas, amuletos y cuencas, y empezó a dar una charla sobre el rito de sanación y la importancia de las tradiciones. En ese momento me invadió algo de miedo mezclado con emoción. Las palabras del Chamán explicando el rito y sus tradiciones me devolvieron la calma y me dieron seguridad.

En general, la ceremonia se lleva a cabo en una estructura circular al aire libre, con bancas largas donde poder recostarte. El Chamán llama a cada uno de los participantes y le ofrece un sorbo grande de Ayahuasca, con un sabor un tanto amargo pero soportable. A continuación te indica que vas a empezar a sentir y después de un momento todo comienza.

 

6. Lo que uno siente tiene dos caras…

El efecto de la Ayahuasca dura hasta la madrugada, pero si tuviera que ponerlo TODO por escrito, los aburriría durante horas. Lo cierto es que las “alucinaciones” o visiones son distintas para cada persona. Un colega que probó Ayahuasca y me recomendó la experiencia me había contado que “se vió como un águila que volaba mientras sus alas iluminaban la selva”. En mi caso no volé sobre la selva, ni tuve flashbacks de mi vida, pero estuve en un universo de colores brillantes lleno de fractales. Los sonidos de la selva y del río cobraron vida y mi mano se transformó en una flor sedienta de agua.

La otra cara del rito es que el efecto te hace vomitar toda la noche y en algunos casos produce diarrea. Por supuesto esto no tiene nada de idílico; sin embargo, tienes la sensación de una purificación espiritual. Es como si te llenaras de un agradecimiento infinito, mientras expulsas a arcadas lo peor de tu vida. Uno siente una especie de paz, pero también parte del efecto es de angustia ya que en las alucinaciones que produce la Ayahuasca también te muestra tus temores y miedos.

 

7. El ritual de sanación es una compleja combinación de cánticos, infusiones y sensaciones.

Todo el tiempo estás acompañado por los cantos (ícaros) del Chamán. Además, hay alguien que ayuda al Chamán, y te pasa bebidas y hojas aromáticas por el cuerpo. El ritual es complejo, con sonidos y movimiento, lo que va modulando la experiencia. Los cánticos son rítmicos, como una mezcla entre una larga plegaria y una canción de cuna.

En el punto más fuerte de los efectos se pierde la noción del tiempo y no sabes qué es verdad y qué no lo es. Sin embargo, permaneces consciente de dónde te encuentras. En lo personal, me di cuenta de que mientras más me resistía y quería controlarme, más me provocaba los vómitos. Es realmente cuando te dejas llevar por la experiencia cuando empiezas a sentir los efectos de paz y sanación.

 

8. Aunque la experiencia sea especial para cada persona, para todos marca un “antes y un después”.

Como ya lo dije, cada uno tiene una experiencia diferente, pero todos concuerdan en que te marca en un antes y un después. En medio del ritual, pensé sobre algunas de las decisiones que han marcado mi vida. Cómo dije en un comienzo, es importante encontrar una motivación significativa para asistir a una ceremonia de Ayahuasca.

Cada cual tiene una o varias preguntas importantes en su vida. Mientras estás en la ceremonia, te invade una paz interior indescriptible que dura varios días. En mi caso me ayudó a organizar mis prioridades y a dar valor a las personas más significativas en mi vida. Muchos buscan en la Ayahuasca una respuesta, es por eso que es importante empezar por una buena pregunta.

 

9. Hay una relación muy cercana entre el rito del Ayahuasca y una cosmovisión del mundo en que hombre y naturaleza están conectados.

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Antes del ritual, conversando con el Chamán, él me mostró unas yucas que había sembrado y dijo que “la tierra ya no produce como antes porque ya nadie hace un ritual para la siembra”. En mi mente occidental, lo escuché con mucho respeto, pero igualmente consideré que lo que decía era una superstición.

Durante el ritual, sentí que la selva y el río son espíritus. A partir de entonces tengo más respeto aún por la cosmovisión del Chamán. Comprendí que su visión del mundo se basa en la experiencia de la Ayahuasca. Tampoco para mí la forma de ver el mundo y la naturaleza siguió siendo la misma. Una vez que el efecto de la Ayahuasca terminó, la charla con el Chamán resultó reconfortante. Me habló también de sus experiencias y enseñanzas y me escuchó sobre lo que descubrí con la Ayahuasca. Fue un momento importante para cerrar la experiencia e ir a descansar hasta la mañana siguiente.

 

10. La planta de Ayahuasca es como un ser que guía, acompaña y sana.

Si bien es el Chamán el que dirige la ceremonia, él siempre se refería a la Ayahuasca como si se tratara de una persona. “La Ayahuasca te enseña”, me decía. Esto demuestra el valor y respeto que las comunidades tienen por sus tradiciones. En el Ecuador, el uso de la Ayahuasca es legal y la ley protege estas prácticas como patrimonio intangible.

Para muchos de nosotros puede resultar dificil comprender la cosmovisión de un ritual de sanación que está fuera de las prácticas médicas científicas. Sin embargo, hay quienes se permiten conocer a la Ayahuasca y dejarse guiar por ella. Espero que esta experiencia te haya sido útil y te anime a investigar más sobre la Ayahuasca. Luego podrás sacar tus propias conclusiones…